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Los jóvenes abandonan a Sánchez tras gastar 800 millones en bonos: «No solucionamos la vida con un cheque en blanco»

Eva Marín, presidenta de Asaja Jóvenes

Publicado: octubre 13, 2026, 4:07 am

A Eva, que trabaja una tierra en la provincia de Toledo, hay algo que le une con Hugo, que en Barcelona preside una asociación constitucionalista. Y con Irene, que compagina la vida estudiantil en Madrid con el activismo por la vivienda, o con Antonio, que desde su despacho en la capital retrata un escenario similar al de los tres jóvenes anteriores. Eva Marín, presidenta de la asociación agraria Asaja Joven, lo define como «una especie de desilusión»: «De que trabajo y no llego a fin de mes. De que no me puedo ni alquilar un piso para mí sola [vive en Villanueva de Bogas, Toledo]».

Llámense milenials, zetas, hijos de la crisis o, despectivamente, generación de cristal, los jóvenes de hoy, pulmón de la sociedad de mañana, pelean por hacerse hueco en una España que hace tres años les prometió más vivienda, empresas donde trabajar, igualdad y recursos para cuidarse -también mentalmente-, pero que sigue sin darles soluciones.

Hasta 29 veces se escuchó la palabra «joven» en el debate de investidura de Pedro Sánchez de noviembre de 2023. La mayoría de las ocasiones, en boca del presidente del Gobierno o de quien días después sería su vicepresidenta, Yolanda Díaz. Y 131 veces hacía referencia el PSOE a este colectivo en su programa electoral de hace tres años, y otras 22 el PP. Es probable que así vuelva a suceder en el camino a las urnas que se abrirán el próximo 29 de noviembre. Pero ahora lo harán con su credibilidad algo dañada: todos exponían en 2023 decenas de propuestas para las nuevas generaciones que, sin embargo, o no se han ejecutado o no han dado el fruto esperado.

Eva Marín, presidenta de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja).

Eva Marín, presidenta de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja).E.M.

Porque lo cierto, choques generacionales aparte, es que los jóvenes de hoy apenas ven solucionados los problemas que ya tenían en 2023: la tasa de desempleo juvenil -entre menores de 24 años- se situó en el 22,7% en agosto, por debajo del 27,9% de hace tres años, pero lejos del 15,4% que registra de media la Unión Europea. Al cierre de 2023, el 17% de los españoles entre 16 y 29 años vivía emancipado; ahora solo lo hace el 14,5%. Y, según datos de Fad Juventud, el 54,7% de los jóvenes afirmaba haber tenido problemas de salud mental en 2025, cifra no muy distante del 59,3% que decía eso mismo en 2023.

No es que el Gobierno salido de las urnas hace tres años se haya olvidado de los jóvenes. De hecho, es un colectivo al que Sánchez se ha dirigido en repetidas ocasiones para hacer algunos de sus grandes anuncios: desde los 400 euros para gastar en eventos culturales que da al cumplir 18 años -el Bono Cultural Joven, que entre 2022 y 2024 supuso un gasto de 247,9 millones de euros, siendo el dato provisional- hasta descuentos para viajar por la geografía española en verano -550 millones presupuestados entre 2023 y 2026-, pasando por numerosas promociones de vivienda pública y ayudas al alquiler. Estas, sin embargo, no han impedido que la crisis habitacional se haya agudizado hasta originar una de las mayores movilizaciones sociales de la legislatura -encabezada por jóvenes-. El presidente incluso se abrió hace un año un perfil en TikTok para llegar a las nuevas generaciones en su lenguaje, pero nada de esto parece haber solucionado problemas que ya creen «estructurales».

Y ello cada vez aleja más a las nuevas generaciones de Sánchez. Si transcurrido un año y cuatro meses de su investidura, en marzo de 2025, el 30,4% de los jóvenes entre 18 y 29 años quería votar al PSOE, ahora, a mes y medio de un nuevo examen en las urnas, solo lo pretende hacer el 21,6%, según los sondeos de Sigma Dos. El apoyo al PP se mueve ligeramente a la inversa, del 19,7% al 21,2% hoy, y Vox es el que más se alza, del 18,1% al 22,7%. Eso sí, en la izquierda, y tras semanas de movilización juvenil por la vivienda, quien más apoyo gana es el espacio más progresista que el PSOE: hoy votaría al nuevo Sumar el 12,6% de los menores de 29 años, cuando en marzo de 2025 era el 9,3%

«Los jóvenes no necesitamos un Verano Joven», sintetiza Hugo Escarpa, de 21 años, presidente de la asociación juvenil S’ha Acabat, nacida en Barcelona durante el procés «en defensa de la Constitución y la unidad de España». «Solucionarle la vida a los jóvenes no va a través de un cheque en blanco», prosigue, juzgando así las políticas puestas en marcha por el Gobierno mirando a este colectivo: «La vivienda, la educación y el trabajo, que son las materias en las que la política podría influir de manera directa a los jóvenes y solucionarles un poco la vida, vemos como realmente no se ha aplicado de ninguna manera».

