Publicado: octubre 26, 2026, 9:08 am

Unai Sordo (Barakaldo, 1972) es la cara visible de Comisiones Obreras, sindicato, agente social y uno de los convocantes de la primera huelga general en 14 años, un atípico paro de 24 horas por la vivienda. Líder sindical con alma de novelista -tiene cuatro libros publicados- atiende a La Información Económica a tres semanas de la huelga, pero sin perder de vista las elecciones
¿Cómo encaran la huelga general del 11 de noviembre?
Estamos ante una huelga novedosa, no es una huelga de los años 80. El objetivo principal es una gran movilización social que sitúe la vivienda y los salarios como prioridad del próximo Gobierno y de los siguientes, pase lo que pase con el ciclo económico. Lo que espero es que la gente salga a la calle con absoluta libertad, que pare en las empresas pidiendo empleo, salarios, control de precios, políticas de vivienda ambiciosas y un refuerzo sistemático de los servicios públicos. Fortalecer esa esa idea central es el gran objetivo del 11 de noviembre.
La patronal anunció que impugnaría la huelga, aunque luego se retractó.
Yo creo que estas cosas se dicen para copar titulares. Es evidente que la convocatoria está vinculada a la situación de la vivienda, pero no solo es la vivienda. Hemos incluido toda la reivindicación salarial que veníamos ya reclamando a CEOE, la necesidad de subir los salarios entre un 4 y un 7%, volver a subir el SMI… No hay ninguna duda de la dimensión laboral del paro.
Se les ha criticado a CCOO y a UGT que no hayan convocado una huelga general durante estas dos legislaturas. ¿Por qué no se ha hecho?
Me sorprende que haya quien nos haya emplazado a hacer una huelga general en estos años atrás contra medidas que los propios sindicatos hemos pactado con el Gobierno y algunas, las más relevantes, con la propia CEOE. La convocatoria viene ahora porque hemos detectado un ambiente social ligado a ese drama del desahucio y fallecimiento de Maricarmen Abascal, que ha hecho emerger un problema estructural de la economía española en un contexto muy determinado de inflación alta y de paralización de la negociación colectiva.
«Hace falta más vivienda. Además hay que atacar a los fondos buitre y los pisos turísticos»
¿Qué tendría que tener la huelga para que la consideren un éxito?
Somos conscientes de que es una convocatoria un tanto heterodoxa. En España las huelgas generales siempre se habían convocado como respuesta a una agresión legislativa del gobierno central. No estamos ante esa situación. El tema de la vivienda es un problema grave en toda España, pero es un problema muy asimétrico. No tiene nada que ver en la España rural que en las grandes zonas tensionadas por el turismo o los archipiélagos. Somos perfectamente conscientes de esa realidad.
¿Qué está fallando para que un trabajador con empleo estable en una ciudad como Madrid no pueda a acceder a una vivienda?
La evolución de los precios de la vivienda. Parece un poco de perogrullo, pero por muchas subidas salariales que fuéramos capaces de pactar, es imposible hacer frente al disparate de una subida interanual de los precios de la vivienda del 12%. Hace falta más vivienda. Además, hay que atacar a los fondos buitre y el uso turístico de la vivienda. En algunos casos hay que regularlo y en otros, prohibirlo. A partir de ahí, creo que se necesitan del orden de 1,5 millones de viviendas a precio protegido. Construyendo y movilizando vivienda vacía. Mientras se hace todo esto, hay que evitar los desahucios sin alternativa habitacional o topar los alquileres para evitar precios abusivos en la renovación de los contratos. No puede ser que la gente dedique el 50 o el 60% de su salario a pagar una renta abusiva. Hay que hacerlo todo a la vez.
Se ha hablado mucho de la necesidad de construir vivienda asequible pero, estando como están las finanzas públicas, ¿cómo se puede financiar, de dónde sacar el dinero?
Creo que hace falta una inversión del entorno del 1% del PIB en materia de vivienda durante al menos 10 años. Desde los presupuestos de todas las administraciones y también con promotores privados, pero con rentabilidades limitadas porque la vivienda no es un bien de mercado, no puede ser estrictamente financiero. Y mediante una fiscalidad más ofensiva con las rentas altas y del capital.
Hay una España que es propietaria y otra que es inquilina, ¿cree que hay un conflicto entre ambas?
Para nada. En España, desde los años 60 hay un modelo propietario de la vivienda. Pero el porcentaje de personas que tiene más de una propiedad y que tiene recursos inmobiliarios es del entorno de un 14% de hogares y el número de personas que viven de alquiler viene a ser de tres millones. No hay una confrontación propiamente entre propietarios e inquilinos. Hay un uso de algunas viviendas en condiciones abusivas. El 60% de la vivienda que se compra en España hoy en día se paga a tocateja, ya no es la típica compra hipotecaria. Hay gente y empresas con mucho dinero que están interviniendo sobre un bien que, ante todo, tiene que ser social.
«Muchas familias oyen que la economía va como un cohete, pero de ese cohete no les cae nada»
La huelga también tiene una reivindicación laboral. Con el país en máximos históricos de empleo y los salarios medios subiendo, ¿por qué cunde la sensación entre tantas familias de que es difícil llegar a fin de mes?
