Publicado: septiembre 23, 2026, 3:19 am

El Sáhara ha ocupado buena parte del discurso de Marruecos este martes ante la Asamblea General de la ONU. El ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, ha presentado la disputa como un proceso que, a juicio de Rabat, avanza ya por un «camino irreversible» hacia una solución basada en la autonomía bajo soberanía marroquí. En cambio, no ha hecho ninguna referencia a Ceuta ni a la crisis migratoria con España.
El discurso marroquí ocurre apenas unas horas después de que Pedro Sánchez asegurara por primera vez que el mecanismo de control de Rabat de la frontera «falló». El presidente del Gobierno ha afirmado en una entrevista con la cadena CNN desde Nueva York que para el Ejecutivo resulta «evidente» que el dispositivo de control marroquí no funcionó durante la entrada masiva y aseguró que España ha pedido a Marruecos «respuestas y acciones» para esclarecer lo ocurrido y evitar que vuelva a repetirse.
Bourita, ha situado como punto de inflexión la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, aprobada en octubre de 2025. «Desde entonces, esta disputa regional se ha embarcado en un camino irreversible, rompiendo con el pasado y mirando al futuro con vistas a su resolución final», ha afirmado.
El jefe de la diplomacia marroquí ha insistido en que, según la interpretación de Rabat, «no hay solución fuera del marco de la autonomía bajo soberanía marroquí» y ha rechazado el «mantenimiento del statu quo». Para reforzar ese mensaje, ha asegurado que «el tren de la solución política ya ha partido».
También ha cuestionado la «credibilidad» de quienes, según ha sostenido, incumplen el alto el fuego y rechazan respetar la resolución del Consejo de Seguridad. Bourita ha defendido que sus principios y parámetros «no admiten interpretación, ni lectura entre líneas, ni en los márgenes».
La situación de la población saharaui refugiada en los campamentos de Tinduf, en Argelia, ha sido otro de los ejes de su intervención. El ministro ha afirmado que «no puede haber tolerancia» con su mantenimiento «como rehenes durante medio siglo, en violación flagrante del derecho internacional» y humanitario.
Además, ha expresado su deseo de que los habitantes de las que Marruecos denomina «provincias saharauis» participen en las elecciones legislativas del reino, como, ha dicho, ya hicieron en anteriores ocasiones.
Fuera de la cuestión saharaui, Bourita ha rechazado la imagen de África como un continente dominado por los conflictos y ha centrado parte de su intervención en los grupos armados no estatales, a los que ha considerado una amenaza para la seguridad internacional. Ha reclamado responsabilidades y sanciones tanto para estas organizaciones como para quienes las apoyan.
En relación con Oriente Próximo, ha defendido la solución de dos Estados para Palestina e Israel, ha pedido respeto al alto el fuego en Gaza y ha respaldado el papel de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos. También ha señalado que Marruecos participa desde julio en una fuerza internacional de estabilización en el enclave.
