Publicado: julio 24, 2026, 11:27 am
El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha completado con éxito el primer trasplante de España entre dos personas con VIH vivas, concretamente de riñón, después de que el año pasado se levantara el veto legal para estas intervenciones entre pacientes con una infección que, a dÃa de hoy, aún es motivo de estigma.
El equipo de médicos del hospital barcelonés que ha intervenido en este proceso han explicado este viernes, en una rueda de prensa, que tanto receptor como donante, que son de mediana edad y que han preferido mantener el anonimato, están en buen estado de salud tras la intervención. Tampoco han sufrido problemas por las combinaciones de la medicación propia tras recibir un trasplante -los inmunosupresores para evitar el rechazo del nuevo riñón- y la pauta de tratamiento antirretroviral habitual para el VIH.
En España, la orden que autoriza el trasplante entre donantes y receptores con VIH fue aprobada en 2025, derogando una normativa de 1987 que lo prohibÃa. Eso sÃ, desde 2005, las personas con este virus ya podÃan recibir órganos procedentes de donantes sin VIH, siempre que cumplieran una serie de requisitos, como tener una carga viral indetectable o suprimible mediante tratamiento antirretroviral y no haber presentado infecciones oportunistas, salvo la tuberculosis, la candidiasis esofágica o la neumonÃa por Pneumocystis jirovecii.
En Europa, solo seis paÃses permiten de forma expresa trasplantes entre dos personas con VIH, lo que se ha traducido en alrededor de 70 trasplantes renales desde 2011 concentrados esencialmente en Reino Unido, Italia y Francia, aunque todos ellos de donante fallecido; solo constan dos casos de vivos, ha explicado la directora general de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Beatriz DomÃnguez-Gil.
50 personas con VIH esperan un donante cada año
La directora de la ONT ha destacado que el cambio legal permite «hacer efectivo el derecho de las personas con infección por VIH a ser donantes de órganos si asà lo desean». Cada año, 50 personas con VIH esperan un órgano en España: 30 un trasplante renal, 15 un trasplante hepático y 5 un trasplante de corazón, pulmón o páncreas, según datos de la ONT. Asà pues,» levantar este impedimento legal puede contribuir también a aliviar las listas de espera», ha afirmado por su parte el coordinador de Programas de Donación y Trasplantes de Vall d’Hebron, Albert Sandiumenge.
Por su parte, el jefe de sección de la Unidad de Trasplante Renal del mismo hospital, Francesc Josep Moreso, ha explicado que el paciente receptor necesitaba un trasplante real por una glomerulonefritis crónica, no relacionada con el VIH, y que conocÃa al donante. En este caso, «la excepcionalidad venÃa dada por el donante, porque nunca se habÃa hecho con donante vivo ya que la ley no lo permitÃa, asà que la parte más compleja fue revisar que cumplÃa con todos los requisitos», ha afirmado. El especialista en enfermedades infecciosas Jordi Navarro ha detallado por su parte que comprobaron que el donante tenÃa controlada la infección por VIH, lo que se logra con los antirretrovirales, que hacen que ni siquiera haya riesgo de infección.
Persiste el estigma
No obstante, Navarro ha enfatizado que el hecho de que los dos pacientes, receptor y donante, hayan querido quedar en el anonimato -no han asistido a la rueda de prensa- «explica el estigma que todavÃa existe» en las personas con VIH. La terapia antirretroviral (TAR) combinada ha transformado la infección por VIH en una enfermedad crónica tratable, sin riesgo de infección y con una esperanza de vida similar a la de la población general.
Por este motivo, las personas con VIH en tratamiento, con carga viral suprimida o un buen control del virus, presentan problemas de salud equiparables a los del resto de la población, como ha ocurrido en este caso pionero. En cuanto a la intervención quirúrgica, el hecho de que los pacientes tengan el VIH no varió en nada el procedimiento habitual de un trasplante de riñón.
El urólogo Enric Trilla ha explicado que la intervención duró cuatro horas y se hizo con cirugÃa robótica, lo que supone «un menor impacto fÃsico para el paciente que la cirugÃa convencional, ya que reduce el riesgo de infección, favorece la recuperación posoperatoria y disminuye las complicaciones de la pared abdominal»