Antonio Magraner, presidente de Ceaje, Confederación de Jóvenes Empresarios.

Antonio Magraner, presidente de Ceaje, Confederación de Jóvenes Empresarios.JAVIER BARBANCHO

Coincide Antonio Magraner, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Jóvenes Empresarios (Ceaje), que cree necesarias las «ayudas», aunque avisa: «Muchas veces las confundimos con subvenciones o pagas». Elsa Arnaiz, presidenta de Talento para el Futuro, también piensa que algunas políticas y ayudas introducidas por el Gobierno «son útiles y responden a necesidades reales», pero reafirma a Hugo y Antonio: «Los jóvenes no necesitan únicamente descuentos, bonos o ayudas puntuales.Necesitan condiciones materiales que les permitan construir un proyecto de vida».

¿Y qué «condición» hay más básica que una casa? No es de extrañar que sea este, la vivienda -o la falta de ella-, el principal quebradero de cabeza que exhiben los jóvenes de hoy. Según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), del mes de septiembre, el 53,1% de quienes tienen entre 18 y 24 años sitúa la cuestión habitacional en su top tres de preocupaciones, igual que lo hace el 51,1% de los que están en la franja de edad entre 25 y 34 años. Al inicio de legislatura, estos porcentajes eran del 16,1% y 26,5%, respectivamente. Actualmente, a la generación Z la vivienda le preocupa el doble que la crisis económica, que es su segundo problema -en 2023 era el primero-.

El porqué de que esa intranquilidad entre los jóvenes lo sintetiza Irene Tienza, de 21 años: «Dónde vives afecta a toda tu vida. Condiciona el resto de tu vida». Ella es portavoz del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid -organización a la cabeza de las movilizaciones surgidas tras el desahucio de Maricarmen– y a la vez estudia Ciencias Políticas en el campus de Somosaguas (Madrid) de la Universidad Complutense. Vive con sus padres a 40 kilómetros de allí y tarda hora y media en llegar en transporte público. Irene hace ese trayecto cada día, pero cuenta que ya hay compañeros que terminan renunciando a estudiar en un determinado sitio «porque no sale rentable».

Entre 2019 y 2024, el salario medio de los jóvenes entre 16 y 24 años subió un 15,9%; un 27,5% en el caso de quienes tienen entre 25 y 34 -tomando los últimos datos disponibles del INE-. Los segundos están cerca de poder asumir el alza del 30,6% que ha experimentado el alquiler en ese tiempo en Madrid -con cifras de Idealista-, pero los más jóvenes quedan muy lejos de ver su poder adquisitivo crecer al ritmo que sube el precio de la vivienda. Y, en cualquier caso, más allá de si los salarios se han actualizado con las rentas, es relevante un matiz: a finales de 2025, un joven asalariado tenía que destinar, de media, el 98,7% de sus ingresos para pagar un alquiler en solitario, según datos del Consejo de la Juventud.

Hugo Escarpa, presidente de la asociación juvenil S'ha Acabat.

Hugo Escarpa, presidente de la asociación juvenil S’ha Acabat.ARABA PRESS

Es por ello que irse de casa es un plan que los jóvenes de hoy posponen cada vez más: la edad media de emancipación en España son 30,2 años, frente a los 26,3 que se registran en promedio en la Unión Europea. En nuestro país, solo el 14,5% de las personas de menos de 29 años vivía emancipada al cierre de 2025, el dato más bajo desde que hay registros.

Y esta realidad repercute en todas las demás. Porque tener o no tener una casa donde vivir «condiciona, o te impide tener un proyecto de vida estable, sea cual sea: tener hijos, una mascota, un negocio…», expone Irene. Y también Antonio, que cuenta que en los últimos años la edad de arrancar un primer emprendimiento «se ha retrasado mucho» -ahora ronda los 38,3 años-. La edad media a la que se tiene el primer hijo está ya en 31,5 -datos de 2024-, lo que significa que se ha retrasado un año en la última década. Y así con tantas otras estadísticas. Parece comprensible: «Primero quieres cubrir tus necesidades básicas [una casa], y una vez que las vas cubriendo vas avanzando y te vas realizando como persona, en lo profesional y lo personal», dice Antonio.

