Publicado: agosto 7, 2026, 12:08 pm

El Ibex 35 arranca agosto imparable. El índice ha logrado sobreponerse a la incertidumbre y conquistar los 20.100 puntos, aunque en algunos momentos de la sesión de ayer llegó a superar los 20.300, marcas que, en cualquier caso, no había logrado tocar hasta ahora y le empujan a cerrar cuatro sesiones consecutivas en zonas de máximos históricos. Este ‘rally’ no se explica sin las subidas experimentadas por la banca ni Inditex, que han aportado 20.800 millones de capitalización sólo en lo que va de agosto.
Entre el lunes y el jueves, los seis grandes grupos bancarios han elevado su valoración bursátil en más de 13.460 millones. Banco Santander ha aportado el grueso con más de 8.020 millones, seguido de CaixaBank (2.197 millones) y BBVA (2.176 millones). Completan la lista Unicaja (489 millones), Bankinter (454 millones) y Banco Sabadell (126 millones). La evolución del Ibex va en parte ligada a este sector, con una representación dentro del mismo que ya alcanza el 40%.
Según los datos facilitados por Bolsas y Mercados Españoles (BME), Banco Santander se erige como el principal peso pesado del índice, con una ponderación del 18%. Esto quiere decir que de los más de 1,2 billones que capitaliza el Ibex en su conjunto, un 18% viene explicado por Banco Santander. Esta mayor ponderación obedece al propio funcionamiento de las bolsas, que se construye a partir de la valoración de mercado de las empresas que lo componen. En otras palabras, aumentan su ponderación las que más suben y cuentan con un mayor capital flotante, el porcentaje de acciones que cotiza libremente en bolsa.
Al margen de Iberdrola, que si bien pondera un 13,5%, apenas ha experimentado cambios en el periodo analizado con un alza del 0,34%, BBVA, es otro de los grandes con una representanción similar a la eléctrica, mientras que Inditex ha perdido posiciones a lo largo de las últimas semanas (10,6%) después de ser desbancado por el grupo cántabro en junio. CaixaBank completa la lista de los cinco mayores valores por capitalización con casi un 7%.
El gigante textil ha aportado 7.356 millones a este rebote y pone a tiro de piedra los 60 euros por acción tras cerrar en máximos históricos este jueves con 58,8 euros. Sin embargo, esto no significa que no tenga recorrido. Casas de análisis como Barclays o Bank of America defienden que todavía le queda munición a la compañía fundada por Amancio Ortega para revalidar nuevos récords. La siguiente prueba de fuego está en septiembre, cuando presentará los resultados correspondientes al primer semestre.
En este sentido, los beneficios récord la banca española viene registrando en los últimos cuatro años con ganancias superiores a las anteriores trimestre tras trimestre tiene su reflejo en la bolsa. De hecho, el Ibex Bancos bate al índice general con una revalorización superior al 24% versus el 16% del Ibex 35. Pese a ello, la banca todavía dispone de munición a ojos de los analistas con un potencial que duplica el del selectivo del 6,3%. Esta media recoge algunas excepciones como la de Unicaja, que cotiza casi un 14% por encima de lo que el consenso de Bloomberg considera que sería su precio objetivo.
«La subida de los tipos de interés ocultó muchas diferencias estructurales en el sector bancario europeo. A medida que ese apoyo se ha ido desvaneciendo, nuestros datos refuerzan la idea de que la ejecución se está convirtiendo en el verdadero factor diferenciador. Los bancos que aprovecharon esa ganancia inesperada para simplificar, diversificar y mejorar la productividad lideran ahora el sector, y el cambio de rumbo en el sur de Europa demuestra lo rápido que una ejecución disciplinada puede cambiar el panorama competitivo», explica Manuel García-Ramos socio de Kearney.
El mercado compra la idea de que los bancos españoles todavía tienen margen de expansión sin descartar los 40.000 millones de beneficio tras cerrar el primer semestre en el que han contabilizado más de 20.000 millones. El optimismo generalizado va acompañado de mensajes de prudencia en un contexto condicionado por la guerra en Oriente Próximo, el riesgo de estanflación y la interconexión de la banca con el crédito privado.
