Publicado: mayo 31, 2026, 8:30 pm
En Kamchatka, a principios de los años noventa, Oleksandr Glyadyelov sintió la guerra. Era verano en la remota península asomada al Pacífico. El fotógrafo tenía el encargo de retratar la pesca tradicional de salmón rojo para una empresa rusa. Esperaba la luz adecuada para disparar cuando un joven de unos 17 años se le acercó. El diálogo, distendido, duró hasta que Oleksandr mencionó que venía de Kiev. «Me dijo que, en Crimea, los ‘banderistas ucranianos’ estaban matando a marineros rusos; que él iría a la guerra». Glyadelov pronto corroboró la fuente de información del chico. «Esa misma tarde me invitaron a una fiesta de alpinistas locales. Les pregunté por el asunto y me mostraron el periódico de la base local… Ver Más
