Publicado: septiembre 16, 2026, 3:00 am
Las normativas de emisiones medioambientales están causando estragos entre los fabricantes de automóviles. Tras las quejas de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), y después de que el Grupo Volkswagen supeditara, en cierto modo, el futuro de SEAT a estas regulaciones medioambientales, ahora su homólogo Stellantis ha vuelto a alzar la voz para exigir un cambio en las regulaciones. «Estamos pidiendo urgentemente que se modifiquen teniendo en cuenta cuál es la realidad de nuestro mercado», explicó Emanuele Cappellano, consejero delegado del conglomerado a nivel europeo, durante la feria IAA Transportation que se celebra en Hannover.
Tras la presentación de las novedades de la entidad franco-italiana para su división de vehículos comerciales (Stellantis Pro One), el directivo transalpino volvió a mandar un mensaje directo a los despachos de Bruselas en un encuentro con los medios de comunicación en el que estuvo presente La Información Económica, momento en el que aprovechó para enfatizar la situación que atraviesa la industria del vehículo comercial: «Su ritmo de electrificación es mucho más lento en comparación con los turismos y no se está alcanzando el umbral». Una cuota que en los tiempos que corren debería rondar el 20%, pero que apenas supera el 13%, tal y como recordó, lo que traerá problemas: «La industria va a tener sanciones simplemente porque no hay demanda».
Exigen una regulación estable
A su juicio, y tal y como han expuesto otras compañías del sector, «el uso de este tipo de vehículo no está alineado con las necesidades de la regulación y no se está alcanzando el umbral establecido por la UE». Por ello quiso hacer hincapié en un cambio que les permita volver a ver la luz al final del túnel: «Solo estamos pidiendo más flexibilidad para alcanzar el objetivo marcado para vehículos comerciales».
Aprovechó así para hacer varias propuestas de mejora, como una regulación firme y que no se modifique cada poco tiempo, tal y como ha venido sucediendo hasta la fecha. «Lo que pedimos es que, una vez esté lista la normativa, se mantenga estable durante años, congelada, porque si se va cambiando aumenta cada vez más el coste para los fabricantes», destacó el también líder de la división comercial de la marca. Unos reclamos que dieron continuidad a las quejas que también expresó recientemente el consejero delegado del grupo, Antonio Filosa, quien apuntó a que esta industria está sufriendo «una gran contracción por las regulaciones».
La misma postura quiso afianzar también su compañero Eric Laforge, vicepresidente del segmento de vehículos comerciales. El galo apuntó a que el objetivo de Bruselas no solo es algo complicado de alcanzar, sino que tampoco se corresponde con las demandas de la sociedad actual. «Necesitamos un poco de claridad, porque la ley europea dice que en 2035 el 90% debería ser eléctrico, pero yo creo que no es sostenible», apuntó también ante los medios. Como consecuencia, Stellantis ha planteado una hoja de ruta en la que seguirán ofreciendo «nuevos modelos multienergía». «Con diésel, híbridos y totalmente eléctricos cubriremos las necesidades del 100% de los clientes», señaló.
SEAT se tambalea
En el marco de una feria en la que grandes marcas del sector presentaron numerosas novedades de 0 emisiones, sin embargo, muchos fueron los operadores que volvieron a clamar por unos objetivos complicados de asumir, como DAF Trucks, Daimler, Ford Otosan, Iveco, Man, Scania o Volvo. De acuerdo con las proclamas que expusieron sus directivos en una rueda de prensa conjunta, las condiciones que necesitan para electrificar sus flotas y operarlas con garantías están, como mínimo, tres años por detrás y aún no se desarrollan con la suficiente rapidez, tal y como recoge ACEA.
Hace poco más de una semana, el Grupo Volkswagen también sembró la duda tras no poder asegurar la continuidad de SEAT más allá de 2030. Tras décadas de éxitos y modelos que cautivaron al planeta, el conglomerado comandado por Markus Haupt podría tener sus horas contadas precisamente por la presión de estas normativas medioambientales. Todo depende de cómo evolucionen las reglas que salen de Bruselas, tal y como apuntaron en un comunicado, recalcando las complicaciones que están sufriendo en los últimos tiempos: «La transición a la electrificación se acelera con una normativa cada vez más exigente».
«En los últimos 12 meses los desafíos se han intensificado, con requisitos regulatorios y sanciones que están afectando cada vez más a distintos mercados», aclararon. Una situación por la que continuarán reevaluando su estrategia de cara al futuro, defendieron, sin dar más pistas sobre un futuro sobre el que cada vez hay más sombras.
