Publicado: agosto 28, 2026, 4:11 pm

El presidente de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh, ya ha debutado en Jackson Hole. Lo ha hecho con un discurso en el que expresa sus preocupaciones por el repunte de la inflación y deja la puerta abierta a una posible subida de los tipos de interés. «Aunque las cifras de PCE (el indicador de referencia) y de IPC de este verano fueron mejores de lo esperado, no me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado de forma significativa», ha expresado para añadir que «la tarea de los responsables de política económica consiste en captar la tendencia subyacente de la inflación, es decir, el cambio generalizado de los precios en la economía, descontando los factores idiosincrásicos».
Warsh ha dicho que queda «trabajo por hacer» hasta tener la certeza de que la tasa subyacente -que excluye el precio de los alimentos y la energía- se mueve hacia su objetivo con «claridad» y a una «velocidad suficiente». «Ese es nuestro trabajo…nuestro mandato… y nuestra responsabilidad que debemos cumplir», ha indicado. Después de recordar que realiza este discurso en su día 100 en el cargo, en sustitución de Jerome Powell, el presidente del organismo ha remarcado que la Fed debe actuar con humildad y «nunca ingenua», porque «desempeña un papel esencial en la economía y los mercados».
En este sentido, ha mostrado su predisposición a encaminar a la Fed hacia un banco central de perfil más discreto en sus comunicaciones, como ya avanzó hace unos meses. Entre las medidas estrella se encuentra la eliminación de las comunicaciones públicas de la denominada ‘orientación futura’ –forward guidance– que brindaba a los mercados una idea de las expectativas sobre los tipos de interés. «La transparencia en las comunicaciones sobre futuras decisiones de política monetaria no es una virtud por sí misma. Las comunicaciones deben estar al servicio de la responsabilidad primordial de la Fed: hacer bien la política monetaria», ha precisado.
Así, recuerda que la citada práctica de orientación futura fue adoptada durante la crisis financiera global de 2008 como una herramienta «esencial» en aquel momento, pero como pasa en otros legados, «ha permanecido más tiempo del conveniente». «En tiempos normales, el papel de la orientación fugura debería ser limitado y estar claramente acotado. De lo contrario, corre el riesgo de crear ambigüedad en nombre de la claridad. Compartir en exceso las deliberaciones y comprometerse demasiado con decisiones futuras puede llevar a los mercados, las empresas y los hogares por el camino equivocado», ha expresado.
De forma paralela, en su discurso también ha hecho referencias a la inteligencia artificial, que emerge como una nueva «variable -potencialmente un nuevo factor de producción- que tendrá consecuencias tanto para la economía como para la conducción de la política monetaria.
