Publicado: octubre 14, 2026, 3:00 am

Yandex es la compañía tecnológica más grande de Rusia. El llamado «Google de Rusia» ofrece todos los días una amplia gama de servicios digitales a millones de rusos. Siendo tan importante, tarde o temprano le iba a tocar la guerra, la que continúa con Ucrania, desde que en febrero de 2022 Vladimir Putin decidiera invadir ese país.
La guerra se extiende más allá de los ataques a la población y a las infraestructuras energéticas y ahora llega a los centros de datos e internet. Hasta tres centros de datos de Yandex han sufrido en los últimos días el ataque de drones ucranianos, lo que ha obligado a la empresa a pausar sus operaciones.
El gigante tecnológico ruso confirmó un ataque con drones contra su mayor centro de datos —situado en la región de Kaluga, en el centro del país— durante la madrugada del viernes. La noche anterior, el centro de datos de Riazán había sido atacado. Tras las noticias, las acciones de Yandex cayeron cerca de un 4% en la Bolsa de Moscú.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, explicó los ataques como una respuesta a los realizados por los rusos contra infraestructuras ucranianas. «Han estado atacando y siguen atacando nuestros centros de datos… nosotros siempre respondemos de la misma manera», declaró el jueves, según recogió Ukrainian National News.
Efectivamente, en las últimas semanas, el Kremlin ha intensificado sus ataques contra centros de datos, instalaciones de telecomunicaciones y centros empresariales de Ucrania, lanzando oleadas de misiles balísticos y nuevos drones a reacción capaces de penetrar las maltrechas defensas aéreas de Kiev. Esos ataques causaron cortes temporales de Internet para unos 100.000 hogares de Ucrania.
Funcionarios y líderes empresariales ucranianos han advertido que al atacar su infraestructura digital, Rusia busca provocar una perturbación económica generalizada, según informa Financial Times. Esa infraestructura da soporte a bancos, proveedores de servicios de pago, empresas, servicios gubernamentales e incluso a las fuerzas armadas. Zelenski intenta ahora responder con la misma moneda y el mismo objetivo.
La enorme importancia de Yandex
Imaginemos que aquí, en España, Google dejara de repente de funcionar. Perderíamos su buscador, pero hay muchos otros. Pero también dejaríamos de tener acceso a sus numerosos servicios: correo electrónico, sistemas de pago, mapas, espacios de trabajo virtuales, etc. Pues eso está pasando en Rusia con Yandex.
Fundada en la década de los 90 del siglo XX, la compañía tiene un cuasi monopolio de los servicios digitales rusos. Sus tentáculos se extienden a casi todos los rincones del mercado tecnológico. Yandex es buscador y navegador, pero como con Google, a partir de ahí se ha ido extendiendo a una enorme variedad de servicios: Yandex Mail, Yandex Maps, Yandex Pay, Yandex Go (reparto de comida), Yandex Taxi, dispositivos para el hogar inteligente y, lo último, inteligencia artificial.
Pero tal vez lo más importante de Yandex, lo que ha buscado Ucrania, es que ofrece un servicio de computación en la nube que proporciona infraestructura digital a algunas de las empresas más grandes de Rusia. Según el sitio web de Yandex Cloud, la plataforma cuenta con más de 64.000 clientes.
Mil y una consecuencias de quedarse sin Yandex
Tras el ataque al centro de datos de Riazán, los sitios web de empresas que utilizan su infraestructura en la nube sufrieron interrupciones; entre ellas se encontraban el monopolio estatal de ferrocarriles de Rusia, el importante operador de telecomunicaciones MegaFon y varios medios de comunicación rusos. El periódico Kommersant, que cita datos públicos sobre interrupciones del servicio, añade los casos del gigante de la alimentación Magnit, la cadena de comida rápida Vkusno i Tochka y el minorista de electrodomésticos M.Video.
El centro de Riazán también alberga dos de los tres superordenadores que Yandex utiliza para desarrollar su modelo de inteligencia artificial. Destruir sus equipos de computación de alto rendimiento podría retrasar el entrenamiento de modelos de IA y encarecer su sustitución (cosa en teoría nada fácil para Rusia por las sanciones occidentales).
Como era de esperar, tras los ataques ucranianos, los usuarios comenzaron a señalar problemas, informa The Moscow Times. Medios de habla rusa informaron durante el fin de semana que muchas aplicaciones de Yandex habían dejado de funcionar temporalmente, aunque el servicio ya se había restablecido. Sin embargo, el lunes otras seguían sufriendo interrupciones o caídas totales del servicio.
Los rusos de a pie lo están notando
Las consecuencias de los ataques lanzados desde Kiev han sido tan evidentes que la propia Yandex ha instado a los taxistas a utilizar Google Maps o Waze, mientras la empresa reparaba sus servidores. Es lo que le han contado varios conductores al medio en el exilio Vyorstka.
En el caso de Yandex Pay, su aplicación de pagos, la compañía ha tenido que salir a explicarse para tranquilizar a los usuarios. «Todo su dinero está a salvo. El dinero en sí no se almacena en el centro de datos; allí es donde se encuentran los servidores que hacen funcionar nuestros servicios», afirmó el domingo en un comunicado Dima Pirogov, director ejecutivo de la división fintech de Yandex.
Las operaciones de Yandex fuera de Rusia también parecen haberse visto afectadas. Según The Times of Central Asia, usuarios de Kazajistán, Kirguistán y Uzbekistán informaron de dificultades para acceder a las aplicaciones de la empresa. Se registraron problemas similares en Ereván, la capital de Armenia, lo que obligó a los usuarios a pedir taxis a través de un competidor local que, a su vez, se vio desbordado por el aumento repentino de la demanda.
Dicho todo ello, es casi imposible que Ucrania deje a Rusia sin internet, al menos sólo con ataques a sus centros de datos. Las redes rusas están distribuidas y cuentan con instalaciones alternativas. Pero además del tejido empresarial ruso, los ataques (sus consecuencias) los están sintiendo los ciudadanos de todo signo y condición. Eso preocupa mucho en el Kremlin, que cada vez más rusos tengan peor opinión de una guerra que se alarga, que va camino de cumplir siete años y cuyo final no se vislumbra.
