Publicado: mayo 13, 2026, 4:07 am

Hay una batalla en las izquierdas (los partidos a la izquierda del PSOE) que es incruenta porque se libra en el ámbito de las estrategias pero se aleja intencionadamente del ruido y la confrontación directa para no dañar el objetivo común de arrebatarles votantes a las derechas. Y, si se atiende a los sondeos, su campaña está resultando moderadamente eficaz. Adelante Andalucía (la marca andalucista que fundaron Teresa Rodríguez y Kichi) se ha convertido en el partido revelación de esta campaña. Las encuestas vaticinan para su candidato, José Ignacio García, un crecimiento sostenido que puede llevarle a duplicar los resultados (dos diputados) que obtuvieron en las elecciones de 2022.
Pero, ese incremento de los apoyos no se estaría produciéndo a costa de sus adversarios directos, que son los partidos que conforman la coalición Por Andalucía que lidera Antonio Maíllo. De ahí que en las izquierdas se hable ya de una suerte de «división virtuosa» que permitiría revitalizar el espacio, pues la diversificación de marcas contribuiría a activar nuevos nichos de electores. «El vuelco en Andalucía se produjo en 2018 cuando las derechas estaban más divididas que nunca, lo que llevó al PP a sus peores resultados, pero también movilizó a muchos andaluces que, por exceso o por defecto, no veían al Partido Popular como una alternativa confiable», explica un asesor de la campaña de Maíllo.
José Ignacio García tiene claro que su objetivo no es quitarle votos a la candidatura hermana, sino hacer una propuesta transversal que resulte atractiva para un votante que nunca antes votó a la izquierda «o que es sociológicamente de izquierdas pero acabó votando a Vox por un sentimiento de rechazo a todo lo que vincula con los partidos de siempre, con la vieja política». «Se me acerca gente que me dice ‘estoy dudando si votar a Vox o votarte a ti’», cuenta. «Creo que le hemos imprimido una buena dosis de frescura a la izquierda». Y por frescura no sólo se refiere a un discurso y unos formatos adaptados a las redes sociales y dirigidos a un público muy joven, sino a un «andalucismo identitario desacomplejado y orgulloso», que reivindica y resignifica las tradiciones y los referentes culturales. «No se imagina cuánta gente se me acerca con una estampita de su Cristo o de su Virgen. O con un escudo de su equipo de fútbol. Y te lo regalan para que te dé suerte en el debate o en la noche electoral, te dicen». «Nuestra propuesta es ideológica porque es de izquierdas y es andalucista.Pero también es nueva formalmente porque reivindica la alegría como una seña de identidad, frente a un discurso antiguo de la izquierda que siempre te está riñendo o diciéndote cómo tienes que ser para ser de izquierdas», afirma el candidato de Adelante.
Ángel Cardiel conduce la furgoneta en la que José Ignacio García y su equipo de asesores (su jefa de prensa Esperanza Gómez y la responsable de redes Claudia Ochoa) llevan ya más de 3.000 kilómetros recorridos por Andalucía. «Yo creo que llegaremos a los 5.000 cuando concluya la campaña», apunta el conductor.
Durante una visita este martes a la Feria de Jerez, su ciudad, García respondió a las preguntas de los periodistas sobre la polémica del día, que tiene que ver con las palabras de la candidata socialista, María Jesús Montero, durante el debate de la víspera en Canal Sur: «La muerte de dos guardias civiles fue evidentemente un accidente laboral. Pero lo que no puede ser es que ser guardia civil no esté considerado una profesión de riesgo. Eso tiene que cambiar. Es de cajón. Nosotros hemos trasladado todo nuestro cariño a las familias de las víctimas, como también lo hicimos con la familia del trabajador de Mollina que murió el día antes y nadie pidió que se parara la campaña por ello», afirma el candidato.
En medio de la confrontación entre bloques ideológicos, García siempre tiene una posición alternativa. Adelante Andalucía se siente libre de ataduras para arremeter igualmente contra el Gobierno de Juanma Moreno y contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Y ésa podría ser otra de la claves de la aceptación de su discurso.
Maíllo le reprochó durante el debate lo que denominó «equidistancia», cuando se hablaba del modelo de financiación autonómica planteado por el Gobierno de Pedro Sánchez. A diferencia de García, el candidato de Por Andalucía sí defiende la gestión del Ejecutivo de coalición del que su partido forma parte, pero sin renunciar a marcar distancias en cuestiones más sociales como la vivienda.
La trayectoria política de Maíllo apela al votante de la izquierda clásica, la que tiene a Julio Anguita en su santoral, la que es coherente con la historia de Izquierda Unida, que mantiene un arraigo territorial sólido en Andalucía. Su discurso es, en este sentido, heredero de la izquierda de la transición. En este último tramo de la carrera del 17-M, Por Andalucía ha contado para su campaña teléfonica con las voces de las hermanas de Manuel José García Caparrós, familiares del joven muerto por disparos de la Policía en la manifestación del 4 de diciembre de 1977 en la que miles de andaluces defendieron el estatuto de autonomía.
Si los sondeos no se equivocan y los restos no les juegan una mala pasada, Por Andalucía y Adelante Andalucía habrán contribuido por separado a reactivar la izquierda a la izquierda del PSOE. El 17 de mayo se decidirá también quién se alza con el liderazgo de ese espacio.
