Publicado: septiembre 17, 2026, 6:10 am

Invertir es una forma de evitar que tu patrimonio pierda valor y de avanzar más rápido hacia tus objetivos. Sin embargo, no es un todo o nada como muchas veces se vende. De hecho, ni siquiera es aconsejable invertir el 100% de tu patrimonio porque siempre habrá una parte necesaria por su suje algún imprevisto, para cubrir gastos próximos o financiar objetivos que están demasiado cerca para asumir riesgos con ese dinero.
Por eso, no existe un porcentaje universal que haya que invertir según la edad, porque eso depende de factores como el nivel patrimonial, gastos futuros y metas que hayas impuesto. Lo que sà existen son fórmulas para calcular qué parte del patrimonio puede estar invertida en cada momento de la vida.
Antes de invertir, calcula cuánto dinero necesitas tener disponible
El primer paso para saber qué parte de tu patrimonio puedes invertir es separar el dinero que vas a necesitar antes. Esto empieza por el colchón de emergencia, que desde el Banco de España y la CNMV recomiendan que sea de entre tres y seis meses de los gastos fijos, aunque la realidad es que esa cifra debe adaptarse a la situación personal.
AsÃ, una pareja con dos ingresos estables, pocas cargas y gastos fáciles de ajustar puede ser suficiente acercarse a la parte baja del rango. Sin embargo, la cosa cambia cuando hay hijos, un único salario o una diferencia grande entre los dos ingresos dentro de casa. Ahà Fidelity eleva la referencia hasta seis o nueve meses y Morningstar llega incluso a plantear cerca de un año de gastos para perfiles especialmente expuestos, como personas con ingresos inestables o trabajadores de más edad que tendrÃan problemas en volver a encontrar trabajo.
Y es que el colchón no tiene por qué mantenerse igual durante toda la vida. Puede crecer cuando aumentan las responsabilidades familiares o la incertidumbre laboral y reducir su peso sobre el patrimonio a medida que este aumenta.
Además del colchón, también hay que calcular gastos que sabes que llegarán en el corto plazo como una boda en un año o cambiar de coche en dos. La diferencia entre lo que tienes y lo que necesitas para estar seguro es lo que puedes invertir en el mejor de los casos.
Tu objetivo también determina cuánto necesitas invertir
Una vez separado el dinero que debes mantener disponible, el siguiente paso es comprobar si el resto será suficiente para alcanzar tus metas o hasta dónde te llevará, en cualquier caso. Para hacerlo hay que poner números: cuánto dinero necesitas, en qué plazo quieres conseguirlo, con cuánto partes y cuánto puedes aportar de forma periódica.
Morningstar plantea precisamente este enfoque de inversión por objetivos. La idea es trabajar hacia atrás desde la meta para calcular qué rentabilidad necesitarÃas obtener con el dinero disponible. Si para alcanzar el objetivo necesitas una rentabilidad demasiado alta o poco realista, necesitarás buscar otras soluciones como aportar más dinero, alargar el plazo o revisar el objetivo.
Por ejemplo, no es lo mismo tener 25.000 euros y ahorrar 300 euros al mes para un objetivo dentro de 20 años que necesitar ese mismo dinero para la entrada de una vivienda dentro de cinco. En el primer caso, el plazo permite asumir más riesgo y buscar una rentabilidad mayor porque todavÃa queda tiempo para recuperarse de una caÃda y seguir aportando durante años. En el segundo, una caÃda puede dejarte sin margen y, por lo tanto, hace que sea recomendable limitar el riesgo.
La cantidad que aportas también puede marcar una diferencia enorme en las probabilidades de llegar al objetivo. En uno de sus modelos de jubilación, Vanguard calcula que una tasa de ahorro del 5% ofrece una probabilidad de éxito del 13,2%, mientras que con un 15% esa probabilidad aumenta hasta el 88,8%. El cálculo parte de un inversor que comienza a los 25 años y se jubila a los 65, por lo que sirve como referencia de cómo el esfuerzo de ahorro puede pesar tanto como la rentabilidad.
El porcentaje que puedes invertir cambia a lo largo de tu vida
Tu vida evoluciona y con ella la composición de tu patrimonio y la parte que estará invertida. Al principio es habitual contar con menos patrimonio y que el colchón o una futura entrada para vivienda representen una parte importante del total. Más adelante pueden aparecer hijos, una hipoteca u otros gastos que obliguen a mantener más dinero disponible como colchón o como gastos a corto plazo.
Por fortuna, lo normal es que el tiempo equilibre esa composición porque el patrimonio crece a un ritmo y las necesidades de liquidez a otro normalmente menor. En consecuencia, la parte que puedes invertir será cada vez mayor. Un colchón de 15.000 euros supone la mitad de un patrimonio financiero de 30.000 euros, pero apenas un 10% cuando este alcanza los 150.000.
Lo que cambia es la relación entre el patrimonio acumulado, las obligaciones y el dinero que vas a necesitar en los próximos años. Esa relación vuelve a cobrar especial importancia al acercarse la jubilación, cuando una parte del patrimonio empieza a tener un uso más cercano y aumenta la necesidad de mantener cierta liquidez o, por lo menos, revisar el riesgo de las inversiones.
No confundas cuánto invertir con cuánto invertir en bolsa
Saber qué parte de tu patrimonio puedes invertir resuelve solo una parte de la decisión. Después hay que elegir qué riesgo asumir con ese dinero y ahà sà entran la renta variable, la renta fija y otros activos. Y para escoger, lo primero es conocer tu perfil de inversión, que viene dado por tu situación financiera (ingresos, estabilidad laboral y patrimonio), tu objetivo temporal y tu aversión al riesgo, entre otras cosas.
Una forma muy extendida de decidir en qué invertir es hacerlo en función de la edad, que serÃa como el horizonte temporal. Los modelos de ciclo vital que utilizan gestoras como Vanguard suelen partir de una exposición elevada a bolsa cuando quedan muchos años por delante y la reducen progresivamente al acercarse la jubilación. En sus fondos con fecha objetivo, por ejemplo, la renta variable ronda el 90% durante buena parte de las primeras décadas y baja hacia el 50% cerca de los 65 años. Es algo parecido a la famosa regla 120 según la cual para determinar el porcentaje de inversión en bolsa hay que restar tu edad a 120 y esa será la cifra objetivo.
Ninguna de las dos fórmulas es universal ni infalible. Para empezar, porque se limitan a renta fija y renta variable, cuando hay más tipos de activos en los que invertir. En lo que sà coinciden es en que el dinero que vas a necesitar antes debe asumir menos riesgo, mientras que el destinado a objetivos lejanos puede tolerar mejor las caÃdas y aprovechar el mayor potencial de rentabilidad de la bolsa.
No hay un porcentaje correcto para cada edad
Con todo lo anterior, la edad puede servir como una referencia, pero no como una regla cerrada. Una persona joven, con pocas cargas, el colchón cubierto y sin grandes gastos próximos puede llegar a tener invertido entre un 70% y un 90% de su patrimonio financiero. En etapas intermedias, cuando aumentan las responsabilidades y los gastos previstos, ese porcentaje puede bajar a entre el 60% y el 80% dependiendo de cada caso.
Al acercarse la jubilación suele aumentar la necesidad de liquidez y también pesa más el riesgo de necesitar el dinero después de una caÃda. Aun asÃ, eso no obliga a reducir drásticamente la parte invertida si la pensión cubre buena parte de los gastos o existe patrimonio suficiente.
Por eso, el porcentaje final deberÃa salir de combinar colchón, objetivos, plazo y situación personal, usando la edad solo como una referencia más.
