Publicado: octubre 12, 2026, 3:25 pm

La OTAN no cree que un ataque de Rusia -o de otro enemigo estratégico- sea inminente o inevitable, pero ya cuenta con la llamada «teoría de la victoria», pactada por los 32 aliados y presentada este lunes por el comandante supremo aliado de la OTAN en Europa (SACEUR), el general estadounidense Alexus Grynkewich. El llamamiento es claro en caso de ofensiva de Putin sobre la Alianza: bloquear un posible ataque, minar su capacidad y combate si es necesario. Ese es el resumen rápido. No obstante, Grynkewich apuntó desde el Foro de Seguridad en Varsovia que no es algo que pueda pasar a corto plazo, aunque la organización está «preparada».
La OTAN tiene que estar preparada para lo peor, aseguró. «Disuadir el conflicto también exige preparación para el combate, y la preparación exige planificar en función de lo posible, no solo de lo probable», sostuvo Grynkewich en su mensaje sobre los planes de la Alianza Atlántica. La clave está, dijo, en que cualquier ataque sobre un aliado sea «inútil» por parte de Moscú, que es ahora mismo el oponente más claro para Occidente. «No buscamos infligir una derrota estratégica a nuestro adversario. Ni necesitamos hacerlo. Solo buscamos detener en seco cualquier ataque e impedir que se apoderen de nuestro territorio y lo retengan», resumió.
En este sentido, Grynkewich sostuvo además que la OTAN tiene una buena capacidad de reacción gracias a los sistemas de inteligencia y que ya ha sido capaz de anticiparse a situaciones como los ataques híbridos del Kremlin sobre Polonia, Rumanía o los Bálticos en los últimos meses. «Esto significa que es poco probable que la Alianza sea sorprendida. Veremos venir un ataque, lo que nos dará tiempo para evaluarlo y posicionar rápidamente nuestras fuerzas», comentó el general.
El plan, en realidad, consta de tres fases: bloqueo, contención de los avances, y cuerpo a cuerpo si es necesario. «Bloquearemos el ataque inicial. Si el ataque persiste, lo contendremos e impediremos el avance enemigo. Y, si es necesario, destruiremos las fuerzas enemigas y el sistema operativo de combate desplegado contra nosotros», comenzó explicando. Eso implicaría coordinación de fuerzas terrestres, aéreas, navales, y también de toda la parte tecnológica. La meta sería dejar sin capacidad al enemigo.
«Las formaciones enemigas se quedarán sin reabastecimiento, sus comandantes serán incapaces de controlar sus fuerzas y las unidades y capacidades de apoyo enemigas serán reducidas y destruidas», añadió Grynkewich. Eso sí, el objetivo final nunca será «infligir daño» sobre el oponente, sino frenar sus planes.
Esto es importante porque, matizó Grynkewich, la responsabilidad de una escalada sería del enemigo: la OTAN solo se estaría defendiendo. «Puesto que solo necesitamos atacar el sistema que nos ataca, y puesto que solo lo hacemos para impedir que logre sus objetivos, no tenemos ninguna necesidad ni ningún incentivo para escalar», argumentó desde Varsovia. Y avisó a Rusia: una escalada no dividirá a la organización. «Solo nos unirá más», espetó.
Y es que el contexto es importante. «La OTAN no busca la guerra con nadie», concluyó un Grynkewich que, no obstante, advirtió de que la Alianza está preparada «para reaccionar esta misma noche» si fuera necesario. «Nuestra Alianza existe para preservar la paz. Pero que no quepa ninguna duda: si llega la guerra, bloquearemos y frenaremos cualquier ataque. Y después, si no cesa, quebraremos las fuerzas que nos agreden», terminó.
