Publicado: octubre 7, 2026, 12:36 am
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Cómo activar la Protección de Datos Avanzada en iPhone y iPad
Todas las cuentas de iCloud utilizan por defecto la protección estándar . Los datos viajan cifrados y permanecen protegidos en los servidores, pero Apple conserva las claves necesarias para descifrar buena parte de ellos. Esto permite recuperar información , restaurar respaldos y, ante una orden judicial válida, entregar determinados contenidos que la compañía sí puede abrir. Algunas categorías ya tienen cifrado de extremo a extremo de manera predeterminada, como contraseñas, Llavero de iCloud, datos de Salud, información de Casa y determinados registros de Safari y Siri. La diferencia aparece al activar la Protección de Datos Avanzada . Las categorías protegidas de extremo a extremo aumentan de 15 a 25 y las llaves quedan únicamente en los dispositivos de confianza del usuario. Fotos, respaldos de iCloud, Mensajes incluidos en esas copias, Notas e iCloud Drive están entre los datos que pasan a este nivel de seguridad. En términos simples: Apple puede almacenar la información, pero ya no tiene la llave para convertirla en contenido legible. Por eso tampoco puede entregar esos datos descifrados a una autoridad que los solicite. La protección no cubre absolutamente todo. iCloud Mail, Contactos y Calendarios quedan fuera del cifrado de extremo a extremo por la forma en que deben comunicarse con otros sistemas. También permanecen accesibles ciertos metadatos, como nombres, fechas o tamaños de archivos. La función está disponible desde iOS 16.2 en iPhone y iPadOS 16.2 en iPad. También puede utilizarse con equipos compatibles vinculados a la misma Cuenta de Apple, como Mac, Apple Watch, Apple TV, HomePod y computadoras con iCloud para Windows, siempre que tengan las versiones mínimas requeridas.
El iPhone de San Bernardino: por qué el FBI chocó con el cifrado de Apple

Antes de activarla debes tener autenticación de doble factor, un código de acceso en el dispositivo y todos los equipos de tu cuenta actualizados. Apple también exige configurar un método de recuperación, porque una vez protegidos los datos la compañía ya no tendrá las llaves necesarias para ayudarte a recuperarlos. Para encenderla en iPhone o iPad: 1. Abre Ajustes. 2. Toca tu nombre en la parte superior. 3. Entra a iCloud. 4. Busca Protección de Datos Avanzada. 5. Pulsa Activar la Protección de Datos Avanzada. 6. Sigue las instrucciones para comprobar tu método de recuperación. Puedes utilizar un contacto de recuperación o una clave de recuperación de 28 caracteres. La persona que designes como contacto no podrá ver tus archivos ni entrar a tu cuenta; únicamente podrá ayudarte a recuperar el acceso. Hay una advertencia importante: si pierdes tus dispositivos, olvidas tus credenciales y tampoco conservas el método de recuperación, Apple no podrá recuperar esos datos. Además, el acceso mediante iCloud.com queda restringido de forma predeterminada y debe autorizarse desde un dispositivo de confianza cuando sea necesario. Un caso que ayuda a entender hasta dónde puede llegar este choque entre el cifrado de Apple y las autoridades ocurrió tras el atentado del 2 de diciembre de 2015 en San Bernardino, California, donde murieron 14 personas y otras 22 resultaron heridas . Durante la investigación, el FBI recuperó un iPhone 5c utilizado por uno de los atacantes, Syed Rizwan Farook, y se encontró con un problema: el contenido del dispositivo estaba protegido por medidas de seguridad que impedían acceder fácilmente a la información.
El FBI quería revisar el teléfono para averiguar si los responsables formaban parte de una red más amplia o habían mantenido contacto con otras personas relacionadas con posibles atentados. Apple colaboró entregando información disponible en sus servidores y asignando ingenieros para asesorar a los investigadores, pero el bloqueo del dispositivo planteaba otro problema. Probar códigos indiscriminadamente no era tan sencillo. El iPhone introducía retardos después de varios intentos incorrectos y podía configurarse para borrar las claves que permitían descifrar la información después de 10 intentos fallidos. Por eso el gobierno pidió algo diferente: quería que Apple fabricara una versión modificada de su software exclusivamente para aquel teléfono. Ese sistema debía eliminar los retrasos, impedir el borrado automático y permitir que una computadora introdujera códigos de manera masiva hasta encontrar el correcto. El 16 de febrero de 2016, la jueza federal Sheri Pym ordenó a Apple proporcionar “asistencia técnica razonable”. El Departamento de Justicia recurrió para ello a la All Writs Act, una legislación estadounidense de 1789. Para el FBI, el caso ejemplificaba el problema conocido como going dark: investigaciones en las que las autoridades tienen autorización judicial para registrar información, pero la tecnología les impide materialmente acceder a ella. Su entonces director, James Comey, insistió en que buscaban entrar a un solo teléfono y no crear una herramienta destinada a vulnerar todos los iPhone. Apple vio algo muy distinto. Tim Cook respondió ese mismo día mediante una carta abierta y la empresa pidió posteriormente que la orden fuera anulada. Su argumento central era que desarrollar ese software equivaldría a crear una puerta trasera contra sus propias medidas de seguridad. Cook comparó la herramienta con una llave maestra capaz de abrir una enorme cantidad de cerraduras. Para Apple, el problema no terminaba en el teléfono de Farook: una vez desarrollada una técnica para eliminar esas protecciones, otros gobiernos o investigaciones podrían exigir algo parecido.
La disputa creció hasta llegar al Congreso estadounidense. Mientras avanzaba el proceso, el FBI sostuvo que no había encontrado otra forma de entrar al dispositivo e incluso había acudido sin éxito a la Agencia de Seguridad Nacional. Pero el enfrentamiento nunca recibió una resolución judicial definitiva. En marzo de 2016, una entidad externa ofreció al FBI una técnica para acceder al iPhone. Después de comprobar que funcionaba, el gobierno informó el 28 de marzo que había logrado desbloquear el teléfono sin la ayuda de Apple y retiró su solicitud ante los tribunales. Apple no participó en el procedimiento y posteriormente intentó averiguar qué vulnerabilidad había permitido entrar al dispositivo para corregirla. El FBI no reveló la técnica. Aquel caso no determinó legalmente hasta dónde puede obligarse a una tecnológica a vulnerar sus propios sistemas, pero sí dejó expuesta una tensión que sigue detrás del cifrado moderno: una orden judicial puede exigir información que una empresa posee, pero no crea automáticamente la capacidad técnica para descifrar datos cuyas llaves están únicamente en manos del usuario. Con la Protección de Datos Avanzada, Apple llevó esa lógica también a una parte mucho mayor de iCloud. Para las autoridades estadounidenses, el problema es precisamente ese: en las categorías protegidas de extremo a extremo, ya no basta con acudir a Apple y exigir una copia legible de la información, porque la compañía dejó de conservar la llave necesaria para abrirla.
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