Publicado: agosto 5, 2026, 10:08 pm

La oleada de optimismo en los mercados y la temporada de resultados empresariales impulsan a las bolsas, especialmente, la española, que se ve beneficiada por el ánimo inversor. El Ibex 35, la referencia bursátil, ha cruzado la barrera de los 20.000 puntos este martes con una revalorización acumulada del 15,7% en lo que va de año (el año pasado al término de julio ascendía al 24%). Tras esto, la pregunta radica en si el selectivo tiene margen para más subidas.
El consenso de ‘Bloomberg’ fija como próximo objetivo los 20.910 puntos, que en la práctica se traduce en una subida del 4,4% en los próximos meses. Sin cerrarse a una posible revisión al alza del potencial, Grifols (+46,6%), Solaria (+43,1%), Cellnex Telecom (+39,3%), Fluidra (+32,7%) y Laboratorios Rovi (+29,7%) figuran entre los primeros puestos por revalorización. No obstante, son los grandes valores como Banco Santander (potencial del 5,4%), Inditex (+2,8%) e Iberdrola (+0,6%) los que pueden condicionar tanto al alza como a la baja al Ibex.
Pese a su escaso recorrido a doce meses, su representación dentro del índice, con una ponderación que ronda el 40% en el mismo, será determinante para que el índice consolide nuevos máximos históricos. BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo, sitúa a la referencia española como su apuesta favorita para este 2026. Su predilección por las principales cotizadas españolas para invertir no es nueva. La firma liderada por Larry Fink lleva años con el radar puesto sobre el país, aunque no ha sido hasta ahora cuando la coloca por delante de Estados Unidos y Japón.
Prueba de ello es que BlackRock figura como accionista de muchas de las 35 cotizadas que integran el Ibex 35. Su último movimiento ha sido en Indra tras aflorar una participación del 3% en el grupo de defensa valorada en 315 millones, siendo la primera vez que desvelan una posición de este valor. Entre sus participadas más relevantes destacan Banco Sabadell, en la que figura como uno de los accionistas de referencia con más de un 8,4%; BBVA (7,1%), Repsol (7,1%) o Banco Santander (6,8%).
El Ibex 35 bate con el rebote del 15% al Eurostoxx 50 (+12%), que agrupa a las 50 compañías de mayor capitalización en Europa, y figura como la segunda plaza entre las principales del Viejo Continente que mayor ‘rally’ experimenta desde inicio de año por detrás del FTSE MIB italiano (+19%). A mayor distancia se encuentran el FTSE 100 (+9,55%), así como el Dax alemán (+7%) y el CAC40 (+6,35%).
Bankinter ve al Ibex por encima de los 22.000 puntos
Bankinter va incluso más allá y recoge en su informe de estrategia semestral que el índice puede conquistar los 22.300 puntos al término de 2026, que se traduce en un ‘rally’ del 12,2%. El optimismo se extiende también a 2027, cuando prevé un repunte superior al 21%. El departamento encabezado por Ramón Forcada apoya su estimación en el argumento de que el Ibex «vale más de lo que cotiza» con infraestructuras y ‘utilities’ como sectores favoritos.
Dentro del sector bancario, cuyos seis valores representan alrededor del 40% del índice, Bankinter incluye BBVA, Banco Santander y CaixaBank. Atendiendo solamente al Ibex Bancos, que engloba también a Bankinter, Banco Sabadell y Unicaja, el repunte supera roza el 23% al cierre de este martes. El panel de expertos recoge un potencial a un año del 7,2% para el conjunto de estas entidades, avance que puede servir de revulsivo para el Ibex 35.
«Nuestro potencial para el Ibex es del 3%, similar al que le otorga la media de los analistas españoles (4,5%). Sin embargo, tenemos que reconocer que la evolución de los resultados esperados, con las energéticas y eléctricas muy fuertes y los bancos disfrutando de la ‘no bajada’ de los tipos de interés y una morosidad contenida, nos ha llevado a elevar los precios objetivos», señalan los analistas de GVC Gaesco en su informe sobre la selección de valores preferidos.
La firma de origen catalán utiliza el eslogan ‘sigue la fiesta a pesar de la supuesta falta de visibilidad’ para definir la situación que atraviesan los mercados, marcada por el ruido geopolítico, pero con una volatilidad «controlada» en el que los beneficios se erigen como el «soporte fundamental de los mercados».
