Publicado: septiembre 12, 2026, 2:09 pm

6 de marzo de 2018. Los representantes de educación de todos los partidos se encontraban en una sala del Congreso en torno a una mesa circular de madera noble y cuero verde intentando llegar a un pacto de Estado por la Educación. Tras un año de reuniones y más de 80 comparecencias de expertos, se habían puesto de acuerdo en lo más difícil: consensuar un diagnóstico de lo que le pasaba a la escuela. Después de cientos de horas de trabajo ya habían redactado un documento compartido. Iban por el punto 2 de un total de 15 y había buenas perspectivas. Pero de pronto el PSOE rompió inexplicablemente la negociación.
Pedro Sánchez decidió salirse en solitario del acuerdo con una excusa poco creíble: quería llegar al 5% del PIB en inversión educativa, un porcentaje que su Gobierno nunca ha alcanzado. El PP se avino a ceder y ofreció al PSOE 5.000 millones de euros más. Intentó retenerle por todos los medios. La financiación, en cualquier caso, se iba a tratar al final del guión. «No vamos a ser cómplices de esta tomadura de pelo», dijo la entonces portavoz parlamentaria del PSOE y hoy ministra de Defensa, Margarita Robles.
Luego se entendieron las verdaderas razones de Sánchez: una moción de censura provocó, a finales de mayo, la salida del Gobierno de Mariano Rajoy. No parece que tres meses antes ya estuviera Sánchez en la idea de esta estrategia, pero sí tenía claro que quería recuperar un lugar en la izquierda que entonces monopolizaba Podemos.
Ahora el PSOE desempolva esta idea del pacto, ocho años después de salirse de él, cuando los desastrosos resultados del informe PISA dejan en evidencia la política educativa del Gobierno de Sánchez.
La portavoz de la Comisión Ejecutiva Federal de los socialistas, Montserrat Mínguez, ha ofrecido este sábado la posibilidad de un pacto de Estado tras calificar de «lamentables» las calificaciones obtenidas por España, las peores de la historia en Lectura, Matemáticas y Ciencias. En una entrevista en RNE, ha derivado responsabilidades en las comunidades autónomas, a pesar de que ellas se han visto obligadas a aplicar una ley educativa aprobada por su Gobierno en 2020, la Lomloe o Ley Celaá.
«Cuando el resultado es el que es y es tan lamentable como el que ha sido, creo que es el momento de hacer un pacto de Estado», ha dicho, señalando que «estamos en un país donde las competencias, muchas, están delegadas y yo no quiero acusar ni uno más ni uno menos».
Mínguez ha aprovechado para cargar contra el PP, mostrándose poco convencida de que acceda a un pacto de Estado, porque, ha dicho, en los «temas importantes que afectan a España» buscan rédito electoral y «se les cae la bandera».
La catedrática Marta Martín, que era la diputada de Ciudadanos que más peleó en 2018 por aquella negociación, muestra su indignación por las palabras de Mínguez: «Ya nadie se cree su relato. Se levantaron del pacto por rédito electoral y luego usaron la infame Ley Celaá con sus socios», expresa.
