Publicado: julio 20, 2026, 10:07 pm
En marzo de 2019, el entonces presidente de la Generalitat Ximo Puig decidió, por primera vez en la historia de la Comunidad Valenciana, adelantar las elecciones autonómicas para hacerlas coincidir con las generales. El movimiento enfureció a su socio, Compromís, que lamentó que el dirigente socialista actuase únicamente por cálculo electoral y partidista. Puig justificó la medida amparándose en el autogobierno y en la necesidad de visibilizar la agenda valenciana, si bien en su decisión pesó la oportunidad de beneficiarse de la movilización del electorado de izquierdas en pleno despegue de Vox.
La jugada le salió bien al PSPV-PSOE, aunque a costa de sacrificar la relación con su socio, y ahora es el PP valenciano el que tiene la opción del adelanto sobre la mesa. Fuentes de la Generalitat confirman que el equipo del presidente Juanfran Pérez Llorca se debate entre mantener la convocatoria autonómica junto con las elecciones municipales o, si Pedro Sánchez adelantara finalmente las generales, hacer lo mismo en la Comunidad Valenciana para hacerlas coincidir. Las fuentes consultadas, en todo caso, matizan que este escenario no estaría exento de riesgos.
Aunque no deja de ser un mero trámite, la maquinaria electoral se activó ayer con la publicación en el Diario Oficial de la Generalitat de la orden con las instrucciones para papeletas y urnas. En el Palau de la Generalitat son conscientes de que en el horizonte asoma un otoño caliente. El sindicato docente mayoritario en la enseñanza pública, el STEPV, ya ha avanzado un calendario de movilizaciones a partir de septiembre, tras la huelga de un mes con la que se cerró el curso. Estas protestas podrían sumarse a las de las víctimas de la dana.
Sin embargo, Llorca podrá esgrimir los presupuestos de la Generalitat para 2026 que tiene encarrilados con Vox y que se aprobarán en las Cortes Valencianas este miércoles. De hecho, el PP buscará esgrimir este «escenario de estabilidad» frente al del Gobierno de España, que difícilmente podrá aprobar los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Pero este es uno de los motivos que, en el fondo, desaconsejan para algunos asesores de Llorca el adelanto electoral. ¿Cómo justificarlo si el Gobierno valenciano goza de estabilidad cuando no habrá tenido ni un año para ejecutar sus cuentas? Quienes ven más riesgos que ventajas, además, creen que el tirón de los alcaldes es una oportunidad para Llorca.
Por el contrario, quienes se inclinan por un adelanto electoral en la Comunidad Valenciana apuntan a un escenario favorable para el PP de Llorca. Y ello porque permitiría centrar la campaña electoral en la confrontación con el Ejecutivo de Sánchez, algo que ya le funcionó a Carlos Mazón en 2023. Esta vez, con el argumento del «abandono del Gobierno» tras la dana.
Que Llorca tenga en su mano apretar el botón rojo no significa que lo vaya a hacer sin el beneplácito de Génova, que por otro lado mantiene la incógnita sobre su futuro. Llorca espera ser confirmado en septiembre como el candidato del PP a la Generalitat, aunque sin el congreso que pedía él mismo y que demanda el ex presidente Francisco Camps.

