Publicado: octubre 8, 2026, 12:59 pm
A cierre del primer semestre del año las familias y las empresas españolas habían reducido su nivel de deuda a mínimos de veinticinco años. El Banco de España ha revelado este jueves que la deuda consolidada del sector privado ha subido en 11.000 millones de euros entre el segundo trimestre del año pasado y el mismo periodo de este ejercicio hasta los 728.820 millones. Sin embargo, el dinamismo de la economía ayudó a rebajar su peso, que se situó en el 41,9% del PIB en el caso de los hogares y en el 61,9% en el de las empresas, en mínimos desde 1999 y 2001, respectivamente.
Es el mismo efecto que se ha percibido con la deuda pública aunque, en su caso, la larga lista de shocks a los que ha tenido que hacer frente el Estado (pandemia, de suministros, de inflación, energético, de aranceles o por las tensiones en Ucrania y Oriente Próximo) le han llevado a tirar de la deuda de forma recurrente para financiar las medidas del escudo social. Desde la crisis financiera el endeudamiento público y el privado han seguido caminos opuestos. El primero, al alza y el segundo, descendente, con las familias y empresas haciendo un esfuerzo ‘extra’ para ajustarse el cinturón.
Las ‘Cuentas Financieras de la Economía Española’, que ha publicado el Banco de España muestran además que la riqueza financiera de las familias españolas, la diferencia entre sus ahorros y sus deudas, aumentó un 12,2% en el segundo trimestre del año en comparación con respecto al año anterior a pesar de la inflación. En concreto, superó los 2,81 billones, una cifra récord.
El efecto del ‘rally’ bursátil
En el caso de los hogares el dato es relevante porque el aumento de esa riqueza no se debe a que estén ahorrando mucho más, sino al ‘rally’ que están registrando las acciones y los fondos de inversión. Según el organismo capitaneado por José Luis Escrivá, los activos financieros -que incluyen dinero en efectivo, acciones, depósitos y valores en renta- aumentaron en 345.000 millones de euros en un año hasta los 3,64 billones, más de dos veces el tamaño de la economía española.
Los activos financieros de los hogares -dinero en efectivo, acciones, depósitos y valores en renta- aumentaron un 10,46% frente a un año antes, hasta los 3,64 billones. La entidad observa observa «un ligero aumento de las participaciones en el capital y en los fondos de inversión, compensado, en parte, con la evolución a la baja de efectivo y depósitos», lo que podría apuntar a un cambio en el comportamiento financiero de los hogares españoles, que estarían derivando sus ahorros hacia activos menos conservadores y que conllevan algo más de riesgo.
Así, a cierre del mes de junio las familias tenían el grueso de sus activos financieros en participaciones en el capital, que sumaban el 32,8 % del total; seguidas de efectivo y depósitos (32 %); fondos de inversión (17,5 %), y de seguros y fondos de pensiones (11,5 %).
En cuanto a la actividad financiera de las empresas, el dinero que han ido destinando a comprar activos financieros alcanzó los 96.000 millones de euros en el segundo trimestre, equivalentes al 5,5% del PIB. Este porcentaje supera el promedio del 4,5% registrado desde 2022. Las inversiones empresariales se focalizaron en acciones no cotizadas y otras participaciones en el capital, aunque también destacó el aumento de las operaciones en efectivo y depósitos.
