Publicado: agosto 1, 2026, 11:27 pm
La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) aseguró que vigilar los cambios de tamaño y color de lunares y manchas en la piel es el mejor control para prevenir el melanoma, un tipo de cáncer cutáneo que puede producir metástasis.
Según informó la AECC, un lunar que cambia de tamaño, forma, color o sensación puede ser la primera señal o síntoma de la existencia de un cáncer de piel. También puede suceder con un lunar nuevo, negro o anormal. No suelen presentar molestias o síntomas añadidos en los primeros momentos de su aparición, pero hay que vigilarlos con atención, y proteger la piel, sobre todo en esta época de incidencia solar alta.
La mayoría de las personas tienen lunares y casi todos esos lunares son benignos (nevus). En los varones suelen aparecer en el tronco o la región de la cabeza o el cuello, mientras que en las mujeres suele aparecer más frecuentemente en brazos o piernas.
De hecho, la médica y responsable de Prevención de la AECC en Madrid, la doctora Estíbaliz García, aseguró que «la exposición excesiva a la radiación ultravioleta, ya sea procedente del sol o de fuentes artificiales como las cabinas de bronceado, es el principal factor de riesgo».
«Especialmente preocupantes son las quemaduras solares durante la infancia y la adolescencia: «Los efectos pueden manifestarse años después porque la piel tiene memoria», añadió.
Autoexploración
La autoexploración de la piel para detectar lesiones sospechosas utiliza la regla del Abcde. La A es la asimetría: que la mitad de una mancha no es igual que la otra mitad. La B son los bordes irregulares: desiguales, irregulares, borrosos o dentados.
La C se refiere al color: puede observarse que en una misma mancha aparecen varios colores o tonalidades. La D es el diámetro: en el caso del melanoma, las lesiones pueden medir más de 6 milímetros. La E es la evolución: la lesión experimenta cambios en cuanto a tamaño o forma.
Esta autoexploración regular de la piel y la consulta temprana con un especialista son clave para la detección precoz de los cánceres de piel, en especial del melanoma, que es menos frecuente que el carcinoma cutáneo, pero más agresivo, y con capacidad de producir metástasis. Puede desarrollarse sobre un lunar preexistente o surgir en piel sana.
Los melanomas presentan crecimiento descontrolado de sus células y riesgo de metástasis, pudiendo afectar órganos como hígado, pulmones, huesos o cerebro si no se detecta a tiempo debido a la diseminación de sus células a otras partes del cuerpo
Extensión del tumor
Determinar en qué fase o estadio esta un tumor permite conocer la extensión de dicho tumor tanto localmente como a distancia, así como determinar el tratamiento más adecuado en cada caso. Para ello, es necesario examinar el tejido del tumor extirpado en la cirugía y en determinados casos realizar pruebas de imagen.
Además de la sobreexposición a la radiación solar, existen características individuales que aumentan la vulnerabilidad al melanoma. «Las personas con piel clara, ojos claros, cabello rubio o pelirrojo, así como aquellas que presentan numerosos lunares o lunares atípicos, deben extremar las medidas de protección y vigilancia de la piel«, señaló la doctora García.
La Asociación Española Contra el Cáncer insistió en que la prevención sigue siendo la mejor protección frente al cáncer de piel y en especial frente al melanoma. Evitar la exposición solar en las horas centrales del día, utilizar protección solar adecuada, buscar la sombra, protegerse con ropa, gafas y sombrero, y evitar el uso de cabinas de bronceado, son medidas eficaces para reducir el riesgo.
«Antecedentes familiares de melanoma, haber padecido previamente cáncer de piel o presentar un sistema inmunitario debilitado incrementa el riesgo de desarrollar esta enfermedad«, recordaron desde esta asociación.
