Publicado: julio 27, 2026, 3:01 am

Después de dos años de gobierno interino sin un líder definido, Hamás ha elegido por fin a la figura que encabezará el movimiento a partir de ahora. Se trata de Jalil Al Haya, nacido en Gaza hace 65 años y un veterano de la formación islamista desde sus orígenes en los años 80 del pasado siglo. El nombramiento llegó este lunes tras un largo debate interno en el Consejo General de la Shura, el órgano de decisión más elevado de la organización, que también barajaba la opción de Jaled Meshal, quien ya estuvo al frente de Hamás entre 2004 y 2017.
«Al Haya y Meshal son dos de los pocos líderes de la época fundacional de Hamás que quedan con vida en la actualidad porque el resto han ido cayendo poco a poco a manos de Israel», explica Beatriz Gutiérrez, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea y experta en movimientos insurgentes palestinos. Señala que «Meshal perdió popularidad cuando estalló la guerra civil en Siria porque se encontraba en ese país y lo abandonó para refugiarse en un hotel de lujo en Qatar, una huida que muchos interpretaron como traición a los Hermanos Musulmanes y que fue muy criticada por el propio Al Haya». Aun así, recalca que la candidatura de Al Haya ha resultado triunfadora «por un estrecho margen de votos».
«Jalil Al Haya ya era un líder destacado de Hamás en la época de la segunda intifada (2000-2005) y es una figura que cuenta con una enorme reputación dentro del movimiento porque ha vivido largas temporadas dentro de Gaza y, cuando ha estado fuera, ha tenido muchísima relación con Irán y Hezbolá. Dentro del círculo de apoyos internacionales de Hamás, Al Haya es una persona con muchísimo reconocimiento y un gran peso específico», afirma Gutiérrez.
Sonia Sánchez, vicedecana de Internacionalización de la Universidad Francisco de Vitoria y miembro del consejo científico del Real Instituto Elcano, recalca que Al Haya «es una figura muy respetada» dentro de la organización y coincide en que su red de contactos internacionales puede haber sido clave en su elección: «Cuando en 2022 se tensaron las relaciones entre el régimen sirio de Al Asad y Hamás, él se encargó de reconducirlas. También es un conocido proiraní y mantiene buena relación con otros estados árabes o musulmanes, como Turquía o Qatar».
En todo caso, su elección se ha producido en un momento muy delicado para la formación islamista, que ha perdido parte del apoyo popular que ostentaba y cuya infraestructura militar se encuentra prácticamente destruida por los ataques israelíes. Además, el nuevo líder tiene que hacer frente al complicado proceso de paz impulsado por Donald Trump, que contempla el desarme definitivo de sus milicias, las Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam.
Israel considera a Al Haya una figura del ala más radical
En Israel se ha acogido con muy poco entusiasmo el nombramiento de Al Haya, considerado una figura del ala más radical de Hamás, pues ha sido un firme defensor de la lucha armada y celebró los atentados terroristas del 7 de octubre de 2023. «Teniendo en cuenta sus antecedentes, es improbable que aporte un cambio a Hamás. Al contrario, parece que seguirá el mismo camino que su anterior liderazgo», apuntaba esta semana el periódico Jerusalem Post, que ve en su figura una prolongación del legado de sus predecesores Ismael Haniyeh y Yahya Sinwar, abatidos por el ejército israelí en 2024. Seguir ese legado, advertía el rotativo, «implicaría una guerra interminable, así como constantes intentos de Hamás por reconstruirse».
No obstante, la profesora Gutiérrez considera que existe cierto margen para la negociación: «Es cierto que Al Haya forma parte de la línea dura de Hamás, pero también es un gran pragmático, que ha estado presente prácticamente en todas las negociaciones de paz en las que ha participado Hamás, no solo con Israel, sino también con la Autoridad Nacional Palestina». Y recuerda que también fue uno de los protagonistas de las negociaciones indirectas con Israel impulsadas por la administración Trump, que desembocaron en el actual plan de paz para Gaza, firmado por las partes en octubre del año pasado. «Al Haya fue una de las figuras que negociaron con los enviados especiales de EEUU, Steve Witkoff y Jared Kushner», dice.
