Publicado: agosto 1, 2026, 2:07 am

Los 83.595 ciudadanos que residen en Ceuta se acostaron la noche del miércoles al jueves con 1.500 personas como dato de referencia sobre el número de inmigrantes que, en los dÃas precedentes y hasta ese momento, habÃan cruzado la frontera desde Marruecos. A la mañana siguiente, ya sin cifras oficiales a las que aferrarse, la población ceutà fue testigo de un aluvión de personas de magnitud inédita que alcanzó la ciudad.
Ni los agentes desplegados ni la diplomacia fueron capaces de frenar el flujo incesante de llegadas que a lo largo de toda la jornada pareció no tener fin. Solo ayer, y 38 horas después de que la crisis se desbordase, la oleada de entradas irregulares tocó techo -en 50.000, según el Gobierno– y se empezó a revertir, devolviendo la calma a una ciudad que ha estado sumida en el descontrol.
JUEVES, 00.00 HORAS
El miércoles a mediodÃa, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ya calificó la situación en la ciudad de «extremadamente grave» ante el goteo de llegadas de los 10 dÃas precedentes, que estimó en 1.500 personas. «Si se mantiene la intensidad del flujo de entradas, en breve podemos estar en cifras similares a las del episodio de mayo de 2021», advirtió -entonces llegaron a Ceuta más de 14.000 personas-. El Gobierno central no ofrecÃa aún sus cálculos de llegadas: empezarÃa a contarlas esa madrugada, cuando el goteo se hizo aluvión. AsÃ, en la primera lÃnea, aquella noche el despliegue de agentes fue insuficiente: prueba de ello es que, horas después, se reforzó.
JUEVES, 09.00 HORAS
A primera hora del jueves, Vivas entró en directo en Onda Cero para reclamar la declaración de la «emergencia nacional» en Ceuta ante el incremento del caudal de llegadas que entonces ya era patente en las calles de la ciudad. Solicitó un «mando único» para retomar el control sobre el terreno, pero el Gobierno rechazó este extremo. Lo hizo, además, desacreditando la petición del Ejecutivo ceutÃ, pues señaló que no era posible la declaración de este estatus porque la normativa de protección civil «no contempla los flujos migratorios» como un riesgo a estos efectos. El Gobierno de Vivas insistió en las horas siguientes en esta reclamación, reformulándola para que se hiciera a través de la Ley de Seguridad Nacional, pero el Gobierno central siguió sin atender la petición.
JUEVES, 13.00 HORAS
La Junta de Portavoces de Ceuta, con apoyo de todos los partidos, se sumó a la petición de la declaración de esa «emergencia nacional» que el Gobierno no ejecutó. También reclamó el despliegue del Ejército y el cierre de la frontera con Marruecos. El lÃder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, se sumarÃa a esa reclamación dos horas después, y antes ya lo habÃa propuesto Vox. El Ejecutivo central, sin embargo, no desplegó al Ejército hasta la tarde y nunca llegó a cerrar la frontera en Ceuta. La agencia europea Frontex también ofreció su ayuda, que nunca se aceptó.
JUEVES, 15.00 HORAS
Entre el mediodÃa y la tarde del jueves, el Gobierno español y el marroquà se esforzaron en ensalzar la «cooperación» entre ambos paÃses ante el aluvión de cruces en la frontera. Primero lo hizo La Moncloa, con un comunicado emitido a las 12.19 horas que sostenÃa que la «intervención de las fuerzas de seguridad marroquÃes» estaba «deteniendo la llegada de numerosas personas». Diplomáticos del paÃs vecino aseguraron dos horas después que el aluvión de entradas no respondÃa, «en modo alguno, a una voluntad de las autoridades marroquÃes de favorecer la inmigración irregular». En un tercer comunicado, Moncloa aseguró que los ministros del Interior estaban en permanente contacto. Sin embargo, esa diplomacia que ambos paÃses ensalzaron no evitó que se desatara el descontrol.
JUEVES, 21.00 HORAS
Al escenario de colapso que se vivió en Ceuta se sumó que, a mayor escala, tampoco España contuvo la situación. Al filo de las 21.00 horas del jueves, el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, propuso el cierre del espacio Schengen con España -que autoriza el libre tránsito-. Giorgia Meloni se sumó al planteamiento poco después, y a lo largo de ayer lo hicieron en cascada otras naciones. El Gobierno español, a través del propio Pedro Sánchez, respondió a todos ellos ayer, a las 17.30 horas: «El respeto a los tratados europeos no es opcional».
Pero, para entonces, los mensajes de lÃderes polÃticos extranjeros revolviéndose contra España por la situación en Ceuta se contaban por decenas. A lo largo del jueves lo habÃan hecho dirigentes de la extrema derecha, como el francés Jordan Bardella o la alemana Alice Weidel, y también desde Estados Unidos llegaron crÃticas a la polÃtica migratoria española. La reacción nacional se limitó a la convocatoria al embajador de Italia, que no impidió que ayer este paÃs consumara la amenaza y suspendiera el acuerdo Schengen con España.
JUEVES, 22.00 HORAS
Prueba de la falta de anticipación que se tornó en descontrol es que el jueves, pasadas las 22.00 horas de la noche, se decretó el cierre de la frontera entre Melilla y Marruecos al apreciar que esta ciudad empezaba a recibir un flujo intenso de llegadas. HacÃa nueve horas que se habÃa puesto sobre la mesa la posibilidad de cerrar el paso en Ceuta.
VIERNES, 12.45 HORAS
Sánchez definió ayer lo sucedido en las últimas horas como «un ataque, una violación, de la integridad territorial de España». Fue entonces cuando puso sobre la mesa una solución para frenar la cascada de llegadas: desplegar boyas en el espigón ceutÃ. Es una vÃa para esquivar la prohibición de devolver en caliente a quienes entran a nado, cuestión sobre la que el Tribunal Supremo dictó jurisprudencia hace unas semanas. Esta opción, sin embargo, se podrÃa haber puesto en marcha antes, preventivamente.
VIERNES, 13.50 HORAS
Solo ayer, a las 13.50 horas, ofreció el Gobierno central una estimación de las llegadas irregulares a Ceuta: 50.000 «desde la madrugada del 30 de julio» -en casi 38 horas, si se cuenta desde las 00.00 horas-. A la vez, aseguró que 25.000 de estas personas ya habÃan regresado a Marruecos. SerÃan más de 48.300 según el último balance, que daba asà por controlada la situación.
