Publicado: septiembre 3, 2026, 8:09 am
Durante todo el mes que dura ya la crisis de Ceuta, el Gobierno ha mantenido un lenguaje y posición muy cuidadosos respecto a Marruecos. Todos los miembros del Ejecutivo han puesto especial énfasis en no culpar al país vecino como instigador de la crisis migratoria en Ceuta. Pero ahora se abren matices en la posición gubernamental.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha señalado en su comparecencia en el Congreso que «a día de hoy» ninguna institución u organismo, nacional o internacional, ha entregado «evidencias sólidas» -hace unos días sólo se hablaba de evidencias- de que Marruecos ejecutara u organizara el salto de la frontera. Pero ahora el jefe del Ejecutivo se guarda más las espaldas. Y es tajante pero «a día de hoy», abriendo la puerta a que en un futuro pudiera determinarse esa responsabilidad.
Su posición es que ningún informe o análisis ha determinado «a día de hoy» si ha había perfiles asociados a los estados de Marruecos, Rusia o Israel que coordinaran la entrada masiva de inmigrantes. Pero ahora no cierra la puerta a que esa responsabilidad pueda determinarse con el avance de las investigaciones. «Esto a día de hoy es descartado por nuestros servicios de inteligencia, digo de momento», ha matizado.
De hecho, se ha pasado de la negación absoluta de que hubiera pruebas de la implicación de Marruecos a sostener que si se demuestra se actuará en consecuencia. «Si existieran pruebas sólidas -matiz en el adjetivación- actuaríamos con total contundencia como exige la situación», ha verbalizado por primera vez Sánchez. De hecho, ha dado a conocer que el Gobierno convocó la embajadora de marroquí, Karima Benyaich, el pasado 21 de agosto, una información que hasta ahora no se había hecho pública, después de que dos ministros del país vecino hubieran reivindicado el «derecho histórico» sobre Ceuta y Melilla. En otras ocasiones, con otros países, sí se ha comunicado en el momento.
Además, el presidente del Gobierno ha negado en el Congreso que el Gobierno tuviera sobre la mesa informes que alertaran de la «entrada masiva» que se produjo los días 30 y 31 de julio en Ceuta. «Ninguna de las alerta iba más allá de la descripción de datos o aviso rutinario», ha dicho, y ha añadido que no preveían la magnitud de la crisis que se produjo.
En los días previos, dos informes de inteligencia sí pusieron sobre aviso de una entrada «masiva» y del «colapso». En la descripción que hace el jefe del Ejecutivo de la crisis, señala que esos días se produjo un aumento de las entradas pero que, a su entender, se fijaba en la normalidad del aumento del flujo con la llegada del verano.
Según ha detallado Sánchez, entre el 10 y el 25 de julio aumentaron las entradas a nado por la frontera de Ceuta a una media de 37 diarias, «ligeramente superior a la habitual», y que la noche previa a la «avalancha» la cifra se elevó a 194. En ese momento, tanto el Gobierno de España como el ceutí «detectaron ese incremento y se coordinaron» ante un repunte que, según ha señalado, «en absoluto era inédito y excepcional».
Ya sobre la mañana del 30 ha dicho que «la situación cambia de forma radical» cuando se empieza difundir en redes sociales «la sentencia que impedía las devoluciones en caliente» y que en ese momento decenas de jóvenes comenzaron a cruzar por el espigón del Tarajal. «Ante esta situación, los agentes desplegados tuvieron que decidir entre dejar pasar o intentar contener a la fuerza, que evidentemente hubiera provocado una tragedia mayor aún», ha recalcado en referencia a los 141 fallecidos por ahogamiento y aplastamiento.

