Publicado: septiembre 13, 2026, 6:09 am
Alberto Núñez Feijóo afronta el inicio de curso con una agenda doble. Por un lado, está volcado en la crisis de Estado que se vive en Ceuta, de la que culpa sin rodeos a Marruecos. De hecho, asegura que la agresión marroquí a la integridad española aún «continúa». Por otro, ya ha activado la cuenta atrás hacia las elecciones generales más cruciales de las últimas décadas y quiere comenzar a decodificar el «cambio profundo» que plantea para España. Promete «reconstruir» la sociedad, devolver la independencia a las instituciones y recuperar la clase media. Una tarea enorme, la mayor y más trascendental, a su juicio, desde la Transición. Por eso, no quiere esperar a la primavera de 2027 y reclama a los socios del PSOE que precipiten ya el fin de la legislatura. ¿Por qué? Porque «Ceuta es el epitafio de Pedro Sánchez».
Feijóo, que cumplió 65 años el jueves -«creo que es una garantía de que no vengo a medrar, sino a servir»-, promete «arrojo» para acometer reformas de impacto estructural y en profundidad si llega a La Moncloa. También garantiza que «amplificará» la labor del Rey. A modo de declaración de intenciones, un libro sobre Felipe VI preside ahora la mesa principal de su despacho, en la planta séptima de Génova, 13.
- El viernes, el PP emitió un comunicado que aseguraba que la crisis de Ceuta es producto de un «ataque híbrido». ¿De quién?
- Desde luego, la única posibilidad que tenemos, y aun sabiendo que falta información, es que de Marruecos. Por acción o por omisión. Marruecos sabía de esos desplazamientos, conocía el impacto de los mismos y no los evitó. Evidentemente, la corresponsabilidad viene de nuestra parte: España conocía no ese riesgo, sino que eso se iba a producir. Era algo más que un riesgo potencial. Y tampoco lo evitó. Por tanto, me reitero: por acción o por omisión, Marruecos facilitó la vulneración de nuestra frontera y la vulneración de nuestra integridad territorial. Y España, todavía sin saber por qué, consintió antes, durante y todavía ahora, que nuestra integridad no sea repuesta. Si Marruecos no acepta el retorno, la agresión continúa. Y, en mi opinión, la agresión de Marruecos está continuando.
- Usted ha sugerido que Marruecos puede tener información obtenida del teléfono de Sánchez que explique su inacción. ¿Cree que el presidente está condicionado en ese sentido por Marruecos? ¿Tiene alguna prueba?
- Ceuta es el epitafio de esta etapa de Sánchez, donde se acredita que sus intereses personales y su situación personal están por encima de la integridad de la soberanía de nuestro país. No hay otra explicación. Es imposible hallar una explicación medianamente racional que no pase por ahí. Sánchez ha optado por desacreditar, con un impacto reputacional en nuestra imagen, a los servicios de Inteligencia de nuestro país y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así que es evidente que tiene que haber una razón personalísima que no le deje defender con libertad lo que tiene que defender. Marruecos defiende a Marruecos. El PP defiende a España. ¿Y a quién defiende el Gobierno de Sánchez?
- Usted usa el término «chantaje».
- Me parece muy verosímil.
- ¿Qué le parece la desclasificación de los documentos secretos sobre la crisis de Estado que se vive en Ceuta?
- Como su relato no le ha funcionado, [Sánchez] intenta que de estos documentos se pueda derivar que el CNI o la Comisaría de Extranjería de la Policía no avisaron con detalle, pero incluso esto también se le ha ido de las manos. Los servicios de Inteligencia están muy incómodos porque todos -y digo todos- los otros servicios del mundo han visto esto. Ahora saben cómo funciona la Inteligencia en nuestro país, cuáles son los cauces de comunicación a las autoridades, qué informaron a las autoridades marroquíes, qué otros servicios colaboraron… Esto, en un país normal, conllevaría el cese inmediato del ministro o incluso del presidente que lo permite.
- Quiere decir que la desclasificación abre una brecha de seguridad.
- ¡Sin ninguna duda! Ha abierto una brecha de seguridad y una alteración de la imagen y del prestigio de los servicios de Inteligencia del país. Los han dejado a los pies de los caballos.
