Publicado: octubre 17, 2026, 1:07 am

La izquierda, en el más amplio sentido de la palabra, cerró ayer un acuerdo sobre la bocina para concurrir bajo una única papeleta a las elecciones al Senado del próximo 29 de noviembre. Un pacto histórico que supone que el PSOE, tres de los cuatro partidos que integran Frente Amplio –Movimiento Sumar, Izquierda Unida y Más Madrid– y otras formaciones regionalistas progresistas, como Compromís, Chunta y Ceuta Ya, no competirán entre sí por la mayoría de senadores que se elegirán ese día en las urnas, sino que harán equipo integrando listas conjuntas.
Senadores y Senadoras por la Democracia, la plataforma civil que impulsaba esta candidatura conjunta, comunicó que la coalición de la izquierda se presentará bajo la denominación de «Senado de Progreso». Quienes integren estas listas competirán contra los candidatos a senadores que presenten, por separado, PP y Vox, lo cual contribuye a aglutinar el voto progresista y desafía así la mayoría absoluta que, en la pasada legislatura, tenía el PP. Solo Podemos, de las formaciones de la izquierda estatal, queda fuera del pacto, siguiendo el mismo patrón que en las listas para el Congreso -queda por conocer si los morados concurrirán al Senado o renuncian a presentarse allí-.
No será la primera vez en la historia en que la izquierda esboce una estrategia conjunta para concurrir en el Senado, aunque el precedente queda ya algo lejos y fue de menor alcance geográfico. En el año 2000, PSOE e IU cerraron un acuerdo para presentarse conjuntamente en 27 circunscripciones. Ahora, las izquierdas, aún más fragmentadas que entonces, irán juntas en 43 provincias. Serán 47 circunscripciones, dado que las islas de los archipiélagos son entes independientes a este respecto. No se conoce aún cuántos dirigentes de cada partido irán en puestos de salida.
Fuentes al tanto de las negociaciones confirman que la ausencia de Comunes responde a que las cuatro circunscripciones catalanas quedan fuera del acuerdo. A la coalición alcanzada hay que añadir el acuerdo entre PSOE, Més, Izquierda Unida y Movimiento Sumar en las cuatro islas Baleares y el de «todas las fuerzas progresistas» en La Gomera, donde también habrá una papeleta única.
«Hoy damos un paso histórico, a la altura del momento político que vivimos y de las demandas de millones de ciudadanos», se felicitó la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, a través de un mensaje enviado a los medios. «Hemos escuchado el clamor de las calles y hemos transformado esas reivindicaciones en un acuerdo de país que reúne distintas sensibilidades y va mucho más allá de la suma de nuestras siglas (…). Es una urgencia democrática que el Senado recupere su verdadera vocación y deje de estar sometido a los intereses de PP y Vox», agregó.
A su vez, Frente Amplio recalcó que el objetivo de este acuerdo «no puede ser solo frenar a la derecha y a la ultraderecha para acabar con el uso espurio y partidista impuesto en la principal cámara de representación territorial». En un comunicado sostienen que están «convencidos de que es una urgencia democrática devolver al Senado el papel que le asigna la Constitución, es decir, ser un verdadero lugar de encuentro y cooperación entre territorios, comunidades y ciudades autónomas».
Negociación discreta
El pacto entre el PSOE y las formaciones a su izquierda comenzó a negociarse hace ahora una semana, cuando desde Ferraz abrieron la puerta a esta alianza. El pasado domingo hubo una reunión entre las partes y, desde entonces, las conversaciones se han venido desarrollando con disimulo, sin hacer trascender públicamente los avances o escollos que se iban encontrando. En la mañana ayer, dirigentes de ambas partes, del PSOE y de la izquierda alternativa, manifestaban su «confianza» en que el acuerdo terminara sellándose.
Así acabó sucediendo, aunque in extremis: el plazo para registrar coaliciones de cara a las urnas cerraba ayer viernes a las 23.59 horas, y el pacto se hizo público pasadas las 23.55. La negociación era compleja, pues requería poner de acuerdo a casi una decena de siglas, pero los datos terminaron por impulsar el consenso.
Cambio de mayorías
Los partidos de la izquierda, acudiendo a las urnas bajo una misma papeleta, tendrán más sencillo agrupar el voto y restar representación a la derecha en la Cámara Alta. De ello da cuenta cómo habría cambiado el Senado si esto se hubiera producido en 2023: si el PSOE y Sumar se hubieran presentado entonces en una única lista, habrían sido en esta legislatura que se cierra mayoritarias en la Cámara Alta.
En las urnas de 2023, de los 208 senadores que eligen directamente los ciudadanos -otros 58 los designan los parlamentos autonómicos-, 120 fueron para los populares. Los socialistas se hicieron con 73 escaños, mientras que ni Vox ni Sumar obtuvieron representación por este cauce. Sin embargo, si los partidos de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz hubieran concurrido bajo la misma papeleta, las cuentas se habrían invertido: el PP habría aglutinado 81 senadores y el PSOE y Sumar, 116. Vox, de nuevo, habría quedado a cero.
