Publicado: octubre 5, 2026, 4:07 pm
Pedro Sánchez ha puesto las cartas bocarriba: habrá elecciones generales el 29 de noviembre. Ahora son los demás partidos los que tienen que enseñar las suyas. En el caso de Sumar no sabe todavía qué jugada lleva (ni siquiera tiene candidato), aunque al menos tiene la oportunidad de coger unas cuantas cartas más para elevar su apuesta electoral. Esto significa que la izquierda alternativa está metida en una contrarreloj a la desesperada de 11 días en los que tiene que resolver todo. También si hay un acuerdo de unidad entre Frente Amplio (el nuevo Sumar) y Podemos, que por el momento va por libre con Irene Montero como líder.
El partido morado se ha adelantado esta mañana para marcar el terreno a Frente Amplio. Irene Montero le ha lanzado un órdago exigiendo unas primarias abiertas los días 14 y 15 de octubre para pactar una coalición. Es, a priori, su condición. Que se celebren y que «pueda votar todo el mundo».
La respuesta del Frente Amplio ha sido desoír esa petición. Ernest Urtasun ha ofrecido en nombre de todos a Podemos una «silla» en la alianza y reunirse para hacer la «propuesta» que quieran hacer, pero ha rechazado «hacer un debate» con los morados a través de los medios. Si Podemos quiere unidad tiene reservada esa «silla» y la puerta está abierta. Pero, como recalcan fuentes de la candidatura, la unidad no se circunscribe a un «método» sino a ensamblar un proyecto que es mucho más ambicioso que eso.
¿Por qué las fechas del 14 y 15 de octubre? Porque Frente Amplio y Podemos tienen como máximo hasta la noche del 16 de octubre para alcanzar un acuerdo y registrarlo en la Junta Electoral. Es decir, hay 11 días, contando con el de hoy, para abrir una negociación exprés y evitar que el espacio de la izquierda alternativa al PSOE se fracture en dos. De igual modo, éste es el mismo plazo que opera para atar a Compromís, Chunta o Més per Mallorca en una candidatura de unidad.
La alianza de las izquierdas de lo que fue Sumar está formada ahora mismo por IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes y ayer anunció que desvelará el nombre de su candidato el 17 de de octubre. Ese sábado, los partidos promotores también explicarán su proyecto.
Los ministros de Sumar y dirigentes de los partidos. el pasado viernes.EFE
Hay varios nombres en las quinielas para encabezar Frente Amplio pero ninguna certeza de quién puede ser finalmente. La ministra Mónica García y Ada Colau, ex alcaldesa de Barcelona, pujan al alza como principales opciones del espacio. En esa lista hay figuras como Pablo Bustinduy, que se autodescarta de manera rotunda, y Ernest Urtasun, que se mantiene más por su peso político que por el consenso que despierta. Luego hay dirigentes que aparecen en la retaguardia como alternativas como Toni Valero, de IU, y quién sabe si algún otro tapado más tras el rechazo de Unai Sordo, líder de CCOO, y de que tampoco cuajaran los tanteos a Alberto Garzón o al juez Joaquim Bosch.
Pero hay que avanzar más allá de encontrar a un líder. Frente Amplio quiere ser una candidatura de unidad de las izquierdas y ahora mismo ni siquiera cuenta con los partidos que sí consiguió incluir Yolanda Díaz en Sumar para las elecciones de 2023. Por eso arranca a contrarreloj la operación para fichar más aliados, con los que se viene hablando desde hace mucho tiempo y con los que en su conjunto se comparte grupo parlamentario en el Congreso.
Fuentes de Frente Amplio señalan de que irán anunciando las alianzas «según se vayan produciendo» hasta «culminar en un gran acto el 17 de octubre». Para avanzar se acelerarán los contactos con los partidos que forman parte del grupo parlamentario y que todavía no han dado el paso de sumarse. Tales como Chunta Aragonesista, Compromís, Més per Mallorca o Equo. Donde está el contexto mucho más difícil es entre quienes no estaban en Sumar.
¿Unidad con Podemos?
La unidad entre Frente Amplio y Podemos es el debate capital que atraviesa a la izquierda alternativa al PSOE. Sin una candidatura conjunta, el espacio político se fractura en dos bloques. Esto tiene el riesgo de provocar una caída en picado del número de diputados de la izquierda por los efectos penalizadores que genera la Ley Electoral. Algo que sería demoledor para el PSOE a la hora de revalidar el Gobierno.
Todavía no hay contactos que puedan llamarse verdaderamente negociaciones entre las dos partes y el intercambio de mensajes se hace en la práctica a través de los medios de comunicación. Como sucedió cuando Irene Montero desafió a los partidos de Frente Amplio a medirse en unas primarias abiertas. Algo que ha vuelto a hacer este lunes pero para poner fecha a esa votación: los días 14 y 15 de octubre.