- ¿Ha fracasado el giro del Gobierno con el Sáhara Occidental? ¿Usted, si gobierna, revertirá ese giro?
- Para saber en qué consiste el giro es necesario llegar al Gobierno, porque Sánchez lo ha ocultado. Jamás me dio información. Segundo: lo llevaremos a las Cortes. Tuve una reunión con el primer ministro marroquí y me hizo esta misma pregunta. Le contesté: «Mire, para mí, Marruecos no es sólo un país extranjero. Para mí es mi vecino, junto con Francia, más estratégico y, por la lealtad que merece esa relación futura, no le puedo confirmar que yo me comprometa a consolidar lo que usted ha pactado con Sánchez». Le recordé que eso es un pacto con Sánchez, no con España.
- Da la impresión de que el comunicado del ministro de Exteriores de Marruecos, en el que critica al PP, es una advertencia a su posible futuro Gobierno para que no revierta la posición sobre el Sáhara. ¿Lo ve así? ¿Le afecta?
- No me afecta, yo soy un candidato a la presidencia del Gobierno libre. No tengo más compromisos que los intereses generales, no tengo más objetivo que defender mi país. A partir de ahí, Rabat sabe, porque se lo he hecho llegar por las vías adecuadas, que soy una persona fiable, que no les voy a mentir, que seré leal con los acuerdos y que con esa misma lealtad seré firme en la defensa de la integridad territorial de mi país.
- ¿Esa «lealtad» pasa por mantener que su primer viaje será a Marruecos?
- Sí.
- Por tanto, usted no ve bien romper relaciones con Marruecos, como ha propuesto Isabel Díaz Ayuso.
- La impresión que tengo en este momento es que no creo que eso sea lo que más le interesa a España. Y sé que Marruecos no solamente está midiendo al Gobierno. Está midiendo también a la alternativa.
- Si llega a La Moncloa, ¿cuál será su línea roja con Mohamed VI?
- La primera es que no se ataque la integridad territorial y la soberanía de mi país. Es de sentido común.
- Celebraremos un Mundial con Marruecos. ¿Es usted partidario? ¿Si la final es en Marruecos, España tiene que abandonar la organización?
- No contemplo la posibilidad de que eso ocurra. Se le quiere quitar a España lo que ya tiene. Eso no es posible.
- Volviendo a los avisos de los servicios secretos, ahora sabemos que a las 21.34 horas del 29 de julio el CNI ya advirtió que había una multitud esperando pasar a Ceuta. ¿Usted habría desplegado al Ejército esa misma noche?
- Lo primero es descolgar el teléfono y llamar a Marruecos. Decirle: «Te pido que cada uno controle su frontera». Y ponerme al mando. Y en caso de no tener una información y un compromiso [de Marruecos], activaría el artículo [8] de la Constitución, donde dice que les corresponde a las Fuerzas Armadas garantizar la integridad territorial del país. Claro que lo haría, porque estaban entrando en Ceuta más de mil personas los días anteriores. Más aún con el antecedente de 2021.
- El despliegue del Ejército implica asumir el riesgo de que haya víctimas.
- El Ejército sabe lo que tiene que hacer ante una situación como esta. El Ejército es una organización absolutamente jerarquizada y formada para evitarlo. Y ahí lo dejo. Creo, honradamente, que si los que ordenaron planificar y dirigir esta invasión hubieran sabido que les esperaba el Ejército español en la frontera, esto se habría abortado.
- Si usted hubiese sido el presidente, ¿qué decisiones habría adoptado para restituir la integridad territorial de manera inmediata?
- Primero, ir a Ceuta en horas. Segundo, quedarme en Ceuta los días que fuera necesario y ejercer el mando único. Tercero, insistir en mi actividad diplomática con el jefe del Gobierno marroquí y con el jefe del Estado. Cuarto, activar a mis socios de forma inmediata y no eludirlos.
- ¿Entre las decisiones que usted habría adoptado está también el refrendo a una visita del Rey?
- Sin ninguna duda. El jefe del Estado tiene unas funciones constitucionales que yo, desde luego, no sólo mantendré sino que intentaré amplificar en la interpretación más favorable. El jefe del Estado está infrautilizado y el Rey Felipe VI hoy es uno de los grandes activos en política internacional de nuestro país y, además, es el responsable máximo del Ejército. Jamás lo apartaría, jamás lo pondría en un lugar secundario y, por supuesto, le propondría visitar esta ciudad española. Creo que es un momento para visitar Ceuta, como cuando tenemos una desgracia en la dana o cuando tenemos un problema con los incendios. Oigan, ¿hay una dana o un incendio superior a esto?