La crisis de vivienda y su efecto en los jóvenes no son cuestiones que el Gobierno haya omitido en su hoja de ruta. De hecho, son las nuevas generaciones los principales destinatarios de los grandes anuncios de promociones de vivienda pública que ha hecho Sánchez en esta legislatura, y en general en los ocho años que lleva en La Moncloa. En el debate de su investidura avanzó un incremento del Bono Alquiler Joven que finalmente se ha aplicado este año, con la ayuda pasando de 250 a 300 euros al mes. Además, el Gobierno ha prometido levantar más de 183.000 viviendas en alquiler social o a precios asequibles en esta legislatura, pero el mandato llega ya a término y solo se han movilizado 120.479, según el Ministerio de Vivienda.

Así, el problema sigue ahí, sobre todo para quienes quieren acceder a una primera casa. «Las medidas que se han llevado a cabo eran para aliviar las consecuencias de la crisis, pero no atajan realmente el sistema rentista en el que estamos», lamenta Irene, que expone, por ejemplo, que muchas ayudas no están sirviendo de alivio porque los caseros están elevando los alquileres en proporciones similares. Irene reclama, como también lo ha hecho en este mandato el socio minoritario del Gobierno -sin mucho éxito-, intervenir los precios del mercado, así como fijar un parque de vivienda «que sea 100% público» y legislar sobre los contratos por habitaciones, un «agujero» por el que, dice, se está viendo perjudicada mucha gente de su edad. El Gobierno intentó hacerlo in extremis, presionado por la calle, con los dos decretos que, sin embargo, luego rechazó el Congreso y que ahora están pendientes de convalidarse en la Diputación Permanente, donde Sánchez cuenta con los votos necesarios.

Que los jóvenes de hoy no vean resueltos los problemas que ya tenían en 2023 o antes está generando cierta desconfianza en el sistema dentro de este colectivo. Ejemplo de ello es que el 17% de quienes tienen entre 18 y 34 años piensa que «en algunas circunstancias, un gobierno autoritario es preferible a un sistema democrático» -según el CIS-. O que, en esa misma franja de edad, en torno al 15% de quienes votaron en las elecciones europeas de 2024 lo hicieron por Se Acabó La Fiesta, la formación del agitador antisistema Alvise Pérez. «Sí creo que hay una desafección de los jóvenes, pero ya no solo de la política, sino a nivel de las instituciones», valora Antonio, y Hugo coincide con él porque cree que «se está viendo cómo los jóvenes están dejando de confiar en la política». Eso sí, avisa, en un llamamiento que comparten todos: «La idea populista del régimen no deberíamos comprarla tampoco».

«Por supuesto que la falta de soluciones alimenta la desafección», considera Elsa, y advierte también de que «el riesgo es que ese malestar sea aprovechado por quienes ofrecen culpables fáciles y soluciones autoritarias». Eso sí, cree que la «desafección» que existe entre los jóvenes no debe confundirse con «desinterés por la política», pues piensa que las nuevas generaciones sí lo tienen. El activismo por la vivienda no deja de crecer, cuenta Irene, y así se ha constatado en la calle en las últimas semanas. Según datos del Instituto de la Juventud de 2025, el 37,8% de los jóvenes participó entonces en alguna manifestación. En una encuesta que el Consejo de la Juventud condujo antes de las elecciones generales de 2023, el 43% de los jóvenes entre 14 y 30 años decía haber consumido contenido político en TikTok durante la semana anterior. Ahora, de nuevo, estos mensajes vuelven a tomar foco en las redes de camino a las urnas.

«Tenemos ilusión y fuerza, pero tenemos un entorno tan hostil… No es que falten ganas, porque en absoluto, pero te estrellas contra la pared», lamenta Eva, que aun así insiste en llamar a los jóvenes a participar de la vida democrática. Todos evitan caer en el pesimismo y reniegan de quienes dicen que esta es la primera generación que vive peor que la anterior: «Lo que hoy entendemos casi como necesidades básicas hace unas décadas era un lujo y un privilegio», dice Antonio. Los jóvenes de hoy no quieren choques generacionales polémicos, sino afianzar una mejor calidad de vida que quienes vienen detrás puedan dar por sentada. Eso buscarán en las urnas el próximo 29-N.

PRINCIPAL QUEBRADERO DE CABEZA, LA VIVIENDA

Cuando en España se eligió al presidente del Gobierno por última vez, en julio de 2023, a los jóvenes de entonces lo que más les preocupaba era la «crisis económica», según el barómetro del CIS. Sin embargo, ahora es la vivienda la que, desde hace meses, se ha convertido en su principal quebradero de cabeza.El 51,1% de los jóvenes entre 25 y 34 años la señala en su top tres de preocupaciones. Hace un trienio lo hacía el 26,5%. Entre los 18 y los 24 años, la inquietud se ha triplicado: del 16,1% que lo situaba entre sus principales problemas en 2023 al 53,1% que lo hace hoy.

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