Publicado: julio 18, 2026, 6:07 am

Para comprender el intrincado pero finalmente básico sistema de cobro de presuntas comisiones ilegales por parte de Santos Cerdán y su entorno puede bastar, a título de ejemplo, seguir el camino del Toyota RAV 4 con matrícula terminada en JYW que el político usó mediante un renting entre 2017 y 2019, con una cuota de 567 euros, y que conduce según la Guardia Civil, por un desfiladero contable, varios mensajes y movimientos de efectivo hasta Acciona, la gran pagadora de comisiones del caso, por supuesto con Servinabar, la empresa que según el ex número 2 del PSOE no tenía nada que ver con él, como canal y nexo.
Cerdán y su mujer, Paqui Muñoz, abren cuenta en 2017 en un BBVA de Donetzebe (Navarra) para el renting, y el empleado comienza a hablar directamente con Koldo García, el habitual correo de la trama, el hombre que se manchaba las manos. Ya de entrada el empleado de BBVA le dice a Koldo, cuando se constituye el renting, que hay un descubierto de 360 euros. Lo cubre, mediante un ingreso en cajero, Patricia Uriz, la mujer de Koldo. Guardia Civil localiza una transferencia previa de Servinabar, que en esas fechas «únicamente recibe fondos procedentes de Acciona y Geoalcali». No se localiza, dicen los agentes, ninguna «devolución» por parte de Cerdán a Uriz.
Hay poco después otro descuadre de 20 euros, que también cubre Uriz. Se registran después los pagos de otras dos cuotas de 600 euros cada una para el renting, que se abonan en efectivo, sin que los agentes consigan determina quién paga.
Los agentes hilan un poco más fino después para destapar cómo Cerdán gastaba dinero que teóricamente no era suyo, y que provendría lógicamente de comisiones, en este caso de Acciona. El 27 de septiembre Koldo y Uriz se desplazan a Milagro, el pueblo de Cerdán, a verle. Al día siguiente, «sin contexto alguno», remarca la UCO, Koldo informa a Patricia de que «el dinero lo tiene Fernando, en Bilbao». «Fernando» es Fernando Morales, el ejecutivo de Acciona ya imputado en el procedimiento que se sigue en la Audiencia Nacional. También dice algo más Koldo, con su peculiar ortografía: «Me lo da en cuanto valla [sic]».
Por si hubiera duda de quién es Fernando, los agentes leen en la agenta de Koldo, ese 28 de septiembre: «Estar con Fernando Acciona» -el uso del verbo es de nuevo muy Koldo-. El 30 de agosto, García informa a su entonces mujer (hoy están separados) de que le daría «lo de Santi», refiriéndose a Cerdán.
Patricia Uriz le responde que está «en Mendilorri», un barrio de Pamplona no lejos de Erripagaña, donde Servinabar consiguió la adjudicación de un par de promociones de vivienda social pública. Al día siguiente, desde un cajero de Mendilorri se ingresan en la cuenta del BBVA abierta en Donetzebe por Santos Cerdán y su mujer, Francisca Muñoz, 600 euros, que cubren la cuota del renting que se cobra pocos días después, el 4 de septiembre de ese mismo 2017.
Los agentes, además, no consiguen trazar la procedencia del dinero que mueven Uriz y Koldo para pagarle el coche a Santos y su señora. Su conclusión es evidente: se trata de un pago de Acciona a través de su ejecutivo Fernando Merino, a cambio de los contratos públicos logrados junto a Servinabar.