- ¿Cree que el Ejecutivo está utilizando la crisis de Ceuta para sostener un enfrentamiento con la Corona?
- No me atrevería a decir tanto, pero lo que sí digo es que el presidente del Gobierno no ha sido respetuoso con las competencias del jefe del Estado, y que creo que el Consejo de Seguridad Nacional debería estar presidido por el jefe del Estado.
- ¿Usted habría declarado en el momento del asalto el estado de excepción o alguna otra figura constitucional que hubiese permitido el retorno inmediato de los inmigrantes que estaban en Ceuta de manera ilegal?
- Mire, yo vuelvo a reiterar la franqueza en las conversaciones con Marruecos. Marruecos reitera que está dispuesto a aceptar a todos los retornados y solicita a todos los menores para devolverles a sus familias.
- Si el Gobierno quiere distribuir a los inmigrantes menores de Ceuta por las comunidades autónomas que gobierna el PP, ¿no se aceptarían?
- Esto no es un problema de refugiados, sino una invasión, así que sólo cabe el retorno de absolutamente todos los inmigrantes y de todos los menores. Nosotros no vamos a aceptar el traslado de los menores de Ceuta a la Península. El interés supremo del menor es volver con su familia.
- Si usted estuviese al frente del Gobierno, ¿qué haría para retornarlos?
- Desde agosto propuse tres turnos de funcionarios de extranjería destinados en Ceuta: 24 horas sobre 24 para identificar a las personas que están irregularmente y pasar esa información a Marruecos. ¿Por qué no se ha hecho? Y hay que cambiar la Ley de Extranjería, la Ley de Asilo y la Ley de Nacionalidad. Para que sea inmediata la devolución, sí.
- ¿Debe asumir la UE la defensa de Ceuta como frontera sur?
- En el Parlamento, en los grupos que conforman el Parlamento, los comisarios, la presidenta de la Comisión… toda la UE tiene que saber que Ceuta es tan importante como Groenlandia. Europeizamos el conflicto en defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla y del respeto que tiene que tener Europa hacia sus propias fronteras.
- ¿Debería ir también Von der Leyen a Ceuta, igual que a Groenlandia?
- Desde luego, si yo fuera el presidente del Gobierno le diría a Von der Leyen y al comisario de Defensa que me acompañasen a Ceuta.
- Marruecos es un aliado estratégico de EEUU y de Israel. Ante una crisis como la de Ceuta, ¿qué debería exigir España a Washington y a Tel Aviv?
- Simplemente hay que exigir los principios mínimos de lealtad entre dos Estados. Segundo, obviamente yo no pondría mis relaciones internacionales en favor de mis equilibrios nacionales o de mis intereses partidistas. Las relaciones internacionales de un país no son lo que le interesa al presidente del Gobierno de turno, sino lo que le interesa al país. El señor Sánchez se ha enfrentado no al Gobierno israelí, sino al Estado israelí. Ahora bien, no estoy de acuerdo con declaraciones de algunos diplomáticos de Israel.
- El jueves le preguntaron a la encargada de negocios de Israel en Madrid, Dana Erlich, si su país reconoce la soberanía de Ceuta, y ella respondió que España tiene «el control».
- Nos hemos puesto en contacto con alguna autoridad israelí para hablarle muy claramente cuando vimos las primeras declaraciones en este sentido, que fueron las de un diplomático en la ONU. Se nos contestó diciendo que eran declaraciones individuales y que no vinculan al Gobierno israelí.
- José María Aznar apuntó el jueves que «enajenar la amistad de aliados relevantes» como Israel tiene consecuencias. ¿Lo comparte? ¿Cree que iba por Ceuta?
- No lo creo. Digo que difamar a todo un pueblo, no distinguir al Gobierno del Estado y decir que el pueblo israelí es un pueblo genocida… Nosotros nunca admitiríamos que nos digan que somos un país indecente. España es rehén de un proyecto personalista de un político que no distingue las instituciones, no distingue el Estado, el Gobierno, las Cortes, el Poder Judicial… Es como una especie de régimen absolutista y por eso a veces no entiende el papel de árbitro de la Corona.
