Publicado: abril 1, 2026, 10:59 am
La agresiva subida del precio del combustible por el conflicto en Oriente Próximo empieza a causar estragos en las operaciones de las aerolíneas españolas. Una de las primeras en tomar medidas al respecto ha sido la asturiana Volotea. La compañía dirigida por Carlos Muñoz se ha visto obligada a cancelar varios vuelos con un pequeño recorte equivalente al 1% de sus vuelos de su programación, concentrada en mercados europeos como Francia, España e Italia, debido a la «inestabilidad geopolítica» y su consecuente «aumento de los precios del combustible a corto plazo».
«Estos ajustes son necesarios para garantizar la estabilidad operativa y poder seguir ofreciendo un servicio sólido, minimizando el impacto mientras dure el conflicto» garantizan desde la aerolínea ‘low cost’, cuyo ajuste se limitará al 0,5% de sus vuelos programados en España, principalmente, durante el mes de abril. A modo de compensación, la compañía ha puesto a disposición de los pasajeros afectados por estas cancelaciones un cambio de vuelo sin coste adicional o una devolución del importe del billete. «Lamentamos sinceramente cualquier inconveniente que esta situación pueda ocasionar y seguimos comprometidos a ofrecer un servicio fiable y la mejor experiencia de viaje posible para nuestros pasajeros» apuntan desde la aerolínea.
La inestabilidad geopolítica impacta de lleno sobre la operativa de las aerolíneas. Primero por el incremento del precio de los combustibles de aviación que el conflicto en Irán ha provocado por el encarecimiento del petróleo y la fuerte dependencia al Golfo Pérsico para su suministro. Y segundo por la escasez del mismo que puede originar estas tensiones, obligando a las compañías a revisar sus planes para capear el temporal.
Sobre este contratiempo ya se pronunció la dirección de Aegean Airlines, su socio griego, en una conferencia reciente con sus inversores, para subrayar que la estrategia operativa de Volotea le brinda cierta protección frente al conflicto de Oriente. De hecho, a su juicio, pueden llegar a beneficiarse de «la reducción de opciones para los europeos de viajar hacia Oriente Próximo, hacia algunos países musulmanes, y también de la mayor dificultad para viajar hacia Asia» según afirmó su presidente, Eftichios Vassilakis. El desafío para la aerolínea de bajo coste, apuntó, será trasladar el encarecimiento del combustible a los billetes -ya sea mediante recargos o subidas de tarifas- sin erosionar en exceso la demanda.
El ajuste parece ser mínimo sobre la actividad de Volotea, cuya operativa se centra en conectar pequeñas y medianas ciudades europeas. La compañía fundada en 2011 por Carlos Muñoz y Lázaro Ros, quienes previamente fundaron Vueling, planea ofrecer este año más de 430 rutas y en torno a 14 millones de asientos entre los 110 aeropuertos que opera con el apoyo de una flota que se espera que alcance los 45-46 aviones Airbus A319 y A320.
Por otro lado, las turbulencias geopolíticas que sacuden el mercado no animan a Volotea, ni a otras españolas que se encuentren en la rampa de salida, a dar su esperado salto a los parqués. «Mientras el mercado tenga alta volatilidad, Volotea no contempla este movimiento» comentaba hace un año el propio Muñoz al ser preguntado por sus planes bursátiles en un encuentro con los medios.
