Pilar Alegría reivindica la costumbre de "tomar el fresco": "En los pueblos era lo típico en verano" - Venezuela
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Pilar Alegría reivindica la costumbre de «tomar el fresco»: «En los pueblos era lo típico en verano»

Publicado: junio 24, 2026, 1:30 am

En las noches de verano, lo más habitual en muchas localidades españolas es encontrar a personas de todas las edades timando el fresco en las puertas de sus casas. Varios vecinos se juntan para hablar de todo tipo de temas o simplemente para disfrutar de las buenas temperaturas. Sin embargo, en algunos rincones de la geografía esto podría acabarse debido a diferentes medidas.

Por ello, en pro de proteger esta tradición, a través de su perfil de X la portavoz socialista en las Cortes de Aragón, Pilar Alegría, escribió una reflexión sobre su importancia. «Tomar la fresca. El otro día vi un anuncio que me emocionó. Y mira que no soy de lágrima fácil, pero cuando a una le vienen recuerdos de la infancia, no puede evitar sonreír, y en algún caso, hasta soltar una lagrimilla», comenzó a narrar.

Y es que el anuncio no solo mostraba la costumbre, sino que también le daba valor. «Es algo que los que somos de pueblo hemos visto y disfrutado todos los veranos. Cada silla distinta, plegables, de escay, de playa e incluso las más arregladas del salón. Y ahí tenías todas las noches grupos de ocho o diez vecinos que, después de cenar, sabían que llegaba el mejor momento de la jornada», recalcó.

«El porqué era secundario. Lo importante era el con quién. El tiempo y la atención la merecían los que estaban ahí contigo y hasta el silencio se disfrutaba en compañía. En cada calle, en cada rincón, donde se formaban esos espacios de conversación donde todos cabían, donde todos eran escuchados, vivieras en esa calle o en una distinta», rememoró.

Y es que, para ella, cuyos padres tenían un almacén, tomar el fresco era algo sagrado. Desde estar con la familia a jugar con todos sus amigos sin necesidad de mayores distracciones, atesora cada momento. Por ello, ahora que la tradición se comienza a perder, confesó que le «apena» que no se mantenga, por los vecinos ya no se conocen entre sí.

«No, no hago una enmienda a la totalidad a la realidad de hoy ni planteo una vuelta a los años 60. No es eso, pero sí, quiero más sillas diferentes, más vecinos sentados en ellas sonriendo y hablando y menos cuellos torcidos absortos mirando al móvil. Ojalá en algún momento seamos conscientes de la importancia de cuidar y escuchar al de al lado, al que vive durante años al otro lado de la pared», reivindicó.

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