Publicado: septiembre 23, 2026, 2:49 pm
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha presentado este miércoles en sociedad su candidatura para dirigir la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la agencia de la ONU para el mundo del trabajo y uno de los organismos multilaterales más antiguos que existen. El organismo celebrará elecciones el próximo 16 de noviembre, en las que Díaz se medirá al actual director general, el togolés Gilbert F. Houngbo, y a Javier González-Olaechea, exministro de Exteriores de Perú.
En una audiencia pública en celebrada en Ginebra, en la que ha tenido que responder a preguntas de diferentes miembros de la organización, Díaz se ha presentado a sí misma como una mujer «pragmática» y «con experiencia en la gestión», avalada por sus años como ministra. «He sido una ministra que ha tenido que gestionar muchas crisis en un país en que el PIB ha caído 11 puntos», ha destacado Díaz en su intervención inicial, que ha sacado a relucir en varias ocasiones su historial en el Gobierno.
«Emprendí reformas clave que hoy permiten que España tenga récord de ocupación y sea la economía de la OCDE que más crece», ha defendido la vicepresidenta. Un historial en el que ha mencionado la reforma laboral -la única que ha funcionado y con acuerdo tripartito, según ha dicho- o los «30 acuerdos de diálogo social» que ha patrocinado durante su mandato. «Soy mujer, sé lo que es estar al mando de un mundo en crisis, fui capaz de gobernar y gestionar crisis increíbles», ha trasladado la ministra.
Más allá de su historial en el Ejecutivo, Díaz se ha presentado como defensora de una OIT «en peligro» y que vive una «emergencia de máxima gravedad». La ministra se postula como alternativa ante «el continuismo» del actual director general, el togolés Gilbert F. Houngbo y promete relanzar y modernizar la organización.
Uno de los temas que ha centrado las preguntas que ha recibido la vicepresidenta segunda ha sido la delicada situación económica que atraviesa el organismo desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidiera recortar en 107 millones de dólares la contribución del país a la OIT. Actualmente las cuentas de la OIT arrojan un déficit de 363 millones de dólares, que ha llevado a la dirección actual a proponer el despido de 120 trabajadores del organismo.
Sobre esto, Díaz ha cuestionado que los problemas de liquidez que afronta el organismo se deban exclusivamente al recorte de financiación de Estados Unidos, que también han sufrido otros organismos multilaterales. «Lo que han hecho otros organismos fue anticiparse, gobernar bien», ha expresado. «El mandato de la OIT no puede basarse solo en planes de ajuste y no tener un proyecto de futuro», ha añadido.
Díaz ha señalado que la OIT recibe menos fondos de los bancos de inversión regionales y del Banco Mundial en comparación con otras agencias de la ONU como la OMS o la FAO. Y se ha comprometido a negociar para conseguir que las entidades financieras aporten regularmente entre 40 y 45 millones de dólares más de lo que reciben ahora.
Respecto a las prioridades más acuciantes que afronta el organismo, Díaz ha destacado el descenso de productividad que se observa en el mundo. «Es una tarea para el mundo del trabajo y de las empresas recuperar la productividad global», ha señalado. Un elemento que ha ligado con la inteligencia artificial, cuya gobernanza debe tener «supervisión y control humano», ha dicho.
Finalmente, la vicepresidenta se ha comprometido a liderar la organización desde lo colectivo y con diálogo social para resituar a la OIT «en el centro del sistema multilateral que hoy está en crisis». «Quiero dirigir la OIT porque creo en ella, es la casa de los trabajadores y las empresas. El crecimiento de las empresas se tiene que traducir en trabajo decente. Tenemos una gigantesca oportunidad» ha trasladado. «La OIT tiene que ser un fato de esperanza en el mundo para los trabajadores, para las empresas y para las personas migrantes», ha concluido.
