Publicado: octubre 20, 2026, 4:07 am
PP y Vox están todavía a tiempo de alcanzar un acuerdo para optimizar sus votos con vistas a ocupar el máximo número de escaños en el Senado y responder así a la maniobra del PSOE con los partidos del Frente Amplio cuyo objetivo es el de impedir que los populares reediten la mayoría absoluta con la que han dominado en esta legislatura la Cámara Alta.
Las dos formaciones del bloque de la derecha disponen de una franja de oportunidad entre el 21 y el 26 de octubre para pactar, bien la retirada de las candidaturas de Vox en una veintena de provincias o bien combinar nombres de ambas en las mismas candidaturas a fin de concentrar las papeletas que optan por la derecha y no desperdiciar los más de 2,7 millones de votos que en las elecciones de 2023 marcaron las listas presentadas por Vox al Senado y no consiguieron ningún escaño. La formación de Santiago Abascal ha terminado la legislatura con cinco senadores pero todos ellos lo han sido por designación autonómica, no por elección de los ciudadanos.
El barómetro de Sigma Dos para EL MUNDO contempla el escenario de que ambos partidos concurran a las elecciones del 29-N presentando candidaturas separadas como hicieron en los comicios del 23-J. En ese caso, el PP, de acuerdo con el sondeo, perdería la mayoría absoluta establecida en 134 escaños. Los populares obtendrían entre 125 y 130 senadores (23 por designación autonómica y entre 102 y 107 electos), y Vox lograría entre 15 y 22 (cinco por designación autonómica y entre 10 y 17 electos).
Tanto con la previsión más baja como con la más alta, el bloque de la derecha, junto con UPN que podría obtener entre uno y tres escaños, superaría el listón de la mayoría absoluta pero se quedaría, en el mejor de los casos, a seis escaños de los tres quintos -161 escaños- necesarios para provocar un vuelco en el Tribunal Constitucional situando cuatro nombres de signo conservador en la renovación que tiene pendiente el tribunal de garantías.
La posibilidad de cambiar el signo del TC, actualmente dominado siete frente a cinco por los progresistas, es una pieza de caza mayor.
En el bloque de la izquierda, la unión del PSOE con los partidos que integran el llamado Frente Amplio , ha dado como resultado la candidatura Senado de Progreso. Los sondeos realizados por Sigma Dos para EL MUNDO, antes y después de que este pacto se sellara, demuestran el impacto que esta unidad provoca en el bloque de la derecha. Antes de la formación de Senado de Progreso, el Partido Popular estaba en condiciones de hacerse con entre 137 y 142 escaños, esto es: en solitario obtendría holgadamente la mayoría absoluta de la Cámara. Vox, por su parte, conseguiría entre 15 y 22 y UPN, entre uno y seis senadores. De esta forma, con la horquilla alta superarían claramente el límite de los tres quintos e incluso también lo lograrían con un resultado medio entre el pronóstico más elevado y el más bajo.
Sin embargo, estas previsiones se desmoronan por el impacto que la unión de las izquierdas provoca sobre el bloque de la derecha: si PP y Vox concurren por separado, el impacto es de 15 escaños.
Senado de Progreso obtendría, según la encuesta, entre 89 y 96 senadores, a todas luces muy lejos de la mayoría absoluta, una marca que no podría alcanzar ni siquiera juntando sus votos con los de las fuerzas independentistas y nacionalistas. No obstante, este resultado sería sustancialmente mejor para los socialistas que el que lograría yendo por separado. En este caso, el PSOE por sí sólo obtendría únicamente entre 73 y 79 senadores.
PP y Vox podrían también rentabilizar sus resultados con un pacto sobre las candidaturas a la Cámara Alta en las distintas provincias. De llevarlo a la práctica podrían alcanzar el listón de los 161 senadores necesario para proceder a la renovación de los cuatro asientos del Tribunal Constitucional que ahora mismo ya están caducados. Y hacerlo con los nombres que consideraran oportuno.
En este momento, los asientos pendientes de nuevo nombramiento son los que ocupan el presidente del Tribunal, Cándido Conde-Pumpido, perteneciente al bloque progresista; María Luisa Balaguer, también de signo progresista; Ricardo Enríquez, de signo conservador y José María Macías, también de signo conservador.
Si PP, Vox y UPN controlan los tres quintos de la Cámara Alta, esto es 161 senadores, podrían imponer cuatro magistrados de tendencia conservadora que pasaría de esta forma a ser la mayoritaria en el Tribunal Constitucional.
De acuerdo con la mayoría de las proyecciones, PP y Vox optimizarían su resultado en el Senado si unen fuerzas en las tres provincias de la Comunidad Valenciana; en seis de Andalucía (Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén y Sevilla); en las dos de Extremadura; en dos de Aragón (Huesca y Teruel); en Asturias; en una de Castilla-La Mancha (Guadalajara); en las Islas Baleares y en las dos de Canarias. En estas provincias las posibilidades de que Vox saque escaño son remotas, de manera que sus votos se desperdiciarían restando opciones al PP.
El método de elección al Senado es mayoritario, de manera que de los cuatro senadores que se reparten por provincia, la primera fuerza suele llevarse tres y la segunda, uno.
