Publicado: junio 29, 2026, 9:00 am

La carrera contra el reloj para rescatar a sobrevivientes tras el colapso del conjunto residencial Malecón, en Playa Grande, terminó en frustración. El desplome total de la estructura con vista al mar movilizó a la comisión de Bomberos de Búsqueda y Rescate de España, pertenecientes al Consorcio Provincial de Málaga. Sin embargo, los rescatistas llegaron tarde debido a fallas logísticas en los vuelos humanitarios.
Por: Luz Dary Depablos / lapatilla.com
El equipo español, conformado por 10 efectivos bomberiles, acudió al sitio tras recibir un llamado de alerta que sospechaba de la presencia de personas atrapadas con vida debajo de la masa de concreto. Pese a la disposición de los especialistas, el factor tiempo jugó en su contra antes de pisar suelo venezolano.
“Continuamos y ojalá seamos capaces de encontrar a alguien antes que todo esto termine”, lamentó uno de los funcionarios españoles, luego de hacer cinco llamadas con un detector de personas sepultadas con vida, pero el auxilio llegó muy tarde debido a las horas perdidas durante el proceso de traslado humanitario.
El itinerario de la comisión evidencia la falta de coordinación y la excesiva burocracia para atender la emergencia. “Tuvimos que coger un avión de Madrid a Bogotá y de Bogotá a Caracas, en un vuelo humanitario, pero hubo mucha espera en todos los sitios y al final llegamos demasiado tarde. Hemos echado unas 45 horas en vuelos antes de empezar a trabajar”, explicó uno de los rescatistas.
Este escenario expone una vulnerabilidad estructural que va más allá de la logística aérea. Mientras delegaciones internacionales agotan horas críticas en escalas y salas de espera, la realidad local es que Venezuela no cuenta con la tecnología ni los equipos especializados necesarios para afrontar tragedias de esta magnitud.
Con miles de millones de dólares desviados e invertidos en corrupción durante años, el país carece de las herramientas de búsqueda y rescate que habrían marcado la diferencia en las primeras horas del siniestro.
El resultado de la falta de inversión y de las trabas gubernamentales es irreversible: hoy, varias víctimas murieron atrapadas, esperando una ayuda que nunca llegó a tiempo.