- El miércoles, Tellado dijo que «la CIA avisó al CNI». ¿Qué datos tienen?
- Tellado se hizo eco de una información vertida en un programa de televisión por periodistas españoles. Nosotros no tenemos esa información.
- Usted ha vaticinado que Sánchez «pagará ante la Justicia o ante las urnas» por su gestión de la crisis generada por la avalancha migratoria sobre Ceuta. ¿Qué responsabilidad judicial cree que tiene el presidente?
- A medida que vamos conociendo los informes de los servicios de Inteligencia y la Comisaría de Extranjería, etcétera, vamos observando que aquí hay responsabilidades. En toda esta crisis han dimitido una responsable de prensa de Moncloa y el jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta. Y el jefe de gabinete ha presentado su dimisión porque lo que está diciendo el Gobierno no se corresponde con la verdad, porque él avisó al delegado de la información que le trasladó el CNI y el delegado hizo caso omiso. Por tanto, claro que hay responsabilidades: del delegado del Gobierno, del ministro del Interior, de la ministra de Defensa y del ministro de Exteriores. La responsabilidad de todos ellos es seguir las instrucciones del presidente del Gobierno. Creo que hay negligencia al no dar importancia a todos los avisos que recibieron.
- ¿Y esa responsabilidad judicial de Pedro Sánchez podría incluso escalar hasta el delito de traición?
- Eso son palabras mayores, porque eso exige dolo e intencionalidad. Y, por tanto, con la información que tenemos en este momento, yo no puedo hacer esa afirmación.
- ¿Cómo analiza la actuación del Tribunal Supremo en la ley de nietos?
- Lo que ha hecho el Supremo es tomar razón de la deliberación de la Junta Electoral y llegar a la conclusión, por la vía de la jerarquía de las normas, de que una instrucción no puede amplificar el objeto de una ley. Es falso que se le esté quitando el derecho al voto a alguien. ¡Es que nunca lo han tenido! Nunca. Hasta ahí llega la manipulación del Gobierno. La reacción del Gobierno ha sido tan furibunda que al final me reitero en lo que dije y se me criticó: había una decisión de ingeniería electoral. Yo no estoy en contra de que se dé la nacionalidad a un nieto. Yo lo que no puedo aceptar es que se le dé la nacionalidad a cualquiera que haya tenido un antecesor español a principios del siglo XX.
- Usted ha pasado de intentar gobernar sin Vox a asumir que Santiago Abascal sea parte de un Gobierno con el PP. ¿Ha cambiado Vox o ha cambiado el Partido Popular?
- Desde luego el PP no ha cambiado porque el presidente soy yo. La tarea del próximo Gobierno en España es ingente. Probablemente es el Gobierno más difícil desde el de Adolfo Suárez. No se trata sólo de que España funcione, sino de que España vuelva a respetarse a sí misma y vuelva a ser respetada en el mundo. Esa tarea necesita un Gobierno muy fuerte, muy sólido. Si soy capaz de convencer a los ciudadanos, un Gobierno en solitario del PP sería la mejor opción. Pero no voy a demonizar a la tercera fuerza. Siempre dijimos que daríamos estabilidad y aceptaríamos el resultado de las urnas. No haremos ningún acuerdo encapuchado como el de Sánchez con Bildu.
- ¿Cómo asegura que será usted y no Abascal quien marque la dirección política en asuntos como inmigración, Estado autonómico o Europa?
- En la mayoría de diputados de Vox hay más sentido de Estado que en la mayoría de los que apoyan al Gobierno. Incluido todo el PSOE. No creo que haya cuatro millones de fascistas en España. Un jefe de Gobierno tiene sus responsabilidades. Si no estoy de acuerdo con un nombramiento, no puedo firmarlo. Si no estoy de acuerdo con un proyecto legislativo, tampoco.
- Lo que usted está diciendo es que hay límites. ¿Cuáles son?
- El límite es el marco que hemos establecido. Si Vox entra en el Gobierno, tendríamos que actualizarlo. ¿Nuestra política migratoria difiere de la de Vox? Sí. ¿Totalmente? No. ¿Parcialmente? Sí. Mis antecedentes en materia autonómica son claros. No voy a ir contra mi propia biografía. Yo sí creo en las comunidades autónomas. En lo que no creo es en cómo están funcionando ahora ni en los agravios entre CCAA, ni en cómo el Gobierno está llevando a un callejón sin salida su financiación.
