Publicado: mayo 4, 2026, 11:55 am
<![CDATA[
En el mundo actual, donde la saturación de contenidos en redes sociales y los peligros de la Inteligencia Artificial generativa representan una amenaza para la identidad de las personas, los usuarios más jóvenes encuentran refugio en el papel fotográfico e impulsan el resurgimiento de la industria de la fotografía impresa.
Para Enrique Giraud de Haro, director general de Fujifilm México, la fotografía física es una herramienta para proteger la privacidad de las personas en redes sociales. Según explica, las generaciones más jóvenes están optando por mantener sus imágenes fuera de la nube para ejercer un control real sobre sus recuerdos. Al evitar el entorno digital, impiden que sus fotografías sean utilizadas para alimentar modelos de IA sin su consentimiento. Esta generación, que nunca conoció un mundo sin pantallas, identifica el acto de imprimir imágenes como una vía de escape a las deepfake y sus efectos nocivos. Al respecto, la empresa de ciberseguridad Panda Security acuñó el término deepfake bullying , que se refiere a una forma de acoso digital en la que se usan estas manipulaciones para humillar, amenazar o difamar a una persona, explica Hervé Lambert, experto de la firma. Dicho comportamiento se traduce en un ‘éxodo voluntario’ de las redes sociales. Según datos del Observatorio Social de la Fundación la Caixa, ocho de cada 10 adolescentes consumen contenidos en redes sociales a diario, pero solo uno de cada 10 los sube con esta misma frecuencia, mientras que seis de cada 10 sufre algún tipo de acoso en línea. “Existe una desconfianza creciente hacia lo digital porque las imágenes pueden ser fácilmente alteradas o manipuladas”, comenta Verónica Maldonado, directora de marketing de Fujifilm México. “Ante el auge de la IA, que genera contenidos que a veces son indistinguibles de la realidad, los jóvenes buscan lo opuesto, lo que sea físico y real”.
El resurgimiento del negocio de la impresión fotográfica Esta inclinación por lo analógico conlleva un impacto financiero. Según Mordor Intelligence, el mercado global de impresión fotográfica experimenta una fuerte recuperación, con un valor estimado de 27,760 millones de dólares en 2026 y una proyección de alcanzar más de 34,000 millones para 2031.
Giraud de Haro explica este éxito comercial a través de la línea instax. Estas cámaras ofrecen la inmediatez que demandan los jóvenes, pero con la diferencia de que “el resultado es un objeto único y físico que escapa a la vigilancia constante de los algoritmos de internet”. A nivel mundial, Fujifilm reportó ingresos de aproximadamente 3,400 millones de dólares en su segmento de imagen (que incluye cámaras profesionales e instax), siendo esta última categoría la responsable del 61% del total de ingresos de dicha división. En México, la tendencia también es robusta y ha impulsado el crecimiento del mercado de este tipo de cámaras instantáneas, representando aproximadamente el 37% de las ventas de Fujifilm en México, con una demanda que incluso supera la capacidad de suministro actual, reconoce Giraud. La fotografía instantánea ofrece también un respiro a la ‘ansiedad digital’ provocada por la necesidad de optimizar cada aspecto de la vida, señala el ejecutivo, quien resalta que en este formato no existen filtros de belleza automáticos ni edición infinita: «Lo que sale de la cámara es la verdad del momento». Asimismo, subraya que el formato impreso genera un valor emocional superior, permitiendo a los jóvenes conectar con sus amigos sin la mediación de un servidor o una plataforma publicitaria interrumpiéndolos. “La fotografía no es algo nuevo, pero sí algo que hemos dejado de hacer por la comodidad del celular. Sin embargo, la impresión está volviendo como una forma de expresión creativa y permanencia”, apunta. “Un ejemplo, son las fotografías estilo instax (con borde blanco) y los photobooks; lo que confirma que el usuario busca convertir lo digital en un objeto físico”.
La mirada del fotógrafo y el impacto local Diego Machado, dueño de Specto Galería —un espacio dedicado a la impresión y exhibición fotográfica—, coincide en que el público joven busca hoy una relación más consciente con sus imágenes. Para él, imprimir es una forma de “sacar” la imagen del flujo digital constante y darle un espacio más íntimo. “Es una decisión más curada, porque no todo se comparte, no todo se sube, algunas imágenes se quedan contigo”, comenta. Además, resalta sobre el poder de la imagen impresa en la privacidad de los usuarios, pues “es tangible, existe en un espacio físico y no está circulando en internet”. Para muchos fotógrafos, como la documentalista y X-Photographer de Fujifilm, Sandra Hernández (Vita Flumen), el regreso a lo analógico es una búsqueda de autenticidad en la imperfección, ya que mientras lo digital busca eliminar el ruido y suavizar las texturas de forma artificial, el papel y la película son marcas de honestidad. «Se está dando una revalorización de la imperfección y de la materialidad a través de un regreso cultural y emocional, donde las razones técnicas importan menos que el sentimiento y el sello autoral”, puntualiza con esperanza. Así, desde su perspectiva fotográfica, no se trata de un rechazo total a la tecnología sino de un diálogo complementario, el hecho de imprimir imágenes permanece como un acto de resistencia ante la vorágine de la IA.
]]>
