Publicado: abril 10, 2026, 7:27 am
Hacer la declaración de la renta normal ya es todo un reto para la mayoría de los contribuyentes, como para complicarla con añadidos como las inversiones.
Y, sin embargo, todo inversor deberá incluir en algún momento las inversiones en el IRPF. Hacerlo sin errores es menos complicado de lo que parece y es lo que vamos a ver en las siguientes líneas.
¿Cuándo hay que declarar las inversiones?
Lo primero que hay que tener claro es cuándo incluir esas inversiones en el IRPF. Las inversiones en la renta se dividen entre rendimientos de capital mobiliario y ganancias y pérdidas patrimoniales.
Los primeros se refieren al dinero que ganas por tus inversiones. Incluyen cuentas remuneradas, depósitos, Letras del Tesoro, dividendos y ganancias de seguros de ahorro, principalmente.
Los segundos son ganancias o pérdidas por vender una inversión. Abarcan el resto de inversiones: acciones, ETFs, fondos de inversión, criptomonedas…
La norma general es sencilla: se declara cuando se recibe el ingreso. Es decir, cuando se cobra el dividendo o la cuenta corriente paga intereses en el caso de los rendimientos de capital mobiliario y cuando se venden las acciones o participaciones en el caso de acciones o fondos de inversión.
A efectos fiscales, la ganancia acumulada no cuenta. Aunque una acción, criptomoneda o ETF lleve una subida del 200% no habrá que incluirla en la renta, porque es una ganancia latenten. Solo se hace al venderla.
Cómo funcionan las inversiones en la Renta
La mayoría de las inversiones en el IRPF se declaran dentro del apartado de rentas del ahorro, que se divide en los dos tipos de activos que hemos visto.
Esta base del ahorro tiene sus propias tablas, que son diferentes a las de la base general (donde tributa el salario, entre otras cosas). Son los siguientes:
- Hasta 6.000€: 19%
- De 6.000€ a 50.000€: 21%
- De 50.000€ a 200.000€: 23%
- De 200.000€ a 300.000€: 27%
- Más de 300.000€: 30%
Mención aparte merecen los planes de pensiones y los PPA, que tributan dentro de las rentas del trabajo según los tipos generales en el momento del rescate (como el salario) y permiten reducir también esa base durante las aportaciones.
Después el proceso fiscal es bastante sencillo. Cada una de las inversiones se incluye en el apartado que corresponda (rendimientos o ganancias y pérdidas). Allí se compensan ganancias y pérdidas de cada grupo, es decir, se suman todos los beneficios o plusvalías y se restan las pérdidas o minusvalías, primero de cada grupo por separado y después entre ellos con un límite del 25% del saldo positivo de grupo que arroje beneficios. Esto es lo que permite tributar solo por las ganancias reales.
Para que lo entiendas mejor, imagina que has ganado 1.500 euros con una acción y has perdido 500 con otra. Al hacer la renta se restarán las pérdidas a las ganancias y será como si solo hubieses obtenido una rentabilidad de 1.000 euros, que es por lo que pagarás impuestos.
Cómo incluir las inversiones en la renta
Con todo lo anterior claro, el siguiente paso es poner todas esas inversiones en el IRPF y para hacerlo cada activo de inversión tiene su propia casilla.
Antes, debes saber que buena parte de las inversiones se trasladarán directamente a la declaración de la renta si trabajas con bancos y entidades con IBAN español que informan a Hacienda. En estos casos, toda la información aparecerá dentro de tus datos fiscales y el programa Renta Web la incluirá en el IRPF.
Por el contrario, si trabajas con brókeres extranjeros, deberás incluir esta información a mano.
Las casillas de la renta donde poner cada una de tus inversiones son las siguientes:
- Cuentas remuneradas y depósitos: casilla 0027.
- Dividendos: casilla 0029.
- Letras del Tesoro: casilla 0030.
- Staking de criptomonedas: casilla 0033
- Seguros de vida-ahorro (Unit Linked, PIAS): casilla 0035.
- Fondos de inversión y ETFs: 0310 a 0316
- Acciones: casillas 0326 a 338
- Derechos de suscripción: 0341 a 0346
- Criptomonedas: 1800 a 1806
- Fondos de capital riesgo: casillas 1624 y 1625
En acciones, fondos, ETFs y criptomonedas, necesitarás identificar claramente el vehículo en cuestión, el precio de venta y de compra, así como las fechas de la operación. De esta forma Hacienda podrá calcular la ganancia patrimonial e incluirla en la renta.
Para las acciones, existe el servicio Cartera de Valores que facilita todo el proceso si has realizado muchas operaciones.
Después de cada uno de los apartados mencionados, podrás ver un resumen con el resultado de ese tipo de vehículo y finalmente en las casillas 0424 a 460 está el resumen de la base imponible del ahorro y en esa última casilla el resultado final.
Igual que ocurre con la base general, algunos productos de inversión ya incluyen una retención de IRPF del 19% como adelanto del impuesto. Con ellos, no habrá que abonar ningún capital al hacer la renta porque ese dinero ya se ha ingresado a Hacienda.
En el caso contrario, se pagará por esa ganancia al presentar la renta.