- Lleva muchos años explicando por qué Sánchez no tiene que gobernar. ¿Y en qué consiste su alternativa?
- Lo primero que necesita España es recuperar la confianza en sí misma, en que tiene un presidente decente, fiable, en que el Gobierno esté compuesto por gente sólida y no por aficionados a Twitter. En que España vuelva a tener protagonismo en el mundo y vuelva a convertirse en un país aliado de sus aliados. El Gobierno tiene que sustentarse en tres pilares. Primero, el de la nación común. Segundo, el de la restauración de las instituciones. Y tercero, la reconstrucción del Estado. Una nación común es aquella que se olvida de los agravios y hace una ciudadanía compartida. Es la hora de darse el abrazo otra vez entre los ciudadanos de nuestro país. Que se acaben los políticos que utilizan el 5% de los votos para imponer al 95% sus planteamientos. La restauración de las instituciones es que el partido del Gobierno las libere de su propiedad…
- Si tuviera que resumir las decisiones que adoptaría en sus dos primeros consejos de ministros, ¿cuáles serían?
- En el primer mes podemos presentar a España el nivel de siniestro económico, social, laboral e institucional que derive de una auditoría de situación de las instituciones y de las cuentas. Y durante los 100 primeros días tenemos que concretar las medidas para paliar la crisis aguda con la que nos vamos a encontrar. Tenemos que revertir el infierno fiscal, adelgazar el Gobierno, restituir nuestras alianzas internacionales y garantizar la decencia a ultranza del Gobierno.
- Todos los candidatos han ido prometiendo regeneración y todos la han ido defraudando. ¿Por qué tenemos que creerle a usted?
- Porque no acabo de llegar, soy un político con trazabilidad y mi discurso político es mi biografía. Yo llevo 30 años gestionando cosas públicas. Nunca me he sentado ante un banquillo, ni yo ni las personas a las que he nombrado en mis gobiernos. Jamás. Cada vez que he tenido elecciones he mejorado los resultados de las anteriores. Ayer [por el jueves] cumplí 65 años. Es una garantía de que no vengo a medrar, sino a servir. No tengo una carrera que construir ni una salida posterior que prolongar. No aspiro a gestionar la decadencia de mi país. Yo aspiro a gestionar el cambio profundo que necesita mi país. Desde el primer minuto. Les puedo asegurar que mi única ambición es mejorar mi país. No tengo otra. Unir a los españoles, reconstruir los valores de una sociedad libre y mejorar la prosperidad de mi país.
- ¿A cuál de los poderes que ha acumulado Sánchez va a renunciar?
- Yo no voy a hacer un sanchismo de derechas. Presentaré el Presupuesto todos los años. Aceptaré una prórroga. Finalizada esa prórroga, de no obtener Presupuestos, convocaré elecciones. Segundo, habrá un Debate sobre el estado de la Nación todos los años. Tercero, me reuniré con el jefe de la oposición como mínimo una vez al año. Cuarto, voy a acudir a las sesiones de control para que me controle el Legislativo. No utilizaré los reales decretos leyes por mi incapacidad para legislar. Y las instituciones van a ser creíbles.
- El anterior Gobierno del PP que hubo llegó con promesas parecidas.
- Yo no voy a ser responsable de lo que no se hizo en los gobiernos anteriores de mi partido. Tengo la mejor de las relaciones con los presidentes Aznar y Rajoy, pero yo no soy ni Aznar ni Rajoy. Júzgueme por lo que hago, júzgueme por lo que he hecho. Después de tantos años en organismos públicos no menores y en la presidencia de una comunidad autónoma durante tanto tiempo, yo no me voy a reinventar. Yo no soy un político de cartón piedra. Yo no soy un político de redes sociales. Yo no voy a decir palabras bonitas en TikTok. No, oiga. ¿Cuál es mi proyecto político? Mi biografía. Conozco la gestión de las cosas públicas. Sí, he ganado todas las elecciones a las que me he presentado. Sí, tengo límites, por supuesto. Creo que la palabra es el mayor patrimonio de un político. Nunca he tenido ningún problema con la Justicia. Soy jefe de la oposición después de haber ganado las primeras elecciones a las que me presenté. Cuando llegué a este despacho teníamos 89 escaños y hoy tenemos 137 y mayoría absoluta en el Senado. Teníamos tres o cuatro comunidades autónomas y hoy gobernamos en 12. Éste es mi balance. A veces no se puede cumplir una cosa porque no hay arrojo para cumplirla y otras porque las circunstancias te lo impiden.
