Publicado: octubre 25, 2026, 5:45 pm
Nueve goles encajados en tres días, dos derrotas consecutivas por goleada, seis expulsiones en lo que va de temporada y un enfrentamiento público entre José Bordalás y Ángel Torres que parecía enterrado antes de visitar San Mamés. El Getafe se desangra, ha perdido la solidez defensiva que durante años fue su principal seña de identidad y atraviesa una crisis que su entrenador resumió después del 4-0 ante el Athletic con una confesión contundente: «Hemos tocado fondo».
La derrota ante el conjunto vasco profundizó en una herida abierta apenas 72 horas antes, cuando el Lugano suizo asaltó el Coliseum con un contundente 2-5 en la Conference League. Entre ambos encuentros, nueve tantos recibidos y una preocupante sensación de fragilidad defensiva, precisamente uno de los aspectos que Bordalás convirtió en una virtud desde su llegada al banquillo azulón.
El equipo madrileño, acostumbrado a construir su competitividad desde el orden, la intensidad y la solidaridad defensiva, se ha convertido en un conjunto vulnerable. Ante el Athletic recibió tres goles en acciones a balón parado y otro después de un saque de banda, errores que su entrenador consideró inadmisibles tras el encuentro.
«Tenemos que pasar página rápido, pensar en el próximo compromiso, cambiar y corregir estos errores que nos están costando goles y derrotas. Mi opinión y lo que pensamos y lo que sentimos es que hemos tocado fondo y hay que cambiar rápidamente«, reconoció Bordalás.
La fragilidad defensiva también se refleja en las estadísticas históricas. Con 15 goles encajados en sus diez primeros partidos de Liga, el Getafe firma su segundo peor arranque defensivo de las ocho temporadas que Bordalás ha comenzado al frente del equipo en Primera División. Solo en la campaña 2023-24, cuando recibió 16 tantos en sus diez primeros encuentros, presentó un balance más negativo.
A ello se añade la incapacidad para competir lejos del Coliseum. El Getafe todavía no ha sumado un solo punto como visitante en Liga y tampoco ha conseguido marcar un gol fuera de casa. Esa estadística que contrasta con la fortaleza que tradicionalmente ha caracterizado a los equipos dirigidos por el técnico alicantino.
Tampoco ayuda la indisciplina. Mario Martín fue expulsado en San Mamés después de una dura entrada sobre Beñat Gerenabarrena y elevó a seis las tarjetas rojas recibidas por el Getafe esta temporada.
Cinco corresponden a la Liga, con Kiko Femenía, Zaid Romero, Djené y el propio Mario Martín, expulsado en dos ocasiones, como protagonistas. La sexta llegó en la Liga Conferencia, donde Abqar también vio la roja frente al Partizán. Tantas expulsiones han condicionado al equipo y amenazan con convertirse en otro de los grandes problemas de una plantilla obligada a afrontar dos competiciones con efectivos limitados.
La crisis deportiva llega acompañada de un episodio institucional que sacudió al Getafe después de la derrota contra el Lugano. Bordalás, visiblemente enfadado, denunció justo después del encuentro que su equipo no tenía plantilla suficiente para afrontar un calendario con partidos cada tres días y aseguró sentirse engañado por las promesas incumplidas en la planificación deportiva.
Sus palabras encontraron una respuesta inmediata y contundente de Ángel Torres, que defendió la confección de la plantilla y cuestionó públicamente las acusaciones de su entrenador: «Hay que tener la cara como el cemento para decirme a mí, después de 30 años, que le he engañado», afirmó el presidente, que defendió que el Getafe dispone de la mejor plantilla de su historia y recordó que Bordalás tenía libertad para marcharse si estaba descontento.
