Publicado: octubre 7, 2026, 4:07 pm
Muy crítico desde el principio con la aplicación de medidas de gracia a los procesados por el referéndum ilegal del 1-O a cambio de los siete votos de Junts para la investidura de Pedro Sánchez en 2023, Emiliano García-Page ha mantenido el tono hasta el desenlace final del recorrido judicial de esa decisión, que se materializó este martes en el levantamiento de la orden de detención contra Carles Puigdemont.
«Que el fugado-retornado pierda toda esperanza de hacernos sentir humillados a los españoles y a la inmensa mayoría de los ciudadanos de Cataluña. Sólo puede terminar humillando a aquellos que firmaron el contrato de compraventa en el que consistió la amnistía», ha afirmado el presidente de Castilla-La Mancha, en una nueva censura implícita a la decisión del líder de su propio partido.
Durante los últimos tres años, el barón socialista ha estado advirtiendo recurrentemente que «el mando a distancia de la legislatura» lo tenía Puigdemont en Waterloo, a donde huyó en 2017 para eludir la acción de la Justicia tras la declaración unilateral de independencia. Después de que Junts tumbara el viernes pasado en el Congreso los decretos de vivienda, lo que precipitó el adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre, en su equipo recalcaron que «media España» estaba afirmando lo que Page «viene diciendo desde julio de 2023»: «Que no se puede gobernar dependiendo de alguien tan de derechas».
El dirigente castellanomanchego consideraba que Sánchez estaba «un laberinto sin salida» por su debilidad parlamentaria y eso a pesar de lo «humillante» que, a su juicio, era que el PSOE tuviera que ir «semiarrastrado» a reunirse con el ex presidente de la Generalitat en el extranjero para negociar su apoyo. «Nadie tiene la certeza de por dónde se puede salir, ni siquiera el presidente del Gobierno, y lo lamento por él mismo también a título personal, porque esta situación es torturante para cualquiera», advirtió ya en enero del año pasado.

