Publicado: octubre 12, 2026, 10:07 pm
El domingo 14 de diciembre de 2025 Aitor Esteban corroboró que su presidencia ‘bisagra’ en el PNV no iba a ser un camino de rosas. Probablemente ya lo supiera desde que vio cómo unos meses antes su predecesor y ex amigo Andoni Ortuzar le aplaudía sobre el escenario del frontón Atano de San Sebastián cuando él sostenía por primera vez la ‘makila’ del presidente del PNV. Pero ese domingo de invierno, Esteban perdió su primer órdago interno. El líder nacionalista no pudo impedir que el presidente del PNV de Vizcaya le impusiera la designación de Unai Rementeria como presidente de la todopoderosa fundación bancaria BBK. Diez meses después y en medio de un estruendo de clarines y trompetas, el liderazgo de Esteban se agrieta en el peor momento. El ‘clan de Ortuzar’ mide ahora la fortaleza de Esteban al retarle con unas primarias en Vizcaya a las puertas de las generales; el primer examen en las urnas del presidente nacionalista.
El terremoto provocado por la decisión del PNV de Vizcaya de ningunear a Esteban al proponer a la vicelehendakari Ibone Bengoetxea como candidata a diputada general condicionará las elecciones generales en Euskadi. Un semidesconocido Iñigo Ansola -presidente del PNV de Vizcaya desde noviembre de 2024 fue el encargado el pasado jueves de decirle a Esteban que haría pública la propuesta de Bengoetxea frente a la continuidad de Elixabete Etxanobe en la Diputación de Vizcaya como pretendía el propio Esteban. Un órdago mayúsculo que, como en la imposición de Rementeria al frente de la BBK, visualiza el reparto de poder entre los dirigentes fieles a Andoni Ortuzar y el reducido grupo de aliados internos de Aitor Esteban. Si en diciembre, Ansola colocó a Rementeria con cierta discreción, ahora la traca política y mediática amenaza con romper al PNV de Vizcaya por dentro porque en los próximos días deberán convocarse las asambleas en 123 batzokis que serán el termómetro del liderazgo menguante de Esteban.
En principio, estas 123 organizaciones decidirán si respaldan a Bengoetxea como candidata a las lejanísimas elecciones forales de mayo o si, además, proponen un candidato o candidata alternativa que obligarían a una segunda vuelta que se celebraría la primera quincena de noviembre. La «sorprendida» Elixabete Etxanobe ya insinuó el pasado viernes que si es promovida por «las bases» estaría dispuesta a enfrentarse en las urnas con Bengoetxea. Si el improbable duelo se lleva adelante, la elección interna permitirá reproducir el partido electoral entre Andoni Ortuzar y Aitor Esteban que ambos abortaron en un «pacto de caballeros» en febrero de 2025 que enmarca un reparto de poder interno sometido a «fricciones» como reconocía Ansola en la elección de la candidata a diputada general.
«Se me comunicó la propuesta momentos antes de que fuese aprobada y hecha pública a pesar de mis reiteradas peticiones para hablar del asunto», explicó en una entrevista pactada previamente Aitor Esteban corroborando la primera explicación pública de su presidente en Vizcaya. La respuesta de cuestionario de Esteban al Diario Vasco eludía expresamente mencionar a Ansola; un dirigente vizcaíno de segunda fila que en otoño de 2024 trabajaba en una cooperativa del Grupo Mondragón cuando fue aupado por Ortuzar hasta la presidencia de Vizcaya que había ostentado durante 10 años Itxaso Atutxa. ‘Txanbo’ -apodo familiar- forma parte de una larga estirpe de afiliados y cargos políticos de Markina y gracias a su carácter afable y conciliador acumula loas en los equipos de los que ha formado parte. Pese a abandonar sus estudios de Ingeniería en la Escuela de Ingenieros Industriales de Vitoria, Ansola saltó en 2003 de trabajar en fundiciones vizcaínas a cargos políticos en Vizcaya, primero, y en el Gobierno vasco a partir de 2013.
Este «abertzale, euskaltzale y humanista» se convirtió desde el pulso en la designación de Rementeria en la BBK en un contrapeso de Aitor Esteban que, tanto para su designación como en su liderazgo en los poco más de dieciocho meses que lleva en el cargo. «¿Quién manda en el PNV?», se ha llegado a preguntar el líder del PSE-EEEneko Andueza para remarcar la dependencia de Esteban del aparato guipuzcoano del PNV cuando más se tensaron las relaciones entre ambos por la reforma para aumentar la exigencia del euskera para ser funcionario.
La crisis interna entre el presidente vizcaíno apadrinado por Andoni Ortuzar y Aitor Esteban emerge en el peor momento para el PNV. Esteban advirtió en las campas de Foronda el pasado 27 de septiembre del arranque de un «único ciclo con dos elecciones» en el que el enemigo a batir es EH Bildu. De hecho, vaticinó una «Euskadi en llamas» en un incendio social activado con huelgas desde ámbitos cercanos a la izquierda abertzale de Arnaldo Otegi. Pero el ‘incendio’ en la propia sede de Sabin Etxea -edificio que comparten a diario Esteban y Ansola- dispara las alarmas electorales y deberían activar todos los extintores al alcance de ambos.
Esteban ya dejaba entrever en su discurso del ‘Alderdi Eguna’ que las generales de 2027 -las más difíciles para el PNV- serían otra durísima batalla con EH Bildu. En 2023, el tirón de Pedro Sánchez facilitó la victoria del PSOE en Euskadi (291.932 votos) mientras que PNV y EH Bildu (277.289 y 276.175) prácticamente empataron. Pero por territorios, el PNV solo ganó en Vizcaya al sacar 40.000 votos de diferencia. En Álava la victoria fue socialista y en Guipúzcoa ganó de calle con más de 30.000 votos de diferencia a los nacionalistas entonces aún dirigidos por Andoni Ortuzar.
Las perspectivas para el 29-N no son nada halagüeñas para el PNV. Según una encuesta encargada en junio por la Diputación de Vizcaya controlada por el PNV, EH Bildu habría recortado a la mitad la distancia en este Territorio. En Guipúzcoa la coalición abertzale estrenará cabeza de lista tras anunciarse el adiós de Mertxe Aizpurua y en Álava solo el tirón de Pedro Sánchez puede evigar que Bildu sea la primera fuerza.
Los dos partidos nacionalistas sufren en las generales un bajón de resultados respecto a las autonómicas. EH Bildu obtuvo 150.000 votos menos en las generales de 2023 que en las autonómicas de 2024. El PNV perdió 100.000 entre ambas. Los socialistas de Andueza confían que el trasvase de votos se repita porque eso supondría volver a ganar 150.000 votos extra mientras que el PP solo logró atraer en las generales de 2023 a 40.000 vascos que en autonómicas optan por el PNV.

