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El camping de Pelayos de la Presa, dos caras divididas por una calle tras el paso del fuego: un lado salvado y otro, «devastado»

Publicado: julio 25, 2026, 6:07 pm

Apenas 1,7 kilómetros por carretera separan el camping La Ardilla Roja, en San Martín de Valdeiglesias (Madrid), de otro campamento, el del Monasterio de Pelayos, en el municipio vecino de Pelayos de la Presa (Madrid). 1,7 kilómetros que, tras el paso del incendio, han supuesto la diferencia entre quedar totalmente arrasado por el fuego -el primero- o mantener al menos una parte en pie -el segundo-. De hecho, la distancia entre salvarse o no puede ser incluso menor: en el camping de Pelayos, una calle, «cinco metros», han dividido el terreno en dos mitades que reflejan las dos caras del incendio.

Ambos campings están administrados por la misma persona, Esteban Carrasco, que en conversación telefónica con este periódico relata que en el terreno de La Ardilla Roja no queda ninguna infraestructura a salvo. «Las ha derretido el fuego», dice de los 30 bungalows y las 30 mobile homes que componían este complejo. Allí la alerta llegó primero, y el pasado jueves, a las 17.00 horas de la tarde, las autoridades obligaron a desalojar el campamento. Dos horas más tarde, el patrón se repetiría en el camping de Pelayos.

Las cámaras de vigilancia del camping La Ardilla Roja captan las llamas devorando el entorno

Las cámaras de vigilancia del camping La Ardilla Roja captan las llamas devorando el entornoEl Mundo

Allí se ha quemado, según estima Carrasco, el 20% de las «casas», «14 o 15», que tienen formato de bungalows, mobile homes o caravanas. «Lo ves devastado, que parece que ha pasado un ciclón», describe el administrador de este camping, mirando a las infraestructuras calcinadas. Todas ellas se encuentran a la derecha de una de las calles de arena que vertebran este camping, que en temporada vacacional se convierte en una pequeña aldea donde desconectar a las afueras de Madrid.

Enfrente, en el flanco izquierdo de esa calle, sin embargo, «no ha pasado nada, no ha habido ni fuego, ni ha habido nada», cuenta Carrasco. El camino de arena ha separado, «digamos, lo bueno de lo malo». Este sábado, el administrador de este camping ha podido volver un momento al campamento de Pelayos, donde esa mitad salvada se erige como un hilo de esperanza hacia el futuro.

Carrasco lleva dos noches evacuado: la primera la pasó en Casavieja (Ávila) y la segunda, en Madrid. El jueves salió de sus campings con las 200 personas que, calcula, estaban alojadas allí entonces. La Guardia Civil les dijo «que no había posibilidad de hacer nada» y que debían evacuar «inmediatamente», según relataba ayer a este diario. Ahora, a su vuelta al terreno, Carrasco ha podido comprobar como este enclave madrileño, donde el turismo juega un importante papel económico, ha quedado arrasado.

Labores de extinción en la zona

Labores de extinción en la zonaEl Mundo

Al camping de La Ardilla Roja, cuenta, el fuego llegó «dos horas» después de que el incendio se originara por un vehículo que ardió en un arcén «a más de siete kilómetros» de allí. «El fuego ha avanzado a una velocidad eléctrica», decía ayer a este periódico. Hoy, tras pisar el terreno, relata que también ha afectado el fuego al parque Aventura Amazonia que, como el camping, está situado junto al Pantano de San Juan, uno de los puntos recreativos por excelencia de la Comunidad de Madrid, y riqueza natural de la zona.

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