Las 7 vidas del último bar del pueblo: Lastras del Pozo, un 'take away' rural a golpe de whatsapp - Mexico
Registro  /  Login

Otro sitio más de Gerente.com


Las 7 vidas del último bar del pueblo: Lastras del Pozo, un 'take away' rural a golpe de whatsapp

Publicado: marzo 31, 2026, 4:00 am

El servicio ‘take away’, la posibilidad de llevar comida preparada para consumir en casa, se encuentra en todo tipo de establecimientos hosteleros: desde aquellos que exhiben sus estrellas Michelín en plena ciudad… hasta en locales en lo más profundo de la España vaciada. Este es el caso del Bar ‘La Escuela’, el único local de estas características en la localidad segoviana de Lastras del Pozo, donde hay 55 habitantes censados, según el INE).

«Un día después de las fiestas patronales y el verano, se me ocurrió sacar un plato todos los días, un guiso, y anunciarlo a las 9.30 de la mañana en un grupo de whatsapp del pueblo de al lado, en el que hay gente de aquí», explica Rosa Raykova quien es el alma y única trabajadora de este local. Le mandamos un mensaje a ‘Rosi’ (así la conocen en la zona), y reservamos un par de raciones para recogerlas al final del reportaje.

Las paellas, así como los arroces caldosos y melosos junto a las tortillas, son sus especialidades.»Estoy muy contenta con la idea», confiesa a La Información Económica sobre un servicio que permite a muchos vecinos que vuelven de trabajar contar con una comida ya preparada. Además, asegura, los sofritos que acompañan a los arroces son caseros y con materia prima local: «Tenemos huerto, gallinas… Todo lo intentamos hacer en el pueblo», resalta Raykova. Una emprendedora que contagia optimismo cuando habla y que ha encontrado en su pareja, Eduardo Maroto, no solo un gran motivo para asentarse en Lastras – cultiva cereal y tiene un rebaño de ovejas en el pueblo – sino un cómplice. «Llevamos 8 meses con el bar y muy contentos», confiesa ‘Rosi’ sobre un local que estuvo un tiempo cerrado y que, ahora, le ha alquilado el Ayuntamiento de la localidad que paga la luz. Ahora está en trámites para dotarse de una cocina más amplia.

«Viene gente de los pueblos de alrededor. Ayer tuvimos una mesa de 20 personas, el domingo pasado de 27″, comenta Raykova sobre un establecimiento que dispone de una envidiable terraza al aire libre en la tranquila Plaza de la Iglesia. A esta pequeña empresaria la vida le ha dado un giro radical en los últimos meses. Pasó de ser secretaria en un despacho de abogados de la ciudad de Segovia a regentar el único local de hostelería existente en Lastras. «Mi sueldo lo metía en cámaras frigoríficas, taburetes, vitrinas… incluso en sombrillas, porque no nos daban nada a pesar de ser el bar del pueblo. Tuve que poner todo cuando entré en el bar porque no tenía absolutamente nada», recuerda sobre unos comienzos que no fueron un camino de rosas.

Nuevos proyectos y despoblación

Sin perder nunca su sonrisa, la cabeza de Rosi y la de su ‘socio’ Eduardo, bullen con nuevas ideas: el próximo mes de abril tienen previsto abrir su propio alojamiento rural y ya preparan una granja escuela con diferentes atractivos. Ambos defienden que los alrededores son muy agradables para dar paseos o hacer algo de senderismo, así como mencionan que la torre medieval de la localidad albergó el estudio del escultor José María Moro (1933-2012) y su término municipal aloja las instalaciones de la premiada ‘Yeguada Centurión’, creada por el fundador de Telepizza Leopoldo Fernández Pujals.

El objetivo de esta pareja de emprendedores no es otro que atraer más visitantes a este discreto rincón castellano, a poco más de una hora en coche desde la bulliciosa Madrid. «Falta juventud. Hay poca gente… Todos prefieren ir a un sitio donde hay más oportunidades», lamenta sobre la amenaza de la despoblación que como en otros pueblos del interior de la provincia de Segovia se puede palpar en cada esquina.

Esta pequeña empresaria, quizás a contracorriente, asegura que no piensa irse de Lastras del Pozo. «Quiero trabajar aquí. ¡Siempre en el pueblo!», zanja cuando se la pregunta. ¿Y si tuvieras que cerrar el bar, Rosi? Sin perder un ápice su optimismo coincide en que se perdería un punto de encuentro, para que aquellos que jugaron en sus calles cuando era más jóvenes traigan a sus hijos en verano y se tomen un vermú. O sus escasos habitantes queden para jugar su partida de cartas: «Sería una pena, porque ya la poca gente que vive aquí, no ve a nadie. Si la gente no tiene un bar: es que ni va a los pueblos», se despide Rosi con el deseo de que «no se olviden del pueblo y de los bares pequeños». Los táper ya están listos sobre la barra. Creo que no llegarán a Madrid…

Related Articles