Publicado: octubre 23, 2026, 4:07 am

La precampaña o campaña electoral es un terreno mágico. Todo es posible. Hasta lo más insospechado. Las cosas suceden. Se piden hasta deseos: «Si me dieran durante un año 176 escaños». Se abren puertas, pisan lugares o se hacen acciones que luego transitan al departamento del olvido. Pedro Sánchez presume: «Yo seré un perro, pero no tengo amo». Enfrente un punk, cresta verde fosforito, con otro eslogan: «Ni patria, ni Rey, ni Dios, ni amo». Un pin de España en la solapa instaura la solemnidad en el teatro. Cosa seria. Pedro Sánchez, en su tour mediática tras la búsqueda de votos, vistió La Revuelta. «Esto es lo más parecido al jefe infiltrado». Un encuentro plagado de bromas e ironías sobre la supuesta influencia de La Moncloa en el programa o la decisión del fichaje de David Broncano. «Dicen que esta televisión es mía».
En el escenario del teatro Albéniz se selló el primer gran pacto de la campaña: si Sánchez gobierna otros cuatro años más, habrá otros cuatro años más de La Revuelta en prime time de la televisión pública.
La estrategia de La Moncloa, además de ocupar espacios/programas donde poder afinar sus mensajes hacia nichos determinados -en este caso, por ejemplo, público joven-, pasa por humanizar a Sánchez. Un líder político con imagen quizás de frialdad y distancia y al que se quiere acercar a la gente. Ahí se enmarca el mítin de Fuenlabrada junto a su mujer, Begoña Gómez, para dibujar esa imagen de hombre enamorado, o su participación en espacios como el de Broncano que permite un registro más distendido e informal. Tanto en las formas como en el lenguaje. De hecho, anunció su intención de acudir también a El hormiguero, rival de Broncano.
Ello no fue óbice para que, de nuevo, defendiera la inocencia de su mujer y su hermano. A juicio del líder socialista «se han traspasado líneas rojas que afectan a personas que yo quiero. Me parece tremendamente injusto y voy a pelear siempre por la inocencia de dos personas que son inocentes». Pone de ejemplos estos casos, pero también la condena al ex fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz -su indulto está sobre la mesa del Gobierno-, para legitimar las críticas del Ejecutivo a las actuaciones de algunos jueces. «Ante una sentencia que considero injusta tengo la convicción, y también el deber, de fijar una posición y decir que no comparto la decisión. Por supuesto se acatan las sentencias, pero no las compartimos».
Eso sí, no se pierde la conciencia de que se trata de lanzar mensajes, ideas a potenciales votantes. Y Sánchez aprovechó la entrevista para presentar su gobierno como la «aldea gala» frente a la corriente mundial de avance de la derecha y la ultraderecha. «Tiene su épica». «Lo extraordinario no es que avance la ultraderecha, lo extraordinario es tener un gobierno progresista que no sólo hace políticas diferente, sino que funcionan».
«Tenemos una vida sexual activa y sana»
En una entrevista más desenfadada e informal, Broncano tocó muchos temas polémicos que han rodeado a La Moncloa. La corrupción o la gestión de la crisis de Ceuta fueron dos de ellos. Sobre la ciudad autónoma, Sánchez defendió lo hecho aunque sí tuvo que terminar admitiendo: «Sin duda alguna podríamos haberlo gestionado mejor». Y sobre la corrupción que ha cercado al Gobierno y a Ferraz, el jefe del Ejecutivo lo englobó como unos de sus errores desde que está gobernando. «Los casos de corrupción que he sufrido en mi partido han sido una decepción doble», dijo en alusión a José Luis Ábalos y Santos Cerdán, dos de sus lugartenientes en los últimos años. «Eso ha sido un error».
El jefe del Ejecutivo ha insistido en la decepción que le supuso Ábalos, quien fuera su mano derecha tanto en el partido como en el Gobierno porque, argumenta, desconocía todo lo que estaba haciendo. «Crees conocer a la gente y, de repente, se desvela una cara con algunos colaboradores que te quedas helado. Y es el caso de Ábalos».
Una de las claves que explica la presencia de Sánchez junto a Broncano son los jóvenes. En concreto, el voto de este nicho. La Revuelta, según los datos que facilitó RTVE en septiembre, es un programa «referente» para los públicos jóvenes e intermedios (17,1% en 13 a 24 años y 21,2% en 25 a 44 años) y es el contenido de la corporación con más impacto en las redes sociales, casi el 40% de las visualizaciones de la pública, en el espacio donde pasan mucho tiempo y se informan los jóvenes. Las estrategias en redes sociales de los partidos y sus líderes evidencian ese propósito de llenar ese espacio.
¿Por qué es importante tener presentes estos datos? Según la última encuesta Sigma Dos, Vox es la fuerza preferida de los jóvenes (23,5% entre los 18 y 29 años, compitiendo con el PSOE, 23,4%) y la que goza de más adeptos en la franja 30-44 años (25,4% por el 20,3% del PSOE, que es hasta adelantado por el PP, 24,6%). Hay una pugna evidente por el voto joven, que ha ido abandonando a los socialistas mirando a la derecha, donde los socialistas tratan de frenar la sangría y tratar de reconectar con este estrato de la sociedad.
Y sí, hubo pregunta sobre el sexo. «Tenemos una vida sexual activa y sana».