Hacer unas primarias abiertas en las que «pueda votar todo el mundo» es un reto de gran magnitud porque hay que crear un censo nuevo y fomentar que la gente participe. Además, hay que ver la forma en la que se votaría.
Para acudir a unas primarias, Frente Amplio tendría que resolver primero quién es su candidato. También en función de quién sea, se puede allanar el pacto o no con Podemos. Por ejemplo, si Ada Colau fuera la líder, la relación con los morados puede engrasarse con facilidad. Pues sólo se ofrece para hacer «un frente realmente amplio» con Podemos dentro. En cambio, si la aspirante fuera Mónica García, el contexto para un pacto es más complicado.
En estas semanas hay más actores que Podemos. Porque las izquierdas necesitan a muchos otros partidos.
Está más claro es qué va a pasar con la sensación de las últimas elecciones andaluzas. Adelante Andalucía ha anunciado ya que irá por libre y que por primera vez presentará su propio proyecto para las elecciones generales.
Por eso mismo, Frente Amplio tiene que mirar a los socios que tiene más cerca para negociar su aterrizaje en la coalición. Puede ser una integración total, entrando a formar parte de la mesa de partidos que pilotará la alianza, o bien puede ser haciendo un acuerdo simplemente electoral, por el que se comparte candidatura pero sin involucrarse más allá del grupo parlamentario.
Este segundo nivel de participación es que el siempre ha contemplado Compromís, que ya rechazó unirse a Sumar en 2023 como otros partidos y que se presentó firmando una coalición electoral con ellos, manteniendo una independencia absoluta e integrando en sus listas a los partidos de Sumar
Y por ahí irá la fórmula ahora: que Frente Amplio resuelva lo suyo y luego todo ese pack pactaría con Compromís, teniendo posiblemente IU un puesto en las listas. El portavoz en las Cortes Valencianas, Joan Baldoví, ha explicado su posición. «No estamos ni estaremos en esas reuniones. Queremos construir desde aquí una marca que ayude a conseguir una mayoría progresista en el Congreso», explicó el ex diputado, que no renunció a abrir sus puertas a otras formaciones sin desdibujarse en otras siglas, informa Inma Lidón.
«Queremos ser una opción 100% valenciana, hecha desde aquí donde se pueda integrar una mayoría amplia. Nosotros no improvisamos, llevamos tiempo pegados al territorio y tendremos generosidad, pero son las marcas las que llevamos tiempo haciendo oposición al PP y a Vox, las que despiertan ilusión», argumentó. Baldoví, además de apostar por una fórmula propia que se pueda coordinar con otras fuerzas progresistas del estado, lanzó ya un lema basado en tres V: «Valentía, valencianía y vivie
En Chunta Aragonesista apuestan por «construir una única papeleta en Aragón» y con ese objetivo, tal y como ha anunciado su líder, Jorge Pueyo, iniciarán una ronda de contactos con «todos los partidos de izquierdas» de la región, informa Ismael Poveda.
«Queremos que Podemos, IU, Aragón Existe, Movimiento Sumar, el partido verde y Recortes Cero estén dentro de una candidatura lo más amplia posible que defienda a los aragoneses en Madrid» ha indicado Pueyo, sin aclarar si su partido formará parte de Frente Amplio. «El objetivo es volver tener un diputado en el Congreso», ha sentenciado.
Una llamada a las urnas «necesaria»
Tras el anuncio de elecciones, fuentes oficiales de Frente Amplio han descrito la convocatoria anticipada como «pertinente y necesaria». «Las derechas de Vox, PP y Junts pueden bloquear el Parlamento pero no van a poder bloquear la democracia», han señalado.
Frente Amplio ha querido mandar un mensaje de optimismo y ha pronosticado que será «la llave», como en 2023, de una mayoría nueva que de solución al problema de la vivienda y siga avanzando en derechos.
En este sentido, se asume que la vivienda es el «asunto central» de este momento político y se volcará en esto durante las elecciones. «La vivienda es lo que está rompiendo nuestras sociedades y lo que define dos modelos de país. O con la especulación o con las derechos. O con la minoría que se compra nuestras ciudades o con las vecinas y los vecinos en sus barrios», dice Frente Amplio.
Por su parte, Irene Montero ha declarado que las elecciones tienen que servir para «que baje el precio de la vivienda y se acabe el negocio de la especulación inmobiliaria, y también para que baje el precio de la vida, el precio de las casas, el precio de la alimentación, de la energía, de la gasolina».
«Tienen que ser unas elecciones para que cambien las cosas de verdad, no para que al final todo siga igual con cualquier excusa», ha señalado en declaraciones a los medios.