Los salarios medios suben en España, pero nosotros tenemos detectado que unos 9 millones de personas los tienen estancados. Esto no quiere decir que no estén aumentando los salarios, pero lo están haciendo por debajo de lo que crecen los precios. Esto hace que muchas familias oigan que el país va como un cohete, pero de ese cohete a estas personas no les cae nada y genera una sensación de enfado o de hartazgo. Pero también hay un debate público que está queriendo hacer ver que el país está en una situación catastrófica, cosa que en modo alguno es así. Y luego está la realidad de los precios. En cinco años ha habido tres picos de inflación en España.
¿Entonces el crecimiento económico generado estos años se lo están llevando más las empresas que las familias?
Por primera vez en bastantes años está siendo un crecimiento económico equilibrado, pero lo que está destrozando todo el esquema es la evolución de los precios. Hay una parte de las empresas, las que tienen poder de mercado, que están incrementando incluso sus beneficios, y en esta situación me parece que eso es escandaloso.
El Gobierno está preparando una nueva subida del SMI. Ustedes han planteado que suba un 7%. ¿Se aprobará el incremento antes de las elecciones?
Nosotros ya lo pedimos en junio, cuando vimos que se empezaba a disparar otra vez la inflación y que superaba la subida del SMI prevista para el año 2026. Mantenemos esa petición en la medida en que se ha agravado la situación de los precios y que pensamos que el SMI debe continuar subiendo. Siguen siendo salarios de supervivencia, se ha demostrado que son subidas perfectamente compatibles con la creación de empleo.
Uno de los temas que está marcando la precampaña electoral son las pensiones. ¿Qué opina de quienes ponen en entredicho la sostenibilidad del sistema?
Las pensiones en España son perfectamente sostenibles. La pregunta es, ¿estamos dispuestos a subir del 12 al 15% del PIB el gasto para que todos los españoles en los próximos 25 años tengan una pensión equiparable a las de ahora? La respuesta, en opinión de CCOO, es que sí hay que hacerlo. Hay que hacerlo mejorando los ingresos de la Seguridad Social y, donde no lleguen las cotizaciones, introduciendo temporalmente recursos adicionales. Esta es la ecuación. El PP y Vox ya han dicho claramente que no están dispuestos a hacer ese viaje y plantearán reformas como las que planteó el PP en el año 2013, que de una forma nítida recortarían la calidad de las pensiones futuras hasta hacerlas pensiones de pobreza.
Las elecciones están a apenas una mes, ¿cómo encara el sindicato este proceso?
El presidente decidió adelantar las elecciones, supongo que porque percibió que había un humor social distinto al que era previsible, que iba a estar muy basado en temas que seguramente le interesan más a la derecha, como la corrupción. A mí, en general, no me gustan los adelantos electorales, pero creo que es una decisión legítima y si las cosas pivotan en torno a los problemas reales de las familias y de la gente, de las clases populares, creo que la izquierda tiene una oportunidad de ganar.
«El SMI sigue siendo un sueldo de supervivencia, subirlo es perfectamente compatible con crear empleo»
¿Les preocupa que pueda producirse un cambio de color en el Gobierno a uno más crítico con los sindicatos?
Bueno, me preocupa eso y me preocupa la propuesta laboral y socioeconómica que detecto en las derechas. Creo que es profundamente antisocial, no ya antisindical, que es evidente, sobre todo en el caso de del neofascismo de Vox. No me cabe duda de que, sobre todo en la medida en que Vox condicione el gobierno del futuro, va a haber una poda democrática de primer orden. Vamos a volver a espacios de censura, de limitar la acción política, social, la acción sindical… de una fuerza que es abiertamente antidemocrática y que va a atacar las libertades sindicales, como hicieron sus padres y como hicieron sus abuelos.
También se ha cuestionado la financiación de los propios sindicatos…
Atacar la financiación de las organizaciones que constitucionalmente representamos a la ciudadanía supone intentar estrangular la democracia. No lo van a conseguir. Una organización como CCOO más o menos tiene unos niveles de financiación con recursos propios del entorno del 90% de nuestros presupuestos. Recaudamos de nuestros afiliados unos 153 millones al año. No como estos partidos que acusan a todo el mundo de financiarse de recursos públicos, cuando sus líderes llevan viviendo de la teta del Estado sin hacer nada útil para la sociedad tres décadas.
Otra de las claves de las elecciones va a ser lo que pase con la izquierda alternativa al PSOE. ¿Qué le parece el proceso fallido de confluencia, cómo puede afectar al resultado?
No creo que haya ningún proceso fallido, estamos ante la mayor propuesta de bloque democrático que las izquierdas han sido capaces de configurar en España en las últimas cuatro décadas. Me estoy refiriendo al acuerdo conjunto en el Senado entre el PSOE y Frente Amplio, y al propio conglomerado del Frente Amplio, donde es verdad que no han estado todos los partidos, pero sí están todos los que tienen una mínima relevancia electoral. Y esto va de que la gente apoye a los partidos, no de tener más o menos tertulianos.