- ¿Y usted tendrá el arrojo para protagonizar un cambio de verdad como el que demanda la sociedad española?
- Si no estuviese seguro de que lo tengo, no estaríamos haciendo esta entrevista. Claro que lo tengo. No solamente lo tengo, es que lo he hecho. Sé que el momento más difícil de mi vida va a ser éste, si los ciudadanos me dan la confianza. La experiencia acumulada durante todos estos años es un aval para saber lo que tengo que hacer y el impacto que tendrá. Lo haré.
- Usted pidió explicaciones a la Comunidad de Madrid sobre el ático. ¿Le parecen suficientes las que ha dado la presidenta, Isabel Díaz Ayuso?
- Sí, mantengo lo dicho. Si hay un político perseguido con todo el aparato del Gobierno, es Isabel Díaz Ayuso. Madrid quiere a Ayuso y Ayuso quiere a Madrid. Yo nunca voy a intentar rodearme de personas a las que les pueda dar órdenes. Voy a mantener a todas aquellas personas que tienen los votos de los ciudadanos. Ha dado las explicaciones, ha acreditado que esa compra respondía a la necesidad, previamente conocida por mí, de cambiar el despacho de la presidencia de la Comunidad.
- La pregunta es: ¿qué habría dicho el PP si Sánchez hace obras en Moncloa y se compra un ático de seis millones?
- El otro día vi que la Generalitat de Cataluña quiere comprar una sede compatible con la residencia de su presidente por 27 millones en Madrid. En Sol se van a hacer unas obras de remodelación y la Comunidad compró un inmueble para ubicar inicialmente el despacho de la presidenta. Estos son los hechos. Reitero, Ayuso es un activo político del Partido Popular y todo el aparato del Estado está detrás.
- EL MUNDO ha publicado esta semana el contrato ficticio por 15 millones que podría apuntar a la financiación ilegal del PSOE. ¿Qué pasará si el juez imputa al Partido Socialista?
- El nexo político corruptor es Sánchez. Sin Sánchez no hay Ábalos. No hay Cerdán. No hay cloacas. Cuando hay dos jueces estudiando la financiación del Partido Socialista es que hay indicios racionales de financiación ilegal. En el caso de que el juez impute esas conductas, los socios del Gobierno se quedan sin coartada para dejarlo caer.
- ¿Sería la vía para articular una moción de censura?
- Toda España sabe que yo llevo proponiendo una moción de censura desde hace mucho tiempo y por mí no va a quedar. Los socios han pasado de ser apoyos parlamentarios a cómplices de los mayores casos de corrupción de la historia democrática. Ha llegado el momento de decirles que no pueden permitir que sea Sánchez quien decida cuándo acaba su mandato. La legislatura está acabada y prolongan la agonía de un Gobierno con respiración asistida.
- Sánchez dice que hará campaña con Zapatero, pese a las joyas por más de 1,3 millones de euros y pese a su delicada situación judicial.
- Tiene que estar muy pringado el presidente del Gobierno para decir que Zapatero sigue siendo un activo y que va a contar él.
- La amnistía, la financiación singular y los acuerdos bilaterales han dejado una impronta de España confederal en la que hay ciudadanos que pueden acceder a unas condiciones excepcionales frente a otros. Si usted gobierna, ¿la revertirá?
- Ese es un ejemplo de la sumisión del presidente. Aparenta ser una persona libre, de fuerte personalidad, pero al final es muy sumisa a sus socios minoritarios, a Venezuela, a Marruecos. Que la persona que diseña el sistema de financiación, que es Junqueras, sea un condenado por malversación es un esperpento. Se está diseñando un sistema que supervisa las cuotas políticas y no los costes de los servicios públicos. No es de las comunidades autónomas, su único objetivo es prolongar la legislatura.




