Publicado: junio 22, 2026, 4:08 am

El Ibex 35 ha pulverizado todos los récords con el fin de la guerra en Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz. El principal índice de la bolsa española ha perforado la resistencia de los 19.000 puntos, umbral al que llega en parte por la tracción de la banca. Las seis grandes entidades (Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Banco Sabadell, Bankinter y Unicaja) ya representan más del 40% del selectivo, porcentaje que viene a confirmar la bancarización del mismo.
La primacía de las finanzas se produce al calor de los beneficios récord del sector, que ha servido de catalizador para disparar su cotización a triple dígito en los últimos cuatro años. Si comparamos con junio de 2022, justo antes de que el Banco Central Europeo (BCE) pusiera fin a la era de los tipos de interés a cero, las revalorizaciones abarcan desde el 161% experimentado por Bankinter al 337% de Banco Santander o el 400% de BBVA.
Esta mayor ponderación obedece al propio funcionamiento de las bolsas, que se construye a partir de la valoración de mercado de las empresas que lo componen. En otras palabras, aumentan su ponderación las que más suben y cuentan con un mayor capital flotante -el porcentaje de acciones que cotiza libremente en bolsa-. Tradicionalmente, las finanzas han tenido un papel predominante en el Ibex 35, que no necesariamente supone un reflejo de la economía real. Prueba de ello, es que el turismo, la locomotora de la economía en España, tiene una representación más reducida a través de Amadeus, IAG o Aena. Junto
Con datos a cierre de los mercados este viernes proporcionados por Bolsas y Mercados Españoles (BME), las compañías dedicadas a la industria de los viajes ponderan alrededor del 8%, lejos del 41% del peso de las seis grandes entidades. La cifra se eleva al 42% si se incluye Mapfre. Las siete cotizadas han pegado un salto desde el valle contabilizado en 2021, cuando los desplomes experimentados en la pandemia redujeron su presencia en el Ibex al 24,4%. El salto registrado a lo largo del periodo permite a la banca incrementar la brecha con respecto a las energéticas, que desde 2021 pasan del 22% al 20%.
La banca pondera el doble que la energía en una clasificación que viene liderada por Banco Santander con un 17,7%. Precisamente, la entidad cántabra estuvo a punto de desbancar el pasado viernes a Inditex como la compañía del Ibex 35 de mayor capitalización, si bien finalmente se quedó ligeramente por debajo tras cerrar en los 173.360 millones, mientras que la compañía fundada por Amancio Ortega alcanzó los 173.720 millones, que se traduce en un 14,37%. Hay que tener en cuenta que el peso del gigante textil está ajustado por las acciones que atesora la familia y que el índice ha estado sujeto a cambios durante estos cinco años. A modo de ejemplo, Unicaja entró al Ibex 35 en diciembre de 2022 en sustitución de Siemens Gamesa.
En conjunto, suman una capitalización superior a 422.400 millones, 435.400 si se incluye a Mapfre. Se da la circunstancia de que la banca ha sido uno de los sectores más activos en materia de recompras de acciones desde que el BCE levantase el veto al reparto de dividendos, para su amortización posterior con el objetivo de impulsar el precio de los títulos al alza. Tras una primera parte del ejercicio condicionada por la volatilidad de las turbulencias geopolíticas, el selectivo acumula una subida en lo que va de año de casi el 12%, en la que CaixaBank se erige como la cotizada bancaria más alcista (+21%) en contraste con el Sabadell, que corrige casi un 7%.
De media, entre enero y junio computan un avance del 13% que les ha llevado a agotar casi todo su potencial. A la espera de la publicación de los resultados semestrales, los analistas calculan que, de media, tienen recorrido para subir otro 7% más en los próximos doce meses en un escenario marcado por el «favorable» entorno actual, condicionado por la subida de los tipos de interés. El consenso anticipa que el organismo podría subir otros 25 puntos más el precio del dinero, hasta el 2,5%, una tasa que consideran óptima porque no repercute sobre el crecimiento económico. «La banca europea vuelve a atraer capital por beneficios altos, tipos aún rentables, balances más fuertes y una remuneración al accionista sostenida», explican desde IG.
