Publicado: octubre 26, 2026, 7:07 pm

En su estrategia de situar la defensa de las pensiones en el centro de la precampaña electoral, Pedro Sánchez ha dado un paso más comprometiéndose a promover una reforma de la Constitución para que su revalorización anual conforme al IPC sea obligatoria. «Venimos de muy atrás, pero en estos últimos 50 años hemos llegado muy lejos. ¿Y sabéis lo que os digo? Que a partir del próximo 29 de noviembre habrá cuatro años más en los que llegaremos antes y más lejos a aquellos avances sociales que merece y necesita la clase trabajadora de nuestro país», ha proclamado el presidente del Gobierno durante su intervención este lunes en un acto del PSOE en Gijón.
A efectos prácticos, se trata de un anuncio con una base escasamente realista, ya que una modificación de este calado exigiría el apoyo de tres quintas partes del Congreso y, por lo tanto, un acuerdo como mínimo entre las dos fuerzas mayoritarias de la Cámara Baja. En esta última legislatura, caracterizada por una elevada polarización entre los bloques ideológicos, sólo se ha logrado un consenso mínimo para eliminar del artículo 49 de la Carta Magna la palabra «disminuidos» para sustituirla por «personas con discapacidad».
En la resolución política de su último Congreso Federal, celebrado a finales de 2024, el PSOE se comprometió a «blindar» en la Constitución las conquistas sociales de la última década, entre ellas «la garantía del poder adquisitivo y la sostenibilidad del sistema de pensiones». Hasta ahora, del contenido de ese documento que fija la posición del partido en cuestiones esenciales, el equipo de Sánchez sólo había promovido activamente la incorporación a la Carta Magna del derecho al aborto con ninguna posibilidad de prosperar dada la composición actual del hemiciclo.
Pacto en la Cámara Alta
Durante su participación en el mitin en Asturias, en el que el presidente del Gobierno y aspirante a la reelección ha vuelto a bailar -esta vez agarrado a una militante al ritmo de una canción de Rodrigo Cuevas-, ha insistido en que «votar a Feijóo es votar a Abascal«. «No lo digo yo, lo dicen ellos con su pacto y su lista única al Senado«, ha remarcado después de que PP y Vox hayan anunciado este lunes un acuerdo para no competir electoralmente en la urna de la Cámara Alta en nueve provincias.
En su discurso, Sánchez ha recurrido una vez más al argumento de que «en casi toda Europa, en grandes naciones como Alemania», se está viendo «cómo la derecha no quiere nada con la ultraderecha» y que aquí, en cambio, el partido líder de la oposición «ha hecho retroceder a la derecha democrática de nuestro país 50 años atrás pactando con la ultraderecha». A lo que ha apostillado: «Ya sabemos qué tenemos en frente».
«¡No vamos a permitir que hagan lo mismo con España! ¡Vamos a votar al PSOE! ¡Vamos a hacer lo mismo que Lula ha hecho en Brasil! ¡El mundo nos mira! ¿Y sabéis por qué vienen todos en procesión a España? ¿Por qué mira la ultraderecha a España? ¿Por qué viene Milei? ¿Por qué tuitea Trump? ¿Por qué Meloni viene a apoyar a Abascal? ¿Por qué la ultraderecha se junta aquí en España? Porque nosotros somos la prueba fehaciente de que la esperanza es mucho más eficiente que el odio para hacer avanzar», ha agregado.
Sin llegar a apelar al voto útil de forma directa, como viene siendo la tónica habitual de todos los actos de precampaña que ha protagonizado, Sánchez sí ha pedido a los españoles que el 29-N le den 176 escaños a su partido -la mayoría absoluta del Congreso- «para continuar avanzando» y hacerlo sin la «fragmentación» parlamentaria de los últimos años, en los que ha necesitado de una amalgama de siglas y de múltiples cesiones para poder legislar.
Y ha concluido: «En la oposición están malhumorados en la campaña electoral, les molesta todo. Si bailamos, porque bailamos; si celebramos la vida, porque la celebramos; si me beso con mi mujer, porque me beso con mi mujer… Ellos a seguir enfurruñados y nosotros a movilizarnos, a ganar y a gobernar».
En el mitin de este lunes también ha intervenido la número uno al Congreso por Asturias, Adriana Lastra, que ha incidido en el mensaje de que los únicos «capaces de parar a los reaccionarios» son los socialistas, «como hizo el domingo Lula en Brasil». También ha tomado la palabra el presidente del Principado, Adrián Barbón, que ha puesto el acento en que lo que «está en juego» en estas generales son las pensiones, como las de sus padres y las de todos los otros jubilados presentes en el recinto ferial de Gijón, a los que «nadie les regaló nada».
