Publicado: septiembre 16, 2026, 3:00 am
La sombra de la volatilidad cerca a los inversores. La recta final del tercer trimestre viene marcada por un arreón de turbulencias que llevan el aumento de las rentabilidades de los bonos al punto de mira. El temor a una burbuja en la inteligencia artificial cede el testigo al miedo a que se esté fraguando una crisis de deuda. El radar está puesto en la deuda a largo plazo, con el bono a diez años en Estados Unidos en máximos desde 2007 tras superar el 5%, mientras el ‘bund’ alemán, considerado la referencia en la eurozona, se coloca en el 3,5% (máximos desde 2009), y empuja al bono español por encima del 4,01%, que se acerca a cotas inéditas desde 2013.
La encuesta de global de gestores realizada por Bank of America (BofA) identifica entre las mayores amenazas un repunte «desordenado» de los bonos y desplaza así, el riesgo de creación de un ‘shock’ en las empresas que desarrollan inteligencia artificial a un segundo plano tras encabezar la lista en agosto. El escenario de septiembre arroja una situación de cambio tras preguntar entre el 4 y el 9 de septiembre a un total de 190 panelistas que gestionan activos por valor de 512.000 millones, que ven como la principal señal de advertencia un aumento repentino de los rendimientos de los bonos (33%).
Hay que tener en cuenta que hace unas semanas Bank of America destacaba la resistencia de la deuda de los países periféricos en un informe, especialmente, la española, que había mostrado una resistencia mayor a la habitual en los últimos episodios de volatilidad. La voz de alerta empezó a saltar a finales de agosto ante el bloqueo en las negociaciones entre Irán y Estados Unidos para sellar la paz.
Precisamente, la Comisión Europea ha reconocido que este aumento de los rendimientos a niveles que no se veían en décadas se erige como una situación a vigilar, sobre todo, si se añaden factores como la incertidumbre en el curso de la guerra en Oriente Próximo, alta inflación y precios energéticos desbocados. El petróleo cerró este martes en los 109 dólares, máximos desde el pasado mes de mayo.
El mercado de deuda tiene este miércoles un examen de alto nivel. La reunión de política monetaria de la Reserva Federal supone toda una prueba de fuego para el mercado de deuda. «Los tipos se están normalizando hacia niveles más acordes con las tendencias de crecimiento económico e inflación a largo plazo en Estados Unidos. No vemos una crisis inminente, pero el proceso de ajuste podría traer periodos de dificultades para los inversores», indican desde Capital Group.
Para el director de inversiones de Vontobel, Andrew Jackson, este aumento de los rendimientos de la deuda pública sirve de recordatorio para los inversores de que el mercado se encuentra evaluando las perspectivas de crecimiento, inflación y deuda pública, cuestionando la sostenibilidad de las finanzas públicas y las valoraciones en todas las clases de activos. En circunstancias normales, la expectativa de una subida de los tipos de interés por parte de la Fed afecta principalmente sobre los tipos a corto plazo y provocan una caída de las tasas a largo. Sin embargo, los analistas consideran que el deterioro de las finanzas públicas ha derivado en que cada vez más inversores se sienten incómodos con la duración.
Lo cierto es que la caída del precio de los bonos -se mueven de manera inversa a su precio- eleva la presión antes de que se conozca la decisión del banco central norteamericano, para el que el mercado descuenta una subida de 25 puntos básicos desde el rango objetivo del 3,5-3,75%. El problema radica en que en caso de no materializarse este primer aumento desde julio de 2023, los inversores van a empezar a exigir rendimientos aún más altos para blindarse de los riesgos inflacionarios.
«Sería muy difícil para la Fed dejar las tasas sin cambios sin erosionar su credibilidad en la lucha contra la inflación. El mercado es vulnerable no sólo a una pausa inesperada, sino también a un aumento de tono moderado que implique una lectura más paciente del gráfico de puntos o de la conferencia de prensa», sostiene Vail Hartman, de Capital Markets.
