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Los acampados siguen con su causa por una vivienda digna: «El pulso no ha acabado»

FOTÓGRAFA: ELENA IRIBAS - MADRID, 29/09/2026.- Vista de la Puerta del Sol donde unas mil personas llevan acampadas ya tres noches en protesta por la situación de la vivienda. La Comunidad de Madrid ha dado 48 horas para que la Delegación del Gobierno desmantele la acampada "ilegal" de la Puerta del Sol en protesta por la situación de la vivienda y el desahucio de Maricarmen, o de lo contrario acudirá a los tribunales, incluida la vía penal contra el delegado del Gobierno, Francisco Martín.

Publicado: septiembre 29, 2026, 8:07 pm

Actualizado Martes,
29
septiembre
2026
–
22:03

En pleno corazón de la Puerta del Sol se pusieron sobre la mesa las medidas recogidas en los reales decretos aprobados la mañana del martes por el Consejo de Ministros.

El Sindicato de Inquilinas congregó a cientos de personas bajo la estatua del Oso y el Madroño. Desde la organización afirmaron estar echándole un pulso al Gobierno y al conjunto de la clase política: «Les hemos obligado a hacer cálculos». Sin embargo, el objetivo no concluye ahí ni pasa por conformarse con el texto gubernamental; pretenden, según señalaron, elevar el poder popular: «Hasta que no tengamos el documento, el pulso no ha acabado; se va a sostener hasta que sigamos avanzando y consigamos todo lo que queremos. Necesitamos conocer el articulado completo para valorar el alcance y las medidas reales», sentenciaron.

Asimismo, situaron a Maricarmen en el epicentro de la movilización como un punto de inflexión frente a los desahucios: «El hecho de que Maricarmen vuelva a su casa cambia los paradigmas establecidos», celebraron entre vítores y cánticos.

Momento de una discusión entre acampados y otros civiles en Sol.

Momento de una discusión entre acampados y otros civiles en Sol.ELENA IRIBAS

Ante los miles de asistentes, la portavocía insistió en prolongar la protesta en Sol e instó a mantener la acampada: «Que nadie se vaya, aunque os llegue el burofax de vuestro casero. Sol nunca ha sido tan antifascista». Aseguran dar la batalla para lograr contratos indefinidos y proyectos de vida estables: «¡Nos quedamos, no nos vamos!».

Pese a esta determinación, evitaron idealizar la ocupación del espacio: «Esto es maravilloso, pero no hay que enamorarse de una tienda de campaña, hay que enamorarse de una lucha y una causa», añadieron desde la organización de inquilinas. Al ceder el micrófono a otro portavoz, este reflejaba su malestar contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez: «Este decreto no se corresponde con las ideas de nuestro movimiento. El Gobierno ha pasado ocho años sin hacer nada por la vivienda», reprochaba.

Los manifestantes repartieron folletos convocando a una movilización multitudinaria este próximo sábado 3 de octubre, con un propósito marcado: alcanzar una huelga general. En las octavillas califican a Isabel Díaz Ayuso de «ladrona corrupta» y «fascista al servicio del gran capital», y rematan denunciando que Madrid se ha convertido «en un laboratorio del rentismo».

Personas paralizan un desahucio en la Calle Navas de Tolosa.

Personas paralizan un desahucio en la Calle Navas de Tolosa.ELENA IRIBAS

La cuarta jornada había arrancado a primera hora con relativa calma, empañada por algunos episodios de tensión y discrepancias políticas entre quienes pernoctan en la zona y los transeúntes que se acercaban con curiosidad a observar la macroacampada que colapsa el centro de la capital.

«Nazi pardillo, tu boca en un bordillo», coreaban algunos manifestantes frente a los agentes de policía, mientras dirigían sus reproches hacia la Comunidad de Madrid al grito de «Ayuso, payasa, a tu puta casa». Zaira y Ainara, dos jóvenes madrileñas de 23 años, responsabilizaron directamente a la presidenta autonómica: «Es la que más peso tiene en esto; pudo intervenir y frenarlo, pero prefiere respaldar a los fondos buitre». Ambas residen en viviendas de protección oficial junto a sus padres y denuncian la imposibilidad de emanciparse a corto o medio plazo, unida al malestar por la precariedad laboral: «Me acabo de quedar en paro: independizarse no es posible ni factible», lamenta Ainara, sentada con las piernas cruzadas bajo la inmensa lona azul que cubre la plaza. Su amiga, con evidente frustración, relata cómo se ha truncado su deseo de ser madre pronto: «Quería tener hijos a una edad temprana, pero a este paso me quedaré en casa hasta los 40, hasta que logre comprar un piso. Y si el alquiler tampoco es asequible, qué coño hacemos».

Hacia las 12:00, cientos de personas marcharon alertadas por varios convocantes ante un desalojo inminente a pocas calles de Sol, en el número 5 de Navas de Tolosa, junto a Callao. Agentes antidisturbios negociaron a las puertas del inmueble con los concentrados, quienes terminaron festejando la suspensión del alzamiento. El momento más tenso se vivió con el arresto de una mujer tras un forcejeo con las fuerzas policiales.

Manifestantes profieren gritos y cánticos frente a la policía.

Manifestantes profieren gritos y cánticos frente a la policía.ELENA IRIBAS

Pasado el mediodía regresó la calma al enclave. Entre el mar de tiendas se encontraba Enrique, en situación de calle desde 2008. Prefiere ceder el testigo a las nuevas generaciones tras su implicación activa en el 15-M, convencido de que su momento ya pasó: «Los jóvenes tienen que pelear por su futuro». Sobre la administración central, califica la aprobación de ambos decretos como «un parche para calmar a la masa manipulable. Tienen fecha de caducidad».

A quienes han convertido la Puerta del Sol en su refugio provisional se suman vecinos que, aun sin instalarse allí, reclaman soluciones inmediatas. Es el caso de Javier, de unos 50 años: «Todo esto es una barbaridad. Culpo a absolutamente todos los políticos: han tenido en sus manos cambiar la ley y no lo han hecho». Muchos de los asistentes extienden además su reivindicación a otras causas, desde la solidaridad con el pueblo palestino hasta el antirracismo y las proclamas feministas. En esa sintonía se expresa Eva, estudiante de 19 años que vive su primera jornada en el campamento: aunque el detonante fuera el caso de Maricarmen, sostiene que la lucha por el derecho a la vivienda interpela a toda su generación. Ante los micrófonos, zanja: «Ayuso es culpable y Sánchez, responsable».

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