Publicado: agosto 14, 2026, 10:36 am
La pesadilla de Pierre empezó hace tres años, cuando tenÃa 35 años. En Francia, su paÃs de origen, le diagnosticaron un sarcoma óseo, pero se decidió esperar a actuar. Hasta que ya, viviendo en España, se vio cómo el tumor le carcomÃa la tibia derecha y se decidió actuar. La cirugÃa permitió extirparle el tumor y salvarle la pierna con un implante y tratamiento con quimioterapia. Fue una solución temporal porque meses después, tras una infección, su hueso estaba ya muy debilitado y no podÃa sostener la pierna. No existÃa ninguna prótesis comercializada que sustituyera lo que el cáncer y la infección se llevaron. Ni tampoco habÃa ningún laboratorio dispuesto a desarrollarlo. La única solución posible era cortar su extremidad, sacrificando también la rodilla. Pero antes sus médicos del Hospital Gregorio Marañón de Madrid decidieron hacer un último intento por salvar la extremidad. Inventaron lo que no existÃa. Fabricaron un implante a su medida con un metamaterial, un material ‘inteligente’ con propiedades únicas no tanto por su composición sino por su diseño. El equipo del hospital madrileño acudió a la Escuela de IngenierÃa Aeronáutica y Aeroespacial de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) donde crearon una estructura de titanio, calculada para reproducir el comportamiento no de una pierna cualquiera, sino de la tibia de Pierre. Mientras las prótesis convencionales se ajustan solo a la forma y tamaño del paciente, en esta ocasión se fabricó una tibia completamente personalizada. Primero se construyó un gemelo digital de su pierna sana y sobre él se simularon las cargas reales que soporta una tibia al caminar, subir escaleras o tropezar, incluso. Con toda esta información se calculó cómo debÃa ser la estructura para que el hueso debilitado del paciente pudiera asumir todo el peso necesario. Después, una cirugÃa calculada con precisión milimétrica, logró lo que ya Pierre daba por perdido: conservar su extremidad. Rubén Pérez Mañanes, cirujano de Sarcomas del hospital y Luis Saucedo, ingeniero de la Politécnica de Madrid, contaron en rueda de prensa cómo el paciente ha recuperado su vida normal y camina sin muletas tres años después de que le operaron su tumor. «La nueva prótesis incluso ha superado una caÃda del paciente, un tropezón que le costó una fractura de una de sus muñecas y del tobillo, mientras el implante de la tibia continuó intacto», recordaba Pérez Mañanes. Lo que se ha conseguido es una integración completa, en la que «el cuerpo del paciente reconoce como suyo y no sabe que tiene un cuerpo ajeno», asegura el ingeniero Luis Saucedo. Integrado en el hueso, comparte el esfuerzo que necesita la pierna al caminar, subir escaleras o al saltar. De esa manera, la prótesis no absorbe todo el peso y el hueso de alrededor sano no se debilita por la falta de uso. Es una integración completa. El material utilizado es una aleación de titanio aligerada gracias al diseño de una estructura con una forma similar a la de un panel de abejas. Este tipo de metamaterial es el que emplea la Escuela de IngenierÃa Aeronáutica para el diseño de drones o satélites. Se fabricó mediante impresión 3D y se rellenó además con hueso esponjoso procedente del banco de huesos de centro sanitario. Ese injerto queda entrelazado dentro de la estructura metálica como una prótesis biológica para favorecer la integración y fijación en el hueso. Y hace de ‘pegamento’ entre el hueso del paciente y la prótesis. Además, se ha conseguido reducir el peso habitual de una prótesis de estas caracterÃsticas de un kilo a 150-200 gramos. En este proceso se ha involucrado ciencia y academia para ofrecer una solución médica a una sola persona que podrÃa beneficiar a otros muchos pacientes. Hace tres semanas se utilizó en otro osteosarcoma de la muñeca, para sustituir un radio y hay otros dos pacientes más esperando una cirugÃa de pelvis y de la pared costal que se beneficiarán de la misma tecnologÃa que ha salvado al ciudadano francés. No soportarán prótesis macizas y sus organismos no los acogerán como cuerpos extraños. Medicina personalizada, con mejores resultados y a un coste mucho menor que aún necesita una apuesta institucional firme para potenciarlo, reconoció el cirujano Pérez Mañanes. Los enfermos oncológicos son los casos más complejos pero en los próximos años se podrÃa pensar en tratar de forma personalizada también a los pacientes que por envejecimiento necesitan cambiar su articulación por una prótesis. El diseño y fabricación de la prótesis de Pierre costó apenas unas semanas y 3.000 euros, frente a los 30.000 o 50.000 euros que hubiera costado el encargo a un laboratorio externo de prótesis, calcula el cirujano Pérez Mañanes.
