Publicado: abril 1, 2026, 3:00 am
Vivir con los padres ya no es algo excepcional. Cada vez más adultos prolongan su estancia en el hogar familiar. Normalmente suele ser algo temporal, mientras ahorran para poder independizarse. Sin embargo, en ocasiones acaba alargándose más de lo previsto, sobre todo en los últimos años por el encarecimiento del coste de vida. Es entonces cuando a muchos progenitores les surge la misma pregunta: ¿cuándo deberían los hijos empezar a contribuir económicamente en el hogar familiar?
La asesora financiera Lynda Moore ha explicado en una entrevista en el medio neozelandés The New Zealand Herald que uno de los principales problemas es que las familias evitan hablar de dinero por incomodidad y, cuando se animan a hacerlo, suele ser demasiado tarde. Por eso, insiste en que es importante tratar el tema con claridad y sin miedo.
Moore propone observar la contribución económica y la implicación en la vida doméstica. No se trata solo de pagar una parte de los gastos: ayudar en casa o colaborar en el día a día también cuenta. Sin embargo, si la contribución es baja —y, aun así, mantienen un nivel de vida cómodo, con viajes o gastos personales—, considera que es el momento de abrir una conversación.
Los padres deben dejar claras las normas desde el principio. El punto clave llega cuando los hijos ya pueden mantenerse por sí mismos: lo razonable es que en ese momento dejen de depender económicamente. Ayudar puede ser útil a corto plazo, pero prolongarlo demasiado puede dificultar que desarrollen su autonomía. Por eso también es fundamental la educación financiera desde la infancia.
