Publicado: abril 18, 2026, 3:30 pm
La campaña de la declaración de la Renta vuelve cada año, pero con ella también llegan los mismos errores de siempre. Aunque el proceso está cada vez más digitalizado y accesible, lo cierto es que para muchos contribuyentes sigue siendo un trámite confuso, especialmente cuando hay hijos, separaciones o distintas situaciones familiares. Una simple casilla puede terminar teniendo consecuencias fiscales.
Uno de los principales problemas no es la falta de información, sino la interpretación. La Agencia Tributaria ofrece datos fiscales y un borrador bastante completo, pero eso no siempre garantiza que todo esté correctamente reflejado o que el contribuyente sepa cómo aplicarlo a su caso concreto. En ese punto, errores pequeños pueden derivar en ajustes posteriores, requerimientos o incluso sanciones.
Así lo ha explicado Dani, experto en IRPF conocido en redes como @taxingplanner, quien insiste en que una de las áreas más delicadas es la relacionada con los hijos en la declaración conjunta o individual. “Esto es algo con lo que hay que tener mucho cuidado”, ha advertido, subrayando que la forma en la que se declaran los menores puede variar completamente el resultado final.
Las casillas que generan más errores
Según este especialista, una parte importante de los fallos se concentra en casillas concretas del formulario. «En la casilla B y la casilla D es donde la mayoría de la gente comete errores», señala. La casilla B, por ejemplo, solo puede utilizarse cuando la responsabilidad sobre los hijos recae al 100% en uno de los progenitores. Es decir, cuando existe una situación de custodia exclusiva o cuando no hay convivencia compartida ni implicación del otro progenitor en la unidad familiar.
En palabras del propio experto: «Podrás marcar la casilla B cuando haya una separación legal y tengas en exclusiva la custodia de tus hijos o cuando no haya vínculo matrimonial, pero tus hijos convivan exclusivamente contigo». En cambio, la casilla D se utiliza en escenarios de corresponsabilidad. Es decir, cuando ambos progenitores participan en el cuidado del menor, como ocurre en custodias compartidas o en parejas separadas que siguen repartiendo responsabilidades de forma equilibrada.
En estos casos, la deducción se divide. «Te aplicas solo el 50% por tus hijos», explica Dani, que recuerda que este modelo es habitual en exmatrimonios o parejas no casadas con hijos en común y reparto de cuidados.
También existen situaciones en las que ambos progenitores conviven con el hijo en el mismo domicilio. En esos casos, la casilla que se activa es la D junto con la opción de «otras situaciones», ya que no hay separación ni reparto de custodia, sino unidad familiar completa. Además, el experto recuerda que las casillas C y E funcionan como variantes de las anteriores, pero aplicadas a casos donde uno de los progenitores tiene hijos de una relación anterior.
Riesgos de cometer un error al declarar hijos
El principal riesgo no es solo pagar más o menos impuestos, sino que la información no coincida entre ambos progenitores. Eso puede generar discrepancias en los datos fiscales y derivar en comprobaciones por parte de Hacienda. «Hay posibles sanciones si la información no coincide entre los progenitores», advierte el experto.
Aunque la digitalización ha simplificado mucho el proceso, la declaración de la Renta sigue dependiendo de una correcta interpretación de cada caso. Los datos automáticos ayudan, pero no sustituyen el análisis personal de cada situación familiar.
