Publicado: abril 29, 2026, 1:30 pm
Flor Aguilar se enfrenta a un asfixiante presente: sin ingresos estables, enfrentada a su arrendador y alejada de sus hijas, la expareja de José Luis López Vázquez ha expuesto en El tiempo justo uno de los trances más complejos de su vida.
Bajo una puesta en escena que simulaba el visionado de su propia película, Aguilar ha repasado años de dificultades acumuladas desde 1988, cuando se separó de López Vázquez. Hoy habita en un pequeño piso en la sierra madrileña, con escasos recursos, junto a sus dos perros y con un entorno social muy reducido.
En cuanto al conflicto con el propietario de la vivienda, que la acusa de acumular impagos durante un largo periodo, Aguilar lo ha desmentido y ha anunciado que emprenderá acciones legales: «Ahora la que va a poner una demanda voy a ser yo». Según ha explicado, no abandona el inmueble por la imposibilidad de encontrar alternativas habitacionales acordes a su capacidad económica.
Pese a ello, la vertiente material no eclipsa el dolor emocional que arrastra. Durante la entrevista, conducida por Joaquín Prat, Aguilar ha subrayado que su principal preocupación es la falta de relación con sus dos hijas gemelas: «Lo que más me duele es la falta de apoyo familiar. Eso me está matando». la pregunta de si se refería a ellas, ha respondido afirmativamente: «Es la única familia que tengo».
Aguilar ha lamentado no entender el motivo de este distanciamiento: «Racionalmente no la encuentro. Yo lo respeto todo, pero no lo admito». Según ha relatado, sus hijas le reprochan que no les «ha ayudado a gestionar la vida», una situación que, ha afirmado, se ha producido de forma progresiva: «Ha sido una cosa paulatina. No es que nos hayamos peleado ni insultado».
«Yo siempre estoy ahí para ellas», ha defendido, aunque ha reconocido con pesar que «ellas no quieren implicarse». Una situación que se ha prolongado en el tiempo y que hace que no vea a una de sus descendientes desde hace dos años y a la otra desde la pandemia.
