Publicado: noviembre 6, 2026, 4:44 pm
Carlos Alcaraz no es de este mundo, y lo ha vuelto a demostrar en los cuartos de final del Masters 1000 de París. Su grandeza, sus ganas de ganar… todo ha originado un cóctel perfecto para obrar el milagro en la capital francesa, donde el murciano volvió a rememorar las grandes noches de su carrera tras firmar un remontadón ante Taylor Fritz, por 6-7, 7-5 y 3-6, para acceder, por un lado, a las semifinales de la competición y, de paso, hacerle un gran favor a su compatriota Rafa Jódar, que, tras caer eliminado en segunda ronda del torneo parisino, esperaba una carambola para clasificarse matemáticamente para las ATP Finals de Turín, en las que acaba de obtener un billete directo.
Con más descanso que Fritz por haber eludido los octavos de final tras la retirada por lesión del italiano Matteo Berrettini, Alcaraz pisó la cancha parisina sabiendo que iba a lidiar con un potente saque rival. Dicho y hecho, el estadounidense se adjudicó en blanco sus dos primeros servicios, si bien al resto tampoco incordiaba en exceso al murciano.
Entonces llegó un factor incontrolable, un detallito sin importancia aparente, cuando en el quinto juego una recogepelotas se torció el tobillo tras dar un esprint y el marcador mostraba un 30-30 y un 2-2 sacando Fritz. La pequeña pausa para atender a la accidentada cortó el ritmo del estadounidense, que pronto se vio con bola de ‘break’ adversa.
Y ahí Alcaraz fue letal, aprovechándola con un ‘passing’ paralelo de derecha para salvar la subida a la red de su contrincante. No obstante, el jugador de Rancho Santa Fe siguió concentrado y avisó de su peligro restando durante el octavo juego, donde tuvo tres pelotas de rotura.
Aunque no materializó ninguna, con bolas nuevas justo en ese juego, el californiano auguraba lo que cristalizó en el décimo juego, que al resto y en blanco añadió a su casillero. Entonces volvió Fritz a tomar la delantera en el marcador y obligó a Alcaraz a recuperar sensaciones.
Sirviendo con aplomo, el tenista de El Palmar situó el 6-6 y provocó una muerta súbita de quilates, de un cuarto de hora de duración y con alternancias para ambos. Se puso Alcaraz 4-2 arriba pese a hacer una floja dejada, pues Fritz subió a la red pasado de revoluciones, pero el estirón inicial del español quedó neutralizado rápidamente (4-4, 5-5).
A continuación se anularon sendas pelotas de set gracias al servicio y más adelante Alcaraz gozó de un 9-8 con dos saques a favor, pero no le corría tanto el revés cortado y su oponente leyó bien ambas jugadas para colocarse 9-10. Malgastó el californiano ese escenario estrellando en la red un revés liftado, pero un saque posterior a 231 km/h lo envalentonó.
Ya sí con 10-11 apretó al resto con golpe profundo y Alcaraz envió su forzado contrarresto de ‘drive’ al pasillo de dobles. Además, la inercia para el palmareño era mala y se notó en los primeros juegos del segundo set; a él le costaba un mundo ganar sus servicios y Fritz resolvía los suyos sin incordio alguno, y tampoco renunciaba a dar sustos restando.
Tanto fue así que en el séptimo juego ya no esquivó Alcaraz la rotura y caminó a rebufo de un rival que marcaba el ritmo. Al siguiente juego, eso sí, el español soltó tensión al verse contra el abismo y tuvo un 30-40 que se le escapó tras un largo peloteo donde aceleró Fritz con un ‘passing’ paralelo de revés, granjeándose de inmediato un 3-5 a favor.
Parecía que incluso al resto ataría Fritz su victoria y lo rozó hasta que Alcaraz salvó el primer ‘match point’ con contrarresto a contrapié, que enganchó a un público todavía más enfervorecido cuando el murciano sumó el 4-5 con una volea cruzadísima y tras haber hecho un gran globo defensivo en los instantes previos para convertir la defensa en ataque.
Para colmo, Fritz flaqueó en el juego posterior con su mejor arma y desperdició con su saque otra bola de triunfo. Ese guion cocinó el caldo para remontar, pues Alcaraz aplacó luego un 30-40 y en el duodécimo juego acabó al resto su tarea de redención, deleitando a las gradas del pabellón cuando ganó la tercera de las opciones de quiebre que dispuso.
Con el partido entonces igualado a sets, el comienzo del tercer acto evidenció que el aire había cambiado y, tras algunos escarceos de tanteo mutuo, Alcaraz cuajó en el cuarto juego otro ‘break’ (3-1) que allanó su camino hacia la victoria, trabajadísima porque su rival aún contó con bola de ‘break’ en el séptimo juego de este tercer set; puro espejismo.
