Publicado: mayo 27, 2026, 8:00 am
Los bombardeos en la República Democrática del Congo impiden rastrear contactos, aislar a los enfermos y ganar la confianza de una población ya diezmada por el hambre y la violencia. La cepa Bundibugyo, para la que no hay vacuna ni tratamiento, ha dejado ya casi 1000 casos sospechosos y 220 muertes. La agencia de la salud de la ONU advierte que «no se puede generar confianza ni aislar a los enfermos mientras caen bombas».