Al Haya forma parte de la línea dura de Hamás, pero también es un gran pragmático, que ha estado presente prácticamente en todas las negociaciones de paz»
Sonia Sánchez sostiene que la elección de Al Haya «ha sido una jugada estratégica inteligente» por parte de Hamás porque «aúna el perfil negociador y el de firme defensor de la lucha armada» contra Israel: «Desde luego no es ningún liberal porque es doctor en Ley Islámica por la Universidad de Sudán y sus posiciones ideológicas son profundamente islamistas. Es uno de los grandes ideólogos del movimiento y tiene un largo historial de confrontación con Israel. En los años 90 pasó tres años en cárceles israelíes y ha visto morir a hijos y familiares en el conflicto. De hecho, en la reciente guerra de Gaza murieron uno de sus hijos y tres nietos».
«Pero, por otra parte, su elección también puede ser interpretada como un intento de Hamás de proyectar una imagen abierta a la negociación política y al diálogo porque tiene ese carácter pragmático y ha sido uno de los negociadores que ha sellado el acuerdo de alto el fuego impulsado por Trump. No se puede descartar que su elección cuente, incluso, con el beneplácito de EEUU», añade la vicedecana.
«Al Haya siempre ha sido un partidario de la lucha armada, pero cuando se ha llegado a un punto crítico, también ha sido uno de los principales negociadores con los que ha contado Hamás. Entonces, de alguna manera, es una persona equilibrada y con la que se puede llegar a alcanzar acuerdos, independientemente de su discurso», coincide Gutiérrez.
«Puede dar algún paso conciliador, sin desarmarse completamente»
Pero el proceso de paz en Gaza está repleto de obstáculos y Gutiérrez no cree que el nuevo líder esté dispuesto a materializar el desarme de Hamás, como exige la segunda fase del plan de Trump: «Es bastante complicado que se produzca un desarme completo de Hamás, pero Al Haya es un gran negociador y considero que puede dar algún paso conciliador en ese sentido o buscar alguna estrategia en la cual Hamás se comprometa a mantener un determinado statu quo, sin la necesidad de desarmarse completamente».
Y ahí radican precisamente los temores de Israel respecto al nuevo líder de Hamás: «Uno de los peligros que ve Israel es que Al Haya trate de ganar tiempo para la reconstrucción militar de Hamás porque, cuando hay un cese de hostilidades, este tipo de grupos insurgentes acostumbran a adoptar un perfil bajo para poder rearmarse. En estos momentos, el poderío militar de Hamás ya está muy diezmado y, más que escenificar un desarme total, lo que más preocupa a Israel es que Hamás no pueda volver a rearmarse», asegura la profesora.
«El nombramiento hay que verlo como un intento de Hamás de reconstruirse políticamente de cara al exterior para ganar legitimidad y dar apariencia de apertura negociadora, de no poner obstáculos para la negociación política, pero a la vez sin dejar las armas porque su apoyo popular proviene precisamente de su resistencia armada frente a Israel. Si deja las armas y si se compromete a cesar la lucha armada, Hamás dejaría de existir», dice Sánchez: «El nuevo líder tiene que jugar a mantener ese equilibrio entre una imagen de aperturismo político y de lucha armada como elemento constitutivo de su propia razón de ser».
En todo caso, señala que «para Israel no va a suponer ningún cambio en tanto que Hamás no manifieste una cooperación para entregar las armas y asegurar su desarme» y aventura que «pronto veremos a Al Haya incluido en la lista de objetivos militares de Israel, si no lo está ya, como ha ocurrido con los anteriores líderes». De hecho, es pesimista respecto a que el plan de paz de Trump pueda seguir avanzando, tanto por una parte como por la otra. «Es difícil que Hamás entregue las armas, pero Israel también está poniendo trabas constantemente, empezando porque el Comité Nacional para la Administración de Gaza, al que Hamás cedió el poder a principios de julio, tiene que operar desde El Cairo porque Israel aún no le ha dejado entrar en la Franja».
