Publicado: septiembre 8, 2026, 11:05 pm
El paracetamol es, con diferencia, el analgésico más consumido durante el embarazo en todo el mundo. Considerado como la opción de primera línea y más segura para aliviar el dolor o bajar la fiebre en gestantes, ahora una investigación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de revisar cómo y cuándo se prescribe. Según un estudio realizado por científicos daneses y publicado en la revista ‘ Human Reproduction Open ‘, las niñas cuya exposición fetal al paracetamol fue confirmada durante la gestación presentaron diferencias en el tamaño del útero o la reserva de óvulos al cumplir los tres meses de vida. La función reproductiva y la longevidad fértil de una mujer se establece de forma definitiva durante su etapa intrauterina. Las niñas nacen con la totalidad de las células germinales y folículos ováricos que tendrán a lo largo de toda su vida , un capital que se reduce progresivamente hasta la llegada de la menopausia. Aunque investigaciones previas en modelos animales ya habían sugerido que el consumo materno de paracetamol podía alterar este proceso al actuar como un disruptor endocrino, hasta la fecha no existían datos en humanos derivados de un seguimiento prospectivo en recién nacidas. El trabajo, bautizado como estudio Copana (Copenhagen Analgesic Study), fue llevado a cabo entre marzo de 2020 y noviembre de 2022 en el Hospital Universitario de Copenhague. Los investigadores reclutaron a 685 mujeres embarazadas durante el primer trimestre, monitorizando el uso del fármaco mediante cuestionarios quincenales y validando la presencia del analgésico mediante análisis de orina. A los tres meses del nacimiento, los médicos examinaron mediante ecografía abdominal y análisis sanguíneo a 302 lactantes para evaluar el estado de sus órganos reproductivos. Los hallazgos reflejaron diferencias cuantitativas significativas entre los bebés expuestos y el grupo de control no expuesto. Las niñas cuyas madres tomaron paracetamol presentaron de media un volumen ovárico un 40% menor, un volumen uterino un 13% inferior y un 23% menos de folículos ováricos a los tres meses de vida. Asimismo, aquellas expuestas en las primeras 17 semanas de gestación mostraron niveles sensiblemente más bajos de la hormona antimülleriana (AMH), un marcador clínico fundamental para medir la reserva de óvulos. La doctora Margit Bistrup Fischer, investigadora en el Departamento de Crecimiento y Reproducción del hospital y autora del estudio, enfatiza la necesidad de interpretar los datos con prudencia . «Los estudios en animales demostraron que una formación alterada de los folículos ováricos puede derivar en una menor fertilidad y en un envejecimiento reproductivo prematuro. Sin embargo, aún no sabemos si las diferencias observadas en nuestro estudio tendrán repercusiones reales en la fertilidad o en la edad de la menopausia en seres humanos, algo que requerirá un seguimiento a largo plazo de estas niñas», aclara la investigadora. Para confirmar si estas variaciones iniciales perduran en el tiempo, los científicos cotejaron sus datos con un grupo independiente de 1.210 mujeres de la Cohorte Madre-Hijo de Copenhague, a las que se ha seguido desde la infancia hasta la adolescencia. En este segundo análisis, la exposición prenatal al fármaco volvió a asociarse con un menor volumen del útero al llegar a la pubertad y ovarios de menor tamaño durante la etapa adolescente. A pesar de las cifras, los autores insisten en que se trata de un estudio observacional y no demuestra una relación de causa-efecto directa. La mayoría de las mujeres participantes tomaron dosis bajas de paracetamol por dolencias comunes, como dolores de cabeza o molestias musculares, sin superar en ningún caso la dosis máxima recomendada de 4.000 miligramos diarios. «Las mujeres que hayan utilizado paracetamol durante la gestación no deben alarmarse por estos resultados. Nuestro trabajo analiza correlaciones a nivel poblacional y no puede predecir lo que le ocurrirá a un caso individual. De hecho, muchas madres que tomaron el fármaco tuvieron hijas con mediciones ováricas idénticas a las de aquellas que no lo consumieron», tranquiliza la doctora Fischer, recordando además que la fiebre alta o el dolor severo no tratados conllevan riesgos demostrados para la salud de la madre y del feto. Sin embargo, el impacto del hallazgo ha reactivado el debate científico sobre los protocolos médicos. En un comentario que acompaña al estudio en la misma revista, el profesor Christian De Geyter, jefe del departamento de Medicina Reproductiva y Endocrinología Ginecológica del Hospital Universitario de Basilea (Suiza), califica el estudio como un punto de inflexión. «La relevancia de estos hallazgos no se puede enfatizar lo suficiente. La respuesta observada según la dosis apunta hacia un efecto distintivo que encaja con la literatura previa en animales . Las recomendaciones sobre el uso de paracetamol durante el embarazo deben revisarse», sostiene De Geyter. Otros expertos independientes no son tan categóricos, o lo son en sentido contrario. Consultado por el Science Media Center (SMC) de Reino Unido, Franziska Denk, catedrática de Neurociencia en el King’s College explica que el resultado del estudio «aún no significa que las mujeres deban dejar de tomar paracetamol cuando esté indicado durante el embarazo», y añade, «se trata de una investigación de buena calidad, aunque es importante señalar que, si bien 67-140 personas por grupo pueden parecer muchas, en realidad no es una muestra tan grande, teniendo en cuenta que los autores evaluaron 13 resultados diferentes». Por su parte, Stephen Burgess, catedrático de Bioestadística de la Universidad de Cambridge, señala que «es probable que las madres que tomaron paracetamol durante el embarazo difieran sustancialmente de las que no lo hicieron; esto se conoce como factor de confusión ». «Los factores de confusión dificultan determinar si las diferencias entre los resultados son atribuibles al propio paracetamol o a otras características de las madres o de sus embarazos», concluye. La relación entre paracetamol y embarazo ya ocupó titulares en todo el mundo hace un año, cuando desde la administración Trump señalaron el posible efecto que su consumo podría tener en la posibilidad del futuro bebé de desarrollar autismo. Esta causa-efecto ha sido consistentemente desmentida, entre otros por un meta-análisis publicado en marzo de este año en ‘ The Lancet ‘, que revisó más de 4.000 investigaciones y analizó las 43 de mayor calidad para negar que el paracetamol aumentase la probabilidad de autismo, trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o cualquier forma de discapacidad intelectual en los niños. Al hilo de estas afirmaciones, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) recordó que también realizó en su momento una revisión sistemática de todos los estudios sobre el analgésico y que «cuando se necesita, el paracetamol puede ser usado durante el embarazo», añadiendo que «como cualquier medicina para un tratamiento agudo, debería ser usado en la dosis efectiva más pequeña, durante el tiempo más corto posible y tan infrecuentemente como sea posible». Ahora, mientras las agencias sanitarias analizan la nueva evidencia que el popular analgésico pudiera tener sobre la capacidad reproductiva, los expertos coinciden en recordar que cualquier tratamiento durante la gestación debe ser individualizado y consultarse siempre con un profesional médico.
