El refugio de Luis Enrique para huir de París: un paraje declarado 'Monumento Natural' a orillas del Cantábrico con menos de 100 habitantes - Venezuela
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El refugio de Luis Enrique para huir de París: un paraje declarado 'Monumento Natural' a orillas del Cantábrico con menos de 100 habitantes

Publicado: mayo 30, 2026, 8:30 am

Dicen aquellos que cuelgan las botas y que cambian el césped por los banquillos que es mucho más difícil ser entrenador que futbolista. Pero además, que también es mucho menos gratificante porque te sientes menos protagonista, menos parte activa de lo que está sucediendo en el campo. Por muy bueno que haya sido tu plan depende de que once jugadores en pantalón corto quieran, y sepan, ejecutarlo con la mayor de las precisiones y también de las suertes. Quizás es por eso que todos aquellos que cambian de posición en las charlas técnicas, que pasan de recibirlas a darlas, sienten la presión de una manera especial, más superior. Y es que ser entrenador es comparable a pocas cosas dentro de este mundo. Primero por la responsabilidad. Y después por la fragilidad del cargo. Da igual quien seas. Arbeloa, Xabi Alonso, Ancelotti o Mourinho. Da igual el palmarés. Si no ganas, estás fuera. Quien parece no estar cansándose de ganar ahora es Luis Enrique. El fútbol europeo vive su era y la de su PSG, el cual se ha consagrado ya como el mejor equipo del Viejo Continente al menos los dos últimos años. Quien sabe si lo que tantas veces demostró el Real Madrid, capaz de ganar 5 Copas de Europa seguidas en los años 50 y cuatro Champions en cinco años en la actualidad, lo veamos ahora con el conjunto galo. Y estemos ante el nacimiento de su legado. De ser así, sin duda llevará el sello inconfundible del técnico asturiano, quien ha sabido imponerse a todas sus estrellas, Balón de Oro Dembélé incluido. Aunque lo suyo le ha costado, ya que el PSG se ha convertido en el mayor reto de su carrera. Una empresa que le está trayendo éxitos, pero también un desgaste extremo. Por ello, el técnico necesita huir de vez en cuando para poder mirar el cielo más allá de París y ver una luz diferente. Y respirar un aire diferente. Y sentir un ambiente diferente. Cuando Luis Enrique se siente así, se fuga a un pequeño rincón de su querida Asturias situado en la parroquia de Puerto de Vega, en Navia. Hablamos de Soirana, una diminuta aldea en la que viven entre 50 y 100 personas, dependiendo de la época, y que permanece inquebrantable al paso del tiempo mientras las olas del Cantábrico rompen contra sus piedras y acantilados. Este bello enclave se ha convertido en el refugio de ‘Lucho’, que aprovecha su tranquilidad para levantar allí su cuartel general donde disfrutar del deporte, de las rutas de senderismo y de la brisa del mar desde la playa. Este pequeño pueblo cuenta con unas 30 casas que solo parecen despertar en algunos momentos del año. Especialmente en Navidad y Semana Santa, cuando recibe algún visitante, pero lejos de las masificaciones habituales. Y el 23 de junio, cuando celebran la Noche de San Juan para dar la bienvenida al verano. Es en estas fechas es cuando se convierte en el rincón perfecto por su clima fresco que se aísla del resto del país. Se podría decir que Soirana es un lugar en peligro de extinción situado en la rasa costera asturiana, una especie de meseta verde que se eleva apenas 40 metros sobre el nivel del mar. Todo el entorno destaca por su paisaje característico del Cantábrico, con acantilados marcados, un mar de fuerte oleaje y los prados con un verde intenso y penetrante en mitad de bellos parajes de una naturaleza virgen. Como un pequeño oasis escarpado ideal para personas como el exseleccionador que solo buscan la calma y la paz. Su situación geográfica hacen que por la noche se convierta casi en un pueblo encantado por las intensas nieblas. Y acceder a él se convierte en un rompecabezas a través de su laberinto de carreteras estrechas. Sin embargo, todos aquellos que le terminan echando paciencia se encuentran con un tesoro en calma al que siempre anhelan regresar. Y entre sus muchas maravillas destacan dos. Primero, su ruta hacia Puerto de Vega, un cercano pueblo marinero algo más grande y poblado. Y después, muy cerca de Soirana, nos topamos una de las playas más bonitas de España. Se trata de Frejulfe, que en 2002 fue declarada ‘Monumento Natural’. Tiene unos 800 metros de largo y en su extremo oriental se encuentra la desembocadura del río homónimo. Así es este bonito pueblo que ha conquistado a Luis Enrique y que elige para escapar de sus obligaciones y estrés diario. Una pequeña villa costera que continúa ligada a la ganadería y la agricultura y que vive en las más absoluta paz y calma. Sin duda, nada que ver con París.

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